sábado, 24 de junio de 2017

Los Campamentos del Frente de Juventudes (X)

La gran especialización alcanzada nos ha dejado una importante gama de campamentos, perfectamente identificables según las condiciones de los mismos, amén de la Red Nacional de Albergues Juveniles, que bajo un régimen similar al de aquellos, desarrollaban actividades durante todo el año y estaban destinados, en principio, a muchachos que no reunían las condiciones físicas mínimamente exigidas para la estancia en campamentos. En un principio fueron denominadas “estaciones preventoriales”.

Para finalizar con la relación de los diversos tipos de campamento, deseo destacar los específicos para disminuidos físicos, donde resultó particularmente encomiable la labor realizada de manera altamente altruista (hoy se le llamaría ONG, pero a los protagonistas no les hubiese gustado).

Entre los jefes de este tipo de campamento destaca desde primera hora Jesús Ambrós Fabré, que en 1954 dirigió el primer campamento para invidentes, en Santa María del Buen Aire (El Escorial)


Campamentos Fijos y Campamentos Volantes

Agrupado a este tipo de campamentos los relativos a los fines de semana, podemos destacar las siguientes particularidades:

Campamentos Fijos: Sus características quedan explicadas en el capítulo “Campamento modelo. Organización. Evolución”

Campamentos Volantes: A su vez se subdividen en dos modalidades que, sin variar sus funciones, tienen vida independiente:
•    Los radiales (giran en torno a un campamento fijo)
•    Los autónomos.

Los campamentos volantes autónomos cumplen todas las funciones propias de uno fijo, mientras que los radiales dependen de la disciplina del campamento fijo, si bien sus actividades son autónomas.

Su instalación y funcionamiento difiere de la del campamento fijo por el hecho que supone su eventualidad.

En los campamentos fijos se dispone de unas instalaciones mínimas que no pueden ser transportadas por los acampados en el campamento volante; no obstante, en éstos se procura encontrar el marco adecuado para facilitar la labor formativa.

Los campamentos radiales tienen actividades comunes con el campamento fijo, en especial durante los últimos días del curso.

El paraje propio de los mismos es la media montaña (donde estará enclavado el campamento matriz). Realiza marchas de más dificultad, que no pueden ser realizadas por los acampados en el fijo, ya sea por motivos de edad u otros.

Para la elección del terreno de acampada se escogerá terreno seco, permeable (nunca arcilloso), de campo limpio y tapizado de césped, ligero declive para que corran las aguas de lluvia torrencial.

Emplazado con arbolado o sombra continua, resguardado del viento y cercano al agua potable para consumo, aseo y lavado de vajilla.

Del mismo modo que se indican las particularidades que debe reunir el terreno de acampada, no pasa desapercibida la instalación de los servicios (letrinas, cocina, etc.).

La preparación de letrinas debía en cuenta, siguiendo las normas de conservación de la Naturaleza, y como una prueba más del “estilo”, ya que se inculcaba que un muchacho del Frente de Juventudes debía ser lo contrario a un pobre por nuestra limpieza, nuestro decoro y nuestro orgullo, y lo contrario de un rico por nuestra sencillez, nuestra generosidad y nuestro desinterés.

En el capítulo de las tiendas de campaña, la inexistencia de las fabricadas con materiales de poco peso obligaba a reducir a la mínima expresión la realización de campamentos volantes.

Esa contrariedad se vio salvada por la invención de la tienda modelo “español”, que fue ideada en 1943 en el Campamento Sancho el Fuerte, y que estaba compuesta por seis capotes  de lona impermeable que para marcha con lluvia eran utilizados individualmente, y a la hora de plantar el campamento podían montarse seis tiendas individuales o una sola, mayor, juntando los seis capotes.

Además existían tiendas de alta montaña, pero su uso era muy restringido. En los años 60, la tienda pequeña estaba ya totalmente implantada94.

A la hora de preparar la comida, que salvo en ocasiones era caliente, se hacía necesario preparar un fuego (más tarde se utilizó el escudillómetro), que podía ser de tres tipos:

•    de piedra
•    de fortuna
•    de cruz

Cada uno de estos tipos de hornillo debe ser utilizado según las características del tiempo.

El de piedra es aconsejable para aprovechar más el calor, no sólo con fines de cocción, sino como “calefacción; el de fortuna se utilizaría cuando la dirección del viento fuera constante, y el de cruz cuando fuera variable.

Por último, es perfecto campamento volante aquel que no deja señales de su paso. Debe preverse la diaria recogida y ocultación de toda clase de residuos, evitando así la propagación de moscas y el efecto de suciedad y desorden que produce la presencia de cáscaras, papeles, botes, etc.


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