viernes, 16 de junio de 2017

Los intereses europeos en la destrucción de España (7)

Con los objetivos cubiertos, la prensa inglesa de 1824 reflejaba la situación, tan a su placer: “Al presente, no sólo no posee España una sola pulgada de tierra en aquella vasta región, sino que es actualmente perseguida por las armas victoriosas de Colombia, que después de de haber conquistado su propia independencia, ha tomado sobre sí la libertad de sus vecinos…/… Aquella república ha adquirido ya un grado de civilización á que ningún otro estado de la América española ha alcanzado…/… Tranquilidad; sumisión general á la ley común; seguridad en todos los derechos legales…”



Quedaba cerrado “un proceso que había comenzado desde la segunda mitad del siglo XVIII: la dominación efectiva de Inglaterra, la nueva potencia del mundo.”  Una circunstancia que siempre ha sido recordada por los británicos cuando han tenido ocasión; a modo de ejemplo, destaquemos lo que J. Hermoel, Presidente del Consejo de Tenedores de Bonos, decía a Antonio Borrero Cortázar, presidente que fue de Ecuador durante del año 1876: “Habiendo con nuestros capitales favorecido la Independencia de esas repúblicas, y ofrecido muchos compatriotas nuestros su sangre a la causa y bajo el mando de Bolívar, la fortuna del Ecuador ha sido siempre mirada en nuestro país con generosa simpatía”

Sátira británica de 1740, en la que se puede leer la leyenda «Los españoles construyen castillos en el aire, los británicos le otorgan su importancia al comercio».

Conseguidos ya todos los objetivos militares británicos tocaba consolidar otros aspectos; así, en Panamá, “tan temprano como 1826, aprovechando la crisis producida por el enfrenamiento entre Bolívar y Santander, en un acta del 16 de septiembre, los mercaderes istmeños plasman su proyecto histórico: no importa cómo se resuelva el problema político en Colombia, siempre que ambas partes concedan en convertir al Istmo en un país hanseático. Es evidente que el proyecto hanseático tiene una connotación claramente antinacional y, más bien constituye la reedición de un nuevo estatuto colonial, bajo la forma de un protectorado en el que los ingleses tendrían la parte del león, aunque no se proponga al principio separar al Istmo de la unión colombiana. La propuesta hanseatista es, pues, una pretensión histórica que no es progresiva, ni nacional, como lo ha presentado la historia oficial hasta ahora.”

En resumen, resulta un hecho incuestionable que la separación de América y su fragmentación fue conseguida por ejércitos extranjeros, muy especialmente británicos, con el objetivo de desmembrar y conquistar todo el Imperio Español y convertirlo en proveedor de materias primas, objetivo que cumplió a plena satisfacción; que este hecho acabó con la prosperidad y la libertad de un continente que había sido tierra de promisión, próspera y rica, y ahora, en el siglo XXI, es referencia de miseria y tercermundismo, y que no deparó mejor porvenir a la España peninsular, convertida en factoría inglesa y comparsa de sus actuaciones.

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