miércoles, 14 de junio de 2017

Los realistas americanos (7)

LOS HERMANOS PINCHEIRA (2)


Este principio es el que parece ser merecedor de mayor atención a la hora de tratar el fenómeno Pincheira. Será necesario hacer un trabajo de introspección en la biografía de los hermanos Pincheira y de las relaciones de éstos, no sólo con Benavides, sino muy especialmente con las tribus de indios con las que tuvieron tratados, y que posteriormente a la desaparición de los Pincheira padecieron graves persecuciones. Una investigación que excede los objetivos del presente trabajo.


Es el caso que, tras la batalla de Maipú, ocurrida el 12 de Febrero de 1818, Antonio Pincheira, que ostentaba el rango de cabo, volvió a su hogar en Chillán, al parecer con la intención de retirarse de la lucha. Pero los separatistas lo persiguieron, haciendo que huyese a la montaña, donde acabarían uniéndose sus tres hermanos y un conglomerado de gente de la más variopinta extracción.

En ese mismo periodo, Benavides había sufrido cárcel, fusilamiento, alistamiento en las tropas separatistas, fuga y creación del ejército nacional que hemos señalado más arriba. Sería el devenir de estos acontecimientos los que unirían en la acción a Benavides y a los hermanos Pincheira.

El inicio de la lucha, así, se presenta como una respuesta de supervivencia física que, lógicamente, y a la vista de los acontecimientos, debió dirigir a la formación de una resistencia a favor de los principios humanos y patrióticos conculcados por los nuevos señores de lo que antes habían sido las Españas.

Una lucha que marcaba los estertores de la muerte de la Patria, pero que podía haber marcado el resurgir de la misma. Situación ambivalente que ocasionó la persecución de estos ejércitos patriotas por parte de los gobiernos coloniales en el curso de lo que sería conocida como “la guerra a muerte”. En el curso de la misma no se permitían benevolencias y todo estaba permitido conforme imponía el estilo británico; desde la traición hasta los intentos de transmitir enfermedades. Y como no podía ser menos, la creación de una novela degradante, nos presenta a los Pincheira como seres sin entrañas especializados en “robar haciendas, violar mujeres y degollar niños y ancianos” .

No vamos a defender que se tratase de ángeles caídos del cielo; no vamos a defender que todos sus actos fuesen inmaculados; vamos a defender que trataron a los enemigos de la Patria con la misma benevolencia que los enemigos de la Patria trataron a los patriotas, siendo que los hermanos Antonio, Santos, Pablo y José Antonio Pincheira se alzaron contra las tropas separatistas en 1817 y durante 15 años mantuvieron una guerrilla en nombre del rey, pero sin contacto con el rey; plenamente a sus expensas… y abandonados por quienes debían haberles prestado apoyo. Sus hermanas Rosario y Teresa darían apoyo en la retaguardia, mientras la represalia de las autoridades contra la población que les prestaba apoyo adquiriría un carácter feroz y sanguinario.

La propaganda liberal democrática de los gobiernos títeres mantenidos al calor de los intereses anglo-norteamericanos no dudaron en presentar a los Pincheira como banda de criminales,  pero como señala Manuel Pérez Godoy, “los hermanos Pincheira son una guerrilla, no una gavilla de bandidos, y esto se debe a que sí tienen ideas políticas representadas en el “realismo”, pero estas no alcanzan mayores objetivos por lo limitadas que son.”

No faltaban las deserciones en el ejército separatista, que se sumaban al ejército patriota de los hermanos Pincheira, con los que acometían actos de envergadura, como la liberación de Chillán con las tropas de Benaviedes, el 18 de Septiembre de 1819,  mientras el gobierno títere de Santiago celebraba, bajo la tutoría de las autoridades británicas, el primer aniversario de la secesión de Chile.

La acción de los hermanos Pincheira muestra “una afinidad de los sectores plebeyos a la causa realista como contraposición a los patriotas [separatistas], debido a circunstancias puntuales donde aflora un descontento a esta nueva forma de hacer política, representada en la elite que se hacía cargo del país.”

Entre 1817 y 1832 asaltaron numerosas poblaciones chilenas, pero viéndose acosados y reprimidos en la parte chilena, se radicaron en Argentina y sus correrías alcanzaron principalmente a Mendoza, pero también a San Luis, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

Señala Manuel Pérez Godoy que “estos ataques realizados por el caudillo realista se veían facilitados, en primer lugar, por las alianzas entre José Antonio Pincheira y los caciques pehuenches, ya que, según nos dice Bengoa, estos “jugaron un papel principal en el contacto con las pampas argentinas, puesto que controlaban los pasos de una parte a otra del territorio” 

Pero es en 1820 cuando, en el curso de la campaña desarrollada contra Benavides también se desarrolla la misma contra los Pincheira. Adolfo Márquez Esparza nos relata el desenlace de la cacería: “Arriagada, con una fuerza regular de 200 soldados, emprende la primera persecución de la banda de Antonio Pincheira, entrando en campos neuquinos por el paso Epu Lafquen. Pincheira es alertado y huye a sus refugios de Butalón. Arriagada reduce a cenizas las tolderías y ranchos de Epu Lafquen y regresa a Chillán con algunos animales y cinco prisioneros a quienes hace ejecutar en la plaza pública.”

Durante esta incursión, un tal Manuel Turra traicionará la acción de los Pincheira y  dará al sanguinario Arriagada las claves de seguridad mantenidas por los patriotas: Los refugios, los códigos de comunicación… Pero acabarán reorganizando la resistencia de forma que mantenían viva la preocupación de las autoridades coloniales, que buscaban el fin del conflicto utilizando todos los métodos a su alcance; desde los diplomáticos hasta los del asesinato indiscriminado. Utilizando los mismos métodos aplicados por los británicos contra los indios, los gobiernos de las nuevas colonias británicas intentaron acabar con la resistencia de los Pincheira introduciendo la viruela en sus filas.

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