lunes, 24 de julio de 2017

Conspiraciones, pronunciamientos y sublevaciones en el siglo XIX (6)

Conspiraciones, pronunciamientos y sublevaciones en el siglo XIX


Durante el bombardeo de Barcelona de 3 de diciembre de 1842, un total de 1014 proyectiles cayeron sobre la ciudad antes de que desapareciese la junta tras haber desvalijado la Diputación, de la que desaparecieron 36.000 duros. (Orellana, II: 128)



El día 4 entraron en Barcelona Van Halen y Espartero. La Ciudadela y los edificios más emblemáticos habían sido tomados militarmente, y Van Halen, capitán general y reconocido masón, declaró la ciudad en estado de sitio por tiempo indefinido. Las medidas de castigo fueron muy duras, aplicándose la pena de muerte para los cabecillas de la revolución, deportando a Filipinas a otros responsables de la revuelta. La milicia fue disuelta y fueron condenados a muerte trece componentes de las patuleas que habían protagonizado la revuelta.

Los sucesos de Barcelona, a la que como castigo la obligó a pagar una contribución extraordinaria, supusieron el comienzo del final de la Regencia de Espartero.

El gobierno de Espartero comenzaba a experimentar un desprestigio tan rápido como completo. Odiado por las clases conservadoras, en el pueblo tenía su principal apoyo, y sin embargo, hacía lo posible para divorciarse de éste. (Blasco 1892: 28)

Alarmado él mismo por los acontecimientos que había provocado, acabó disolviendo las Cortes el 3 de enero de 1843, y es que

Espartero temía que las Cortes, a las cuales debía la regencia, le pidieran estrecha cuenta de sus actos, y por evitarse un voto de censura, se apresuró a disolverlas, convocando la reunión de un nuevo Parlamento para el 3 de abril de 1843. (Blasco 1892: 45)

Pero las subdivisiones de los republicanos se producían también en la otra rama, surgiendo la rama radical y la rama revolucionaria. Esta última rama, encabezada por Abdón Terradas, francmasón, que en 1842 había sido nombrado alcalde de Figueras, proclamaría en 1843 la república en esta ciudad, lo que significó que fuese enviado al exilio, aunque esto no significó la paralización de su actividad, ya que en agosto del mismo año provocó una insurrección en Barcelona que acabó con un nuevo bombardeo de la ciudad por orden del presidente del gobierno, Luis González Bravo.

Todo quedaba, pues, listo para una nueva asonada que podía producirse en cualquier momento. Éste llegó el 27 de Mayo de 1843, con un pronunciamiento del coronel Juan Prim, en Reus. Consecuencia inmediata del mismo fue que Mendizábal partió nuevamente al exilio.

El fin de la regencia de Espartero era un objetivo firmemente sostenido por sus adversarios, y en ese sentido, Juan Prim y Lorenzo Milans del Bosch promovieron el alzamiento en Reus. En el manifiesto publicado el día 30 de mayo de 1843 señalaban:

el porvenir de nuestra España es negro; a cara descubierta se le prepara la precaria y envilecida existencia de una colonia extranjera, y esto no es un misterio; tres años ha, y nadie lo ignora, que la voluntad extraña rige el país. No, españoles, basta de decepciones, no más envilecimiento. Hora es llegada ya de cortar de raíz los males que nos agobian. Hora es llegada ya de que pongamos los medios de coger el fruto de tanto afán. Hora es llegada ya de acabar con tanto obstáculo. Hora, en fin, es llegada ya de que, irguiendo la cabeza, nos proclamemos españoles y derroquemos para siempre y de una vez tanta falacia, tanta astucia, tanta traición. Para ello tenéis que hacer otro esfuerzo; grande, sí, pero el último. Unánimes levantad brazo y voz contra esta funesta falange de traidores, que a la dicha y prosperidad nacional se oponen. Levantémonos contra esos hombres de maldición, que ensayados en el Nuevo Mundo, lo entregaron al enemigo, y que ahora completarán su obra, si no los atajamos, vendiendo la madre patria al extranjero. (Orellana, II: 157)

Barcelona se uniría al alzamiento el 8 de junio; Igualada lo hacía el día 6; Lérida y Mataró el día 7; Manresa, Cardona, Cervera, Granollers… el día 9; Gerona el día 10… Mientras Zurbano sitiaba a Prim en Reus, donde el día once los gritos de los sitiados y de los sitiadores se sumaban en vivas a la constitución y a Isabel II.

Mientras Zurbano iniciaba un sitio de Barcelona que era finalmente abortado, el 15 de Julio de 1843.

En el curso de este pronunciamiento, el 20 de julio de 1843, se pronuncian los moderados Narváez y Serrano. En Torrejón de Ardoz, las tropas de Narváez tuvieron un enfrentamiento con Seoane, jefe de las fuerzas de Espartero, quién acabó abandonando el campo, y las tropas, confraternizando, entraron juntas en Madrid el 23 de julio, dejando la expedita la entrada de Prim y de Serrano.

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