miércoles, 12 de julio de 2017

ENEMIGOS DE ESPAÑA GOBERNANDO ESPAÑA: EL CASO DEL SUBMARINO (II)

Todas esas actuaciones, desde las desamortizaciones hasta la venta del subsuelo a los intereses extranjeros, principalmente británicos, pasando por las acciones tendentes a forzar la dependencia exterior de España parecen tener una única motivación: la traición a la Patria.

El sabotaje llevado a cabo sobre el submarino de Peral es la constatación de ese hecho, siendo que, aparte los sabotajes menores que sufrió el proyecto durante su desarrollo, que no fueron determinantes gracias a la pericia de Isaac Peral, la acción del gobierno fue determinante: sencillamente arrumbó el desarrollo de la nave cuando ya no era proyecto sino realidad. Cuando había demostrado, no sólo matemáticamente, sino en la práctica, la efectividad del submarino.

Vista esa realidad, nadie, en su momento, se atrevió a pronunciar la palabra “traición”, si bien algunos la dejaban entrever en sus análisis. Hoy, a la vista de los documentos, y a más de un siglo de esa traición concreta, me parece dudosa cuando menos la honorabilidad de quienes la nieguen.

Pero vayamos a los hechos concretos.

No fue Isaac Peral el único que se había preocupado por investigar la posibilidad de la navegación submarina.

Los primeros experimentos en ese campo se deben a Cosme García, que hizo un prototipo exitoso que finalmente fue abandonado en el olvido, y a él le siguió Narciso Monturiol, con el Ictíneo I.

No fue pequeña la importancia del Ictíneo, si bien el posterior desarrollo llevado a efecto por Isaac Peral, que añadió a su nave el uso de la electricidad, fue determinante para alcanzar un éxito con aplicaciones directas e inmediatas.

En cualquiera de los casos, el proyecto de Monturiol no mereció el trato recibido y podía haber significado un paso importante en la modernización de la flota. Se trataba de una nave que  tenía casco de madera de roble y olivo, con refuerzos de cobre, de 7 metros de eslora por 2,5 de manga y 3,5 de altura desde el fondo al tope de la torreta. Fue  botado el 28 de mayo de 1859, en La Barceloneta.

La embarcación tenía el inconveniente, no pequeño, de no tener resuelto el problema de la renovación del aire interior, aspecto que pensaba ser resuelto con la incorporación de bombonas de oxígeno, operación que resultaba muy peligrosa en la época.

No obstante, las pruebas realizadas el 7 de mayo de 1861 en Alicante resultaron un éxito, si bien alcanzaba un escaso desplazamiento y no lograba mantener la estabilidad. Aspectos que limitaban su aplicación, pero que debieron comportar nuevas mejoras y pruebas que no se dieron… ¿Cuál fue el Motivo?....

A pesar de todo se le planteó un contrato de la Armada que finalmente se deshizo. Las mejoras para el segundo prototipo incluían la propulsión mediante una peligrosa combinación química. Finalmente, a pesar de lo novedoso (o tal vez por ello), fue desechado. Al parecer, presiones extranjeras motivaron el abandono del experimento, que había sido ofrecido por el inventor a los EE.UU, quienes sin embargo no lo adquirieron.

En esos momentos, tanto en Europa como en EE.UU se llevaban experiencias por el estilo, resultando todas ellas abrumadores fracasos.

0 comentarios :

 
;