sábado, 22 de julio de 2017

España bajo el Islam (15)

El 15 de Mayo de 756 moría Alfonso I, los árabes rodeaban el pequeño reino, y algunos naturales abrazaban el islamismo .

Este mismo año 756 se instauró el poder de Abderramán, constituyéndose el emirato independiente de Córdoba.

Los levantamientos  contra Abderramán duraron 20 años; los alzamientos fueron constantes… y constantemente ahogados en sangre, y en impiedad. En la sublevación de Al-Ala, en Carmona, decapitó a 7000 hombres. Castigo similar recibió Toledo.

Era implacable: en Sevilla se rebeló Abu Sabbah por haber sido nombrado y posteriormente destituido valí de la ciudad. Lo mandó llamar a Córdoba en son de paz y lo mató. Nuevas sublevaciones en Sevilla significaron nuevas matanzas en 773.

Intentonas de derribar a Abderramán se sucedieron, aportando nuevos contingentes de africanos que se refugiaban en distintos lugares para combatir a Abderramán. Sierra Elvira, la Alpujarra, la Serranía de Ronda, se llenaron de ellos, y las invasiones de los valies ded África le acosaban. Intentos de desembarco llevaron a poner en grave situación las costas de Tortosa, donde finalmente el valí de la misma logró vencer a los atacantes. Entre tanto Toledo se encontraba sublevado y sitiado por las tropas de Abderramán.

Pero muestra de la moral que arrastraban los invasores nos la da Marsilio, general de las tropas de Abderraman, quién, al huir su hijo de un combate, no dudó en atravesarlo con su propia lanza.

No dudó en exterminar a los yemeníes, quienes le habían puesto en el trono… Y quienes siempre pagaban por uno u otro motivo eran los mozárabes, que o bien tomaban las armas por alguno de los partidos contendientes, o sin tomarlas eran masacrados por la ferocidad y codicia de los invasores. Tan es así que según consta en una crónica de la época, el emir Yusuf mandó hacer un nuevo censo de la cristiandad tributaria, haciendo borrar de la misma a un  número importante de españoles que habían sido asesinados o habían huido al norte , siendo que la confección del censo fue requerida por el resto de mozárabes, que veían cómo acrecentaban sobre sí las obligaciones que no podían ser cumplidas por sus hermanos ausentes.

¿El trato a los españoles? … en 758, a los habitantes de Castella, capital del cantón de Elvira (en Granada), se les impuso que pagasen anualmente 10.000 onzas de oro, diez mil libras de plata, 10.000 cabezas de los mejores caballos y otros tantos mulos, con más de 1000 armaduras, mil cascos de hierro y otras tantas lanzas (dado en Córdoba a tres de Safar del año 142).  Era un impuesto por ser español del que no se libraban los renegados, los muladís, lo que acabó provocando levantamientos que indefectiblemente eran ahogados en sangre.

La justicia musulmana actuaba contundentemente, y en ocasiones hasta con justicia. Nos han llegado sentencias ejemplares, como aquella en que el juez, desoyendo la recomendación de Abderramán, no permitió que un noble árabe arrebatase una finca a un español. Finalmente le obligaron a vender… pero al menos cobró.

Existen más ejemplos similares, como el de aquel cortijo que fue usurpado y asesinado el propietario. Transcurridos los años, ya en el reinado de Al Hakam I, los hijos reclamaron su derecho, y el juez, contra las indicaciones de Al Hakam, dictó sentencia correcta, y Al Hakam la aceptó.
Dos casos que ponen a descubierto la terrible situación que padeció el pueblo español; dos casos; dos excepciones que podrán multiplicarse por la cifra que se quiera, pero que, en cualquier caso demuestran no sólo la existencia de jueces justos, sino también permite tener en cuenta otras cosas; primera: que no todos los antiguos propietarios sobrevivieron; segunda: que no todos los supervivientes ni sus herederos se atrevieron a reclamar, y tercera: que no todos los jueces se atreverían a ser tan honestos y a perseverar en la sentencia tras las presiones.

Dos casos que no soportan otros dos casos; el de Ardabasto, hijo de Witiza, que a pesar de haber prestado grandes servicios al Emir, fue despojado de sus propiedades por la envidia que causaba en Abderramán las ofrendas que hacían los colonos a su señor, lo mismo que su sobrino. Pero la guinda de la tiranía se llevaba a efecto en la catedral de Córdoba, que obligatoriamente debía ser compartida con el culto musulmán, a pesar de existir en Córdoba 430 mezquitas . Pero eso, en 784 echó a los cristianos de la catedral, convirtiéndola en mezquita.

No paró ahí la acción anticristiana y antiespañola de Abderramán, que recorrió todo el reino destruyendo centros de culto y persiguiendo a los cristianos, entre los cuales, quienes más libres de opresión se encontraban, huían al norte, donde aportaron, además de nuevas gentes y nuevo espíritu de reconquista, tesoros y reliquias religiosas, o las enterraban en lugares escondidos cuando no las podían transportar.

Y no fue sólo en ese ámbito. También la invasión procuró la disgregación del pueblo español, para lo cual al obispo de Toledo, Elipando, propagó una herejía, el adopcionismo, que también era defendida por Félix, Obispo de Urgel. , quienes fueron rebatidos por el Beato de Liébana, que encontró apoyo en el alto clero español y europeo. En relación al adopcionismo, Carlomagno acabó convocando un concilio en Ratisbona el año 792 en el que se proclamó la herejía de Elipando. Este hecho sirvió para desvincular de la obediencia de Toledo a la iglesia de Septimania y del norte de la Tarraconense, que parece es lo que, al fin, pretendía Carlomangno, pero también se desligó de Toledo la iglesia Asturiana.

0 comentarios :

 
;