sábado, 8 de julio de 2017

FERNANDO VII, DESEADO Y FELÓN (4)

El 1 de Octubre de 1823 Fernando VII tenía nuevamente el poder absoluto, con el que ordenó un decreto por el que anulaba todos los actos del gobierno generados desde el 7 de marzo de 1820.
En esa marcha “curiosa” del conocido como “deseado” y como “felón”, da comienzo la conocida como “década ominosa”.



El ejército de los cien mil hijos de San Luis permaneció en España, y por su mantenimiento, según denuncia el Manifiesto de los Realistas Puros, recibía
el gobierno francés ocho millones de reales todos los meses para que nos haga el favor humillante de la continuación de sus tropas. A este efecto se han creado contribuciones extraordinarias sobre diferentes ramos de la industria pública, las cuales, después de cubrir el expresado tributo, producen muchos sobrantes que, a costa de nuestra pobreza general, el rey y sus favoritos han debido destinar, con la mayor imprudencia, hacia otros propósitos.

Las represiones sobre los responsables del trienio liberal se verían mitigadas el 24 de mayo de 1824 con el decreto de indulto del que quedaban excluidos los autores de las rebeliones de Cabezas, de la isla de León, de la Coruña, Zaragoza, Oviedo, Barcelona y Ocaña, así como otros que quedaban relacionados especialmente.
Pero las maquinaciones siguieron en la península; se pergeñó una conspiración que pretendía, mediando una convocatoria real, un cambio total de régimen tras secuestrar a los principales jefes militares con el objetivo de deportarlos a Filipinas, extremo que no llegó a cumplirse, supuestamente, porque la información trascendió. (Suárez 1948: 90)
En ese sentido, en Tarifa se produjo un levantamiento el mes de agosto a favor de la constitución que fue cortado con el fusilamiento de su promotor, Pedro González Valdés y treinta seguidores, y en Aragón se produjo un levantamiento a favor del infante don Carlos, que fue sofocado. En la represión de estos levantamientos tuvo especial significación el conde d’Astorg, militar francés.
Carlos Marx asevera que el 24 de septiembre de 1824 fueron fusiladas, ahorcadas o descuartizadas mil doscientas personas. (Marx)

Ante estos acontecimientos, señala Carlos Marx que Federico el Grande, conversando con su ministro de guerra, le preguntó que país europeo le parecía más difícil de arruinar. Al ver que el ministro titubeaba, respondió por él: “Ese país es España, puesto que el gobierno español hace ya muchos años que se empeña en arruinarlo y no lo puede conseguir.

Sigue señalando Carlos Marx que
Era un rasgo peculiar de España el que todo campesino que tenía un escudo de piedra sobre la puerta de su mísera cabaña se consideraba hidalgo y que, en consecuencia, la población rural, aunque pobre y expoliada, no solía sentir la honda humillación que exasperaba a los campesinos del resto de la Europa feudal. (Marx 1854: 163)

A pesar de la amnistía, la conflictividad, así como la marginación o asesinato de los elementos desadeptos a Fernando VII estaban a la orden del día. Así, y como consecuencia de un levantamiento ultra realista fracasado, fueron fusilados en 1825 el mariscal de campo Jorge Bessieres (de extraña historia personal, ex masón y en estos momentos ultra realista), el coronel Francisco Baños, los comandantes Valerio Gómez y Antonio Peranton y otros. Los documentos que poseían fueron quemados por el conde de España.

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