viernes, 18 de agosto de 2017

Antonio Pérez, el primero entre los traidores (XI)

El 31 de Marzo de 1578 era asesinado Escobedo; “el día 28 de julio de 1578 al caer la noche los alguaciles se personaron en el despacho de Antonio Pérez y procedieron a su detención. Lo mismo sucedió con la princesa de Éboli que fue puesta bajo custodia hasta que fue transladada y recluida de por vida en el palacio de Pastrana.”   El puesto de Pérez sería ocupado por el cardenal Granvela, Cristóbal de Moura, y Juan de Idiáquez; del Franco Condado, Portugal y Vizcaya respectivamente. “La Princesa envejeció muy pronto y enfermó hasta morir relativamente joven, a los 51 años, en su casa de Pastrana, olvidada de casi todo el mundo.”

Pero nada parecía indicar que el asunto fuese a cuento del asesinato de Escobedo, porque sus familiares habían sido acallados por el presidente del Consejo de Castilla, Antonio de Pazos, a la sazón amigo de Pérez. El asunto venía envuelto en una información falsa, y como supuesta replesalia por los enfrentamientos de los dos partidos existentes en la corte, el de corte liberal, encabezado por la princesa de Éboli y Antonio Pérez, y el de Mateo Vázquez, antiguo secretario de Felipe II. “El motivo ostensible de la prisión era su oposición constante á la reconciliación de ambos secretarios. Esta causa se alegó por la justicia, y con nombre de las amistades de Matheo Vazquez se comenzó el proceso. La familia de Escovedo ni se querellaba ni se movía.”  El rey prudente actuaba conforme a lo que la fama esperaba de él. A los cuatro meses guardaría la prisión en su propia casa, pudiendo salir a la calle ocasionalmente.

El Duque de Medina Sidonia, casado con la hija mayor de Ana de Mendoza, y el Duque del Infantado, cabeza de la casa de Mendoza, fueron avisados de las detenciones a primera hora del día 29, y ambos se sometieron con humildad a una medida que tanto debía ofenderles (La carta que envió Felipe II al duque del Infantado es reproducida por el mismo Antonio Pérez en sus “relaciones”. ). Sólo el Almirante de Castilla se brindó a mediar por la princesa. Pero el motivo de las prisiones seguía aún sin conocerse con exactitud; la causa de las mismas se remitían a que Felipe II temía un atentado sobre su secretario Mateo Vázquez.  Según Antonio Pérez, “las prisiones habian causado universal escándalo; los amigos de Vazquez aseguran, por el contrario, que habian sido motivo de general aplauso y satisfaccion. Cuál de las dos versiones habrémos de creer?”  

No eran bien tratados los imputados por el pueblo. Ana de Mendoza era conocida popularmente como “Jezabel”, y manifestaban que “conviene al mundo que Jezabel pase lo que le queda de la vida hilando en un rincón.”

Pero no se puede decir que fuesen mal tratados por el estado, ya que Antonio Pérez conservaba el boato a que estaba acostumbrado.“Alli le fue á visitar á él fray Diego de de Chaves, el confesor del rey, á quince dias de su prision; cosa la una y la otra yisita, que admiró á la corte toda, por parescerles á todos, y con razon, que tal manera de yisitas, y de tales personas, no podian ser hechas á delincuente y ofensor de la majestad de su rey.”  En principio no parece muy normal dar este trato a un preso.

En medio de este tumulto, y ajeno por completo al papel que jugaba él mismo, el 1 de octubre de 1578 muere en Flandes don Juan de Austria. El 4 de Agosto del mismo año, había muerto el rey Sebastián de Portugal en la batalla de Alcazarquivir. Un hecho de excepcional importancia para la primera unión nacional, ya que el heredero era un anciano sin descendencia, y el segundo en la línea de sucesión era Felipe II. Un hecho que, además es tenido en cuenta por algunos historiadores como inicio de los problemas de Ana de Mendoza, quién a lo que parece intentaba casar a su hija con el heredero de Braganza, rival de Felipe de II a la corona de Portugal, lo que a la postre conseguiría ya fallecida, cuando en 1640 su bisnieta “se casó con el Duque de Braganza en el momento de la independencia.” ¿Era este el trasfondo real que llevó al asesinato de Escobedo?

Mateo Vazquez era secretario del rey, y hasta esta fecha no parece existir rivalidad entre él y Antonio Pérez. Hay quién supone que el enfrentamiento entre ambos fue provocado por el propio Felipe II, que habría puesto a Vázquez sobre el asunto de Escobedo.  Esta idea se basa en las elucubraciones de Antonio Pérez expuestas en “Las relaciones” .

Gaspar de Quiroga sería el inquisidor que entendiese de los asuntos de Antonio Pérez cuando tomó parte la Inquisición en su persecución, pero además, el mismo Gaspar de Quiroga, en estos justos primeros años de la década de los 80 era amigo de Antonio Pérez, a quién “aconsejaba y le defendía de las imprudencias heréticas que el clero le achacaba.”

En esta época estaba viviendo Aragón unos momentos de tensión “por el auge del bandolerismo y por la crueldad desatada a raíz de la guerra entre montañeses y moriscos, cuya etapa de máxima virulencia coincidió con la guerra civil que asoló el condado de Ribagorza” , pero también por asuntos como el del virrey Almenara, que no era aragonés y ello provocaba malos ambientes, destacando en los pleitos los mismos nobles que serían protagonistas en la revuelta ocasionada alrededor de Antonio Pérez.

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