sábado, 23 de septiembre de 2017

Conspiraciones, pronunciamientos y sublevaciones en el siglo XIX (7)

 

Conspiraciones, pronunciamientos y sublevaciones en el siglo XIX 


Narváez, que junto a Maria Cristina y a O’Donnell, no habían cejado en sus conspiraciones, habían venido protagonizando diversas revueltas cuya culminación es este pronunciamiento. Los cabecillas de este pronunciamiento estaban exiliados desde octubre de 1841, cuando fracasó el intento de golpe de estado contra Espartero, excepto Narváez, que había emigrado en 1838, a consecuencia de los acontecimientos ocurridos en Sevilla. Inmediatamente se pusieron al frente del ejército.



El general Serrano se unió a Prim en Barcelona el 27 de Julio, con quién se presentó en público y en compañía de González Bravo mientras la gente gritaba: ¡abajo el tirano!, refiriéndose a Espartero. Ese mismo día desembarcaba en Valencia Ramón María Narváez; llegaba acompañado de Manuel de la Concha y de Juan de Pezuela…

En un vapor fletado públicamente, por el que se pagaron 30,000 francos, y contando con la protección decidida de las autoridades francesas. (Orellana, II: 197)

A esta situación se sumaron sublevaciones de los generales progresistas e incluso moderados en Zaragoza, Málaga, Granada, Valencia, Sevilla y Madrid que acabaron forzando la dimisión de Espartero y su exilio a Inglaterra, desde donde organizaría la facción progresista de los conocidos como “anglo-ayacuchos”, que se enfrentaría a otras facciones progresistas lideradas cada una por Joaquín Mª López, Salustiano Olazaga y Manuel Cortina.

El día 30, en el Puerto de Santa María embarcaría para el exilio el regente, conde de Luchana, duque de la Victoria y de Morella, Baldomero Espartero, acompañado del general Van Hallen... en un navío inglés, el Malabar, naturalmente con destino Londres.

A partir del uno de septiembre se produce una nueva insubordinación de tropas en Barcelona y otras ciudades del principado, lo que acaba ocasionando el bombardeo de la ciudad que, iniciado el 1 de octubre, se prolongará hasta bien avanzado noviembre. La junta acaba capitulando el día 20 de noviembre.

En la lucha entre las distintas facciones o ramas masónicas se alza Prim quien ordena un segundo bombardeo de Barcelona. Se inició éste desde la Ciudadela y se lanzaron cerca de 3000 bombas durante los dos meses que duró el asedio. (Orte 2015: 4)
Finalmente, progresistas y moderados, en amistoso consorcio, declararon mayor de edad a la Reina Doña Isabel II, en Cortes ordinarias celebradas en septiembre de 1843, en un acto que por sí mismo era una derogación del artículo constitucional que prefijaba la edad de 14 años para la mayoría de la Reina, lo cual sólo podían hacer unas Cortes constituyentes.

Los moderados tomarían el poder dando lugar a la década moderada (1843-1853), bajo los gobiernos de Luis González Bravo (5-12-1843 a 3-5-1844) y de Ramón María Narváez (3-5-1844 a 12-2-1846).

La broma no terminaba ni con los cambios de gobierno ni con los fusilamientos; así, el 24 de Octubre de 1844 se descubre conspiración para asesinar a Narváez (la conspiración de los trabucos). Los detenidos involucraron al general Prim, que fue detenido tres días más tarde, y para quién el fiscal pediría pena de muerte, y de cuyo caso salió libre el acusado… en unos momentos en los que el fusilamiento se producía casi antes de haberse cometido el delito… Todo hace indicar que la acusación fue también una conspiración contra Prim.

La situación de auténtico esperpento no desentonaba, al fin, con el conjunto de actuaciones que marcan todo el siglo XIX en España, hasta hoy mismo, y en ese orden, una semana después, el 1 de Noviembre  de 1844 se pronunció uno de los incondicionales de Espatrtero, Martín Zurbano, proclamando la Constitución de 1837 y reclamando el regreso de Espartero. El levantamiento fue neutralizado, y Zurbano fusilado por orden de Narváez.

Era Zurbano un contrabandista reconvertido en guerrillero al servicio de los liberales que en la primera guerra carlista dio lugar a acciones de gran audacia.

Poco después, en Alicante eran fusilados cincuenta y cinco carabineros y revolucionarios progresistas y republicanos los cuales, mediante la rebelión encabezada por el coronel Pantaleón Boné en enero de 1844, habían intentado poner de nuevo en estado de excitación revolucionaria.

Tras estos fusilamientos, la actividad redujo notablemente su intensidad hasta el 2 de Abril de 1846, cuando se sublevó en Lugo el segundo batallón del Zamora, dirigiendo la sublevación el coronel Miguel Solís y Cuetos, que sería derrotado el día 23 en Santiago, en la batalla de Cacheiras, tras lo que las tropas gubernamentales saquearon Santiago y fusilaron a Solís y a once oficiales.

0 comentarios :

 
;