martes, 5 de septiembre de 2017

Nada en común (XII)

1968

En 1968 salió a la luz “LA NOVA CANÇÓ”, un movimiento político-musical que era la punta de lanza de lo que vendría después. Con gran apoyo mediático y económico, tuvieron amplia libertad para difundir sus ideas. Ciertamente encontraron cortapisas, pero como todo en el régimen de Franco, dentro de una moderación que llama la atención si se compara con la actitud de la democracia, cuando se ejercita una actividad contra el sistema democrático.



Cesáreo, con el tiempo, sería muy aficionado a Juan Manuel Serrat, a quién, a pesar de todo, lo considera un buen poeta. Lo que no acaba de entender es cómo en alguna ocasión pudo cantar con sentimiento algunas canciones del amargado y antiespañol Lluis Llach, en particular “Viatge a Ítaca”. El otro miembro destacado de la “Nova Cancó”, del que Cesáreo jamás cantó una canción, era Raimon.

Cesáreo iba a cumplir quince años y era consciente de las necesidades familiares. Por eso, durante las vacaciones escolares de 1968, cogió el periódico y buscó trabajo. ¿Dónde? En el Hotel Cristal, de botones.

La jornada de siete de la mañana a tres de la tarde no fue obstáculo. Conoció a gente interesante; al cantante de “Los Bravos”, y a otras personas conocidas, y lloró con una cliente que tenía familiares en el desastre de “Los Ángeles de San Rafael”.

De los pocos meses que trabajó en el hotel le quedan algunos recuerdos, como las discusiones que a cuentas de Gibraltar tenía con la traductora oficial del hotel, a la sazón inglesa. Y es que, como la cultura que había recibido no es exactamente la misma que se ha impartido a la juventud española en las últimas décadas, pudo sacar a colación el Tratado de Utrech y el desprecio que de todo lo que es digno ha hecho gala la Gran Bretaña.

Tenía claro Cesáreo su concepto de España y de la Hispanidad. Nunca se consideró europeo, y aunque leía los periódicos franceses que el hotel ponía a disposición de los clientes, ello no le hacía flaquear en su patriotismo... Ni en su negativa a entender palabras extranjeras traídas por modernismo al idioma coloquial. Así, en el hotel tuvo un pequeño problema, y es que un cliente, al que le gustaba empinar el codo, le pidió un “yin tonic”. Como no entendía, transmitió la orden a un camarero pidiéndole “una tónica”.

Afortunadamente el camarero, que conocía bien al cliente, cogió del brazo al chiquillo y le exigió que transmitiese correctamente la orden. ¡Lo que hace el oficio!

Pocos meses duró su estancia en hostelería, si bien le quedó marcado que jamás volvería al mismo. Vio demasiado servilismo que era incompatible con su espíritu.

Y duró pocos meses porque, a la sazón, trabajaban dos tíos suyos en el Banco Exterior de España, y los dos hicieron suficiente presión para que, tanto Cesáreo como su hermana Angelita, entrasen a trabajar en la entidad.

Cesáreo entró de botones, destinado en una sección, propuestas, que en aquellos entonces ocupaba a doce personas: el jefe, un apoderado, un subjefe, ocho empleados y el botones.

Buena gente. El jefe era un culé de tomo y lomo, y la primera pregunta que formuló al nuevo botones fue de qué equipo era. Cesáreo, que jamás fue de ningún equipo, y conociendo las aficiones de su jefe, le espetó que del Español.

Buen principio, contestó el señor Guillem. Pero mejor fue el desarrollo de su relación.
Más que culé, el señor Guillem era buena persona. Cada día iba Cesáreo a comprar al quiosco el “Dicen”, “El Correo Catalán” y “El Diario Femenino”, y es que al señor Guillem le gustaba estar bien informado.

Al poco se convocaron oposiciones para Auxiliar Administrativo, y el informe del señor Guillem fue definitivo para que Cesáreo aprobase. Bien es cierto que en esas mismas fechas aprobó otras oposiciones en el Banco Popular, y se vio forzado a elegir. Por cuestiones de familia optó por Banco Exterior.

Habiendo cambiado de escala profesional, fue destinado a Cartera Descuento, y es que en aquellas fechas, la estructura era literalmente descomunal en comparación con los últimos tiempos de la banca.

Su estancia en este departamento fue francamente feliz. De improviso lo pusieron a pasar remesas en unas máquinas mastodónticas llamadas Burrougs, que tenían bastantes averías. El técnico de las máquinas le auguró que sería director, ya que su experiencia le indicaba que quienes se hacían a esas máquinas acababan siéndolo. Realmente era clarividente el hombre.

Bajo las miradas inquisitoriales de otra excelente persona, el señor Ferré, a la sazón su jefe inmediato, se enfrascaba Cesáreo en canciones que le hacían más llevadera su función, y en acaloradas discusiones con Antonio Gordo, otra excelente persona, ubicado ideológicamente en el anarquismo, que tenía una pinta que en nada daba a entender el alma que albergaba.

Con treinta años, con unas melenas inmensas, con una barba inmensa, con unas gafas inmensas, discutía con Cesáreo de lo divino y de lo humano, y encontraron una serie de coincidencias, a primera vista, difíciles de imaginar.

Gordo regaló a Cesáreo las Obras Completas de Platón, y Cesáreo a Gordo, las de José Antonio.

Fue el primer intercambio. Luego llegaron otros... y la sorpresa de encontrar a Antonio Gordo en un homenaje a José Antonio Primo de Rivera. Y es que su alma también era inmensa.

Mientras tanto, Cesáreo alternaba su trabajo profesional con los estudios. Desarrolló los estudios de bachillerato superior y C.O.U. en los Jesuitas de la Calle Caspe.

Este año, la organización terrorista ETA cometió sus primeros asesinatos. El siete de Junio caía asesinado José Antonio Pardines. Guardia Civil. El dos de Agosto le tocaba el turno a Melitón Manzanas.

El asesino de José Antonio Pardines, Javier Echebarrieta, moriría poco después en enfrentamiento con la Guardia Civil. Este hecho,  Wikipedia, la pésima enciclopedia de internet lo trata de una manera singular.  Además de evitar aplicar el adjetivo “terrorista” a la banda, afirma que la policía “asesinó”… La redacción es la siguiente “fue un destacado dirigente de ETA en los años 60, conocido por haber sido el autor material del primer asesinato de la organización armada vasca. Etxebarrieta fue también el primer militante de ETA asesinado por la policía española, por lo que ha sido uno de los iconos más recurrentes de ETA y de la izquierda abertzale.” Todo dentro de la normalidad democrática.

Para arreglarlo, posteriormente a haber copiado este texto, ya en 2008, comprobó Cesáreo que el texto había sido modificado como sigue:”Javier Etxebarrieta Ortiz, más conocido como Txabi Etxebarrieta, fue un destacado dirigente de ETA en los AÑOS 60, conocido por haber sido el autor material del primer asesinato de ésta organización y también por ser el primer militante de ETA muerto en enfrentamiento armado con la Guardia Civil, por lo que se convirtió en un icono dentro del entorno de ETA y de la izquierda abertzale.

Durante algún tiempo hubo un busto de Txabi Etxebarrieta en la plaza Urretxindorra del barrio bilbaíno de Otxarkoaga, hasta que fue retirado por el ayuntamiento en septiembre de 2004, debido a las protestas de muchos sectores de la sociedad vasca.

Otras circunstancias jalonaron el año. Así, el veinte de Agosto, las tropas del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia, el 12 de Octubre, día de la Hispanidad, se daba la independencia a Guinea. Un dato, por supuesto sin importancia, se quedó grabado en la mente de Cesáreo: Se dotaba con mil millones de Pesetas al Banco de Guinea.
A finales de Octubre se desarrollarían disturbios en la Universidad de Madrid.

0 comentarios :

 
;