martes, 24 de octubre de 2017

Los Campamentos del Frente de Juventudes (XII)

Los campamentos según su amplitud

Existían tres tipos:

•    Provinciales.- Agrupaban a chicos de una sola provincia.
•    Nacionales.- Eran de mayor categoría que los provinciales, y a los mismos asistían muchachos de diversas provincias.
•    Internacionales.- A estos campamentos asistían muchachos de otros países, y ya hemos tratado el asunto páginas más arriba.


Los campamentos según la edad de los acampados

•    Campamentos de Flechas: A ellos asistían chicos de hasta 14 años.
•    Campamentos de Arqueros (en la O.J.E.): Asistían muchachos con edades comprendidas entre los 14 y los 17 años.
•    Campamentos de Cadetes: Para muchachos de hasta 21 años.


Los campamentos según su emplazamiento

Los campamentos llamados “de playa”, “de montaña” y “de alta montaña”, desarrollaban sus actividades precisamente en los lugares a los que hacían referencia, adaptando las actividades de cada uno de ellos a las características del lugar.


Los campamentos según la militancia

Para las Falanges Juveniles de Franco, y posteriormente para la Organización Juvenil Española, no existe variación, como vengo defendiendo.

En cuanto a los Aprendices, Escolares y Rurales, la situación estaba como sigue:

Escolares.-

Los métodos no diferían grandemente, si bien se dictaban unas normas específicas para estos casos de no militantes.

Las normas, dirigidas a los Oficiales Instructores encargados de las enseñanzas de Formación Política en los colegios, abarcaban los siguientes extremos:

Los profesores de los colegios podrán asistir a los citados campamentos, a título de asesores, etc., aunque sin mando, con objeto de que se informen respecto al funcionamiento de un Campamento.

Podrán agruparse chicos de dos o tres colegios (nunca más), para la realización del Campamento.

En lo tocante a la uniformidad, desplazamientos y demás gastos, corrían por cuenta de los acampados, beneficiándose al cien por cien de las instalaciones y prestaciones no individuales.

Un detalle a destacar es la ausencia de fuerza coactiva que, contra lo que se ha dicho, ejercía el Frente de Juventudes.

Tal es este extremo, que en la norma para la selección de escolares para los campamentos de verano hecha pública el 27-2-1945, en su apartado 2º dice:

Propondrás a los directores de institutos y colegios que tengan número suficiente de alumnos y observen positiva actitud hacia el Frente de Juventudes…

Esa supuesta coacción no se veía, por lo que se puede comprobar, expresada en la realidad. De hecho, la experiencia campamental propició reiteradamente opiniones como la transcrita a continuación, y de la que fue protagonista un escolar:

- ¿Ha coincidido la opinión que tenías de un Campamento, antes de asistir a un turno, con la realidad?

- No; creía que un campamento era una especie de cuartel con mucha instrucción y desfiles dirigidos por unos hombres muy severos y rígidos que castigaban con dureza la más pequeña falta de disciplina; pero me alegro que todo esto no fuera cierto, ya que los jefes eran como nosotros, les podíamos tratar de tú y bromear y jugar con ellos, claro que no siempre, porque cuando se desarrollaba alguna actividad de Campamento era muy serio y nosotros más. Lo que más me gustó fue la confianza y la amistad de los mandos con todos, y me extrañó porque en el colegio no se llama de tú a nadie y no hay tanta confianza con las personas mayores y profesores.


Aprendices

Tampoco existían hondas diferencias en los campamentos de aprendices.

La selección era llevada a cabo por los Instructores de la Sección, de acuerdo con la labor realizada sobre ellos durante el año. Con preferencia, la campaña iba dirigida a los alumnos de las Escuelas de Formación Profesional y a aquellos aprendices seleccionados de los Cursillo de Precapacitación Social que no obtuvieron puntuación suficiente para asistir a los Campamentos Nacionales o a los Cursos Nacionales de Ampliación Cultural.

Rurales.-

La sección de rurales, con las especiales características que conllevan las faenas del campo, debía realizar los campamentos en invierno, siendo los primeros destinatarios de los albergues de montaña.

Pero no era exclusiva su permanencia en este tipo  de instalaciones, sino que también, aunque contados, se realizaron campamentos de verano, de entre los que se pueden destacar los destinados a los hijos de campesinos andaluces en paro, el primero de los cuales se celebró a partir del día 2 de Septiembre de 1949 en Puerto de Santa María, y donde la labor principal desarrollada fue enseñar a leer y escribir a la mayoría de los acampados, utilizando el método onomatopéyico, ideado por un maestro toledano.


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