jueves, 9 de noviembre de 2017

COMPONENDAS PARA LA DESTRUCCIÓN DE ESPAÑA (1820-1830) (III)



Para defender los asuntos tratados en Salta, La Serna comisionó a Espartero, que embarcó en un bergantín inglés en el que llegó a Cádiz el 28 de septiembre de 1824. A su vuelta a Perú, ya con un Bolívar triunfante, fue hecho prisionero, según él mismo relata, en el más lóbrego calabozo de la cárcel pública (Flórez 1844 I: 110), de donde él mismo dice que escapó en 1825, arribando posteriormente a Burdeos, donde permaneció varios meses sin determinar qué le mantuvo allí ese tiempo, alegando falta de recursos económicos. Llegó a España con un buen montante en oro que sus panegiristas achacan que ganó jugando a las cartas.



En alguna biografía que de Espartero se publicó en la época, se calificaba al personaje de inepto, envidioso, ingrato, incorregible, ambicioso, muy amigo sobre todo de que los errores ajenos se convirtiesen en ventaja propia. No es justamente esa opinión la que manifestaban otros biógrafos, quienes como Flórez, veían como normal todo lo que hacía.

Al respecto de Espartero, dice Carlos Marx:
Lo más digno de llamar la atención es que ese héroe recibió su bautismo histórico con ocasión de una derrota y no de una victoria. En el transcurso de siete años de guerra carlista, ni una sola vez dio uno de esos pasos audaces que dieron pronto a su rival Narváez la glorioa de haber dirigido la guerra con nervios de acero. Espartero tenía la facultad de exagerar considerablemente los pequeños éxitos, y su fortuna consistió en que Maroto le rindiera precisamernte a él las últimas fuerzas militares del pretendiente. (Marx 1929: 3)

Fernando VII, incapaz de controlar a los rebeldes, no ya en los lejanos territorios de América, sino en los más cercanos de la España peninsular, juró la Constitución de 1812. Se iniciaba así una nueva y breve etapa de la Historia de España, el Trienio Constitucional.

La suma de estas actuaciones consiguieron lo que no habían conseguido unidos los británicos y sus agentes, “los libertadores” en América. Así, el 24 de junio de 1821, se produjo la batalla de Carabobo que selló la derrota en Venezuela. En ella el ejército español, compuesto  aproximadamente por 4000 soldados, se enfrentaba a una fuerza anglo-separatista de aproximadamente  10.000 hombres. De esos 4000 hombres desertaría la caballería criolla, compuesta por unos 1500 hombres, a mitad de la batalla.

Al respecto, en comunicación personal, el profesor Julio Carlos González manifiesta al autor de este repaso histórico una larga exposición que, con respeto y gratitud es transcrita a continuación:

Si las consecuencias militares fueron desastrosas, no menos lo fueron las políticas. En la España peninsular el golpe dará lugar al inicio de una serie de guerras civiles continuadas que hay incluso quien dice que acaban en la victoria franquista de 1939. Sea como fuere en el siglo XIX se producen tres guerras llamadas carlistas/isabelinas  y varios conflictos menores contra el régimen liberal; la desestabilización política a partir de enero de 1820 es constante. Es a partir de esa fecha que nuestro país pierde el rumbo de la historia y pasa a ser de facto una colonia del poder financiero internacional representado en gran medida entonces por la city londinense. Si bien debemos también tener en consideración que no es UK el último responsable, sino aquellos que se escondían detrás de sus instituciones. En la América, por ejemplo, el nuevo gobierno liberal obliga a firmar un tratado de armisticio con las fuerzas de Bolívar y asimismo a reconocer la soberanía nacional de Colombia, todo ello en una etapa de las hostilidades en que esa región estaba prácticamente pacificada y los rebeldes a poco de desintegrarse. Es el Armisticio de Santa Ana de Trujillo de 25 de Noviembre de 1820. El I Ejército Expedicionario del General Morillo (aproximadamente 10.000 soldados) había logrado ya pacificar casi toda Nueva Granada, hasta el punto de permitirse el lujo de desplazar algunas unidades hacia el Perú como por ejemplo la mitad del Regimiento de élite Burgos que formaría parte de la expedición a Chile donde sería aniquilado. Como te digo todo apuntaba a que 1820 sería el año de la derrota definitiva de los rebeldes en Venezuela/Colombia. Calmada Nueva España y el Perú, casi pacificada Nueva Granada... Sólo quedaba por silenciar el Cono Sur que había sido siempre el foco principal de la revuelta. Hacia allí se dirigiría navalmente el 2º Ejército Expedicionario y por vía terrestre otra masa de maniobra que se estaba formando en el Perú.  Bolívar escribe a Santander: "Casi todos los soldados se han ido a sus casas; las provisiones de boca se han reducido; los hombres están cansados de comer plátano: plátano en mañana, plátano en tarde y plátano en noche... Los enfermos se mueren de hambre... Nos vamos a ver en un conflicto del demonio." En una correspondencia fechada el 20 de mayo de 1820, se evidencia la desesperación del Libertador cuando escribe: "Mi edecán Infante le ganó unos reales al cura de San Cayetano y con ellos me está manteniendo. Ya no tenemos sobre qué caernos muertos: todo se ha agotado, y ya nos morimos de miseria..." El tiempo trascurría y la inactividad consumía la intranquilidad de Bolívar: "Día a día lo paso en pensar y la noche en soñar... no hagamos castillos en el aire, aunque en esto nadie será mejor arquitecto que yo." Cuando todo parecía perdido y la revolución parecía caer derrotada sin lanzar un solo tiro, ¡OCURRE EL MILAGRO! Bolívar recibe la buena noticia: "En España, los Generales Rafael del Riego y Antonio Quiroga, encabezan una revolución liberal, que obligan al Rey Fernando VII a jurar la Constitución de 1812, que abre la democracia en esa nación y pone un freno al absolutismo de la monarquía española"... Esta nueva realidad política, suspende la expedición militar que estaba dispuesta a reforzar el poderío militar de España en América... este golpe de suerte para la causa libertadora, daba nuevos aires de tranquilidad a los patriotas, y le permite a Bolívar el tiempo necesario para reorganizar su maltrecho ejército... por los momentos, no llegarán de España los refuerzos solicitados desesperadamente por los realistas.

Existía en Cádiz una red de agentes identificada por la inteligencia española. Curiosamente te diré que su identificación se produjo interceptando sus comunicaciones en Buenos Aires, Argentina y no en Cádiz donde al parecer gozaban de gran impunidad. Esencialmente se trata de una red que cuenta con 3 polos, ingleses-useños, judíos y argentinos.  La noticia de que "un agente del gobierno porteño en Gibraltar" informaba que la Expedición Grande finalmente no se realizaría se filtró hasta el espía español Juan Bautista de Arechaga quien consiguió obtener copia de la carta, que aparecía firmada con una "A". Tras nuevas averiguaciones pudo identificar al remitente, Andrés Arguibel. Pronto Arechaga estuvo en condiciones de denunciar al conde de Casa Flórez, encargado de negocios español en la corte portuguesa, que "Arguibel era un revolucionario exaltadísimo y de gran talento y se hallaba empeñado en fomentar partido contra el rey y servir a los independientes, que había facilitado la fuga a Buenos Aires de Tomás Lezica y de un tal Salvadores y era íntimo amigo de un rico judío llamado Judah Benolier quien con el angloamericano MacCall servía al gobierno de Buenos Aires para distribuir la correspondencia destinada a Cádiz y Madrid."

"Los agentes ocultos de las provincias americanas derramaban el oro para acrecer la repugnancia y el descontento de los militares, y el comercio gaditano y malagueño prodigaba también sus caudales para impulsar el cambio que deseaban." Adolfo de Castro, Historia de la ciudad y provincia de Cádiz desde 1814 hasta el día, Cádiz, 1859, página 30.

"Emprendí por fin la obra de insurreccionar el mismo ejército que debía obrar nuestra ruina. D. Ambrosio Lezica, negociante de esta ciudad, fue encargado de dirigirse a su hermano D. Tomás, establecido en Cádiz, para iniciar sus relaciones con los jefes de aquel ejército... Los señores D. Tomás Lezica y D.Andrés Arguibel, naturales de Buenos Aires y establecidos con crédito en la plaza de Cádiz, fueron los agentes que llevaron á su término aquella riesgosa empresa. Fueron facultados para invertir las sumas de dinero que fuesen necesarias y autorizados para empeñar la responsabilidad del gobierno a todo lo que obrasen conducente al intento. La eficacia y destreza con que se manejaron apareció en el resultado. El ejército de la Isla de León se insurreccionó, la terrible expedición que nos amenazaba se convirtió en daño del mismo que la formó y la República Argentina se vio por este medio libre y triunfante de sus enemigos. ¡Honor eterno a los nombres de Lezica y Arguibel entre los amigos de la libertad!" Juan Martín de Pueyrredón, Refutación a una atroz calumnia hecha con demasiada ligereza a un general de la República Argentina por Mr. Alejandro H. Everett, ministro plenipotenciario de los Estados Unidos de Norteamérica en la Corte de España.

Al respecto de Arguibel: es un viejo conocido de la inteligencia española, se sabe ya de sus gestiones alrededor de la marcha del 1er Ejército expedicionario en febrero de 1815. Dos aspectos quiero señalar sobre la marcha de la fuerza de Morillo. El primero de ellos es que su destino iba a ser el Río de la Plata donde su presencia se hacía necesaria, sin embargo en alta mar, a mitad del Atlántico se abren los sobres y sorprendentemente las órdenes indican Venezuela contra toda lógica puesto que esa zona estaba siendo ya ganada para las fuerzas del Rey y no contaba con la significación del Río de la Plata. Varios historiadores han sospechado siempre del germen de la traición aunque no ha aparecido todavía la prueba fehaciente en tal sentido. El segundo es la explosión fortuita, si bien todo apunta al sabotaje del buque "San Pedro de Alcántara" en la primavera de 1815 ya anclado en la isla de Margarita. Ese navío transportaba todos los fondos de la expedición y se fue a pique en breves minutos no pudiéndose rescatar casi nada. Fue el hundimiento del San Pedro lo que ocasionó la necesidad de imponer una contribución especial a los ciudadanos de Nueva Granada junto con demás medidas impopulares; por ejemplo requisa de ganado, trigo...circunstancia que derivó en un malestar hacia las tropas de Morillo al ser vistas como invasoras y no libertadoras. También se ha estudiado mucho sobre el caso aludido, aproximadamente 20 expediciones submarinas se han realizado a los restos del San Pedro desde 1815, si bien no se ha logrado aún esclarecer el porqué ni el cómo de la sospechosa explosión interna.

"La expedición partió de Cádiz el 15 de febrero de 1815, pero cuando Morillo abrió sus instrucciones encontró que su objetivo era consolidar la recuperación de Venezuela y Nueva Granada. El cambio se debió a la caída de Montevideo tras la Campaña Naval de 1814 pero también en gran medida a las gestiones de los agentes porteños, Arguibel el principal de ellos: "Las maniobras hábiles del gobierno de Buenos Aires y el dinero que empleó por medio de sus agentes en España influyeron mucho para que el gabinete de Madrid variase de planes en cuanto al destino de la expedición... Arguibel tuvo una parte muy activa en evitar que su país fuese el teatro de la guerra."

"Yo hace cinco días que llegué a ésta y pienso permanecer aquí unos días hasta ver en este mes en qué paran las cosas de España y saber de las de por allá. Es cosa extraña, mi amigo, que aún no se haya pensado ahí en poner aquí un apoderado o persona encargada de darles razón del estado de España y de cuantas providencias se toman con respecto a América, siendo este punto el más importante y adecuado para comunicar y recibir prontas noticias.

También es un descuido imperdonable no haber puesto algunos fondos para socorrer y auxiliar a tanto americano que está padeciendo por la causa de la Patria. Trata este punto urgentísimo en el día en que por todas partes no se ven sino americanos padeciendo y sin poderse largar para su tierra por falta de medios; el gobierno nada les pasa, los ha puesto en libertad y no les permite embarcarse; yo, de mis escasos ahorros y recursos, he auxiliado a cuantos he podido y ya me voy viendo apurado. En esta tengo hablado a D. Judah Benolid, comerciante de más de un millón, por interposición del excelente americano de Buenos Aires D. Andrés Arguibel, para que se haga cargo de los asuntos que de Costa Firme pongan a su cuidado. Arguibel vive en Cádiz, es un comerciante establecido allí y ha sido perseguido en esta época, tiene las más bellas cualidades del mundo y toma con sumo interés y calor todas nuestras cosas." (Carta de Antonio Nariño y Álvarez a Francisco Antonio Zea. Gibraltar, 1 de junio de 1820).

Ambrosio de Lezica y Torre Tagle (Buenos Aires, diciembre de 1785 – íd., septiembre de 1859) fue un comerciante y político argentino, de importante figuración en la primera mitad del siglo XIX. En 1819 inició sus negocios más importantes, protegido por su pariente, el ministro Gregorio García de Tagle, que le encargó una provisión de uniformes para el ejército. Adelantó grandes cantidades de dinero en préstamos al Estado, que –si bien tardó mucho en cobrar– pagaron altísimos intereses, con lo que su fortuna se acercó a la de sus poderosos primos. Uno de los préstamos que hizo al gobierno era para sobornar a los oficiales de la expedición española que debía reconquistar el Virreinato del Río de la Plata en 1820, la misma que se frustró por la revolución del 1 de enero de ese año en España.

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