lunes, 20 de noviembre de 2017

Siguiendo con la guerra de sucesión (XIII)

ASPECTOS SIGNIFICATIVOS DEL CONFLICTO BÉLICO -I

El 16 de noviembre de 1700, quince días después de haber fallecido Carlos II, subió al trono Felipe V, lo que ocasionó el enfrentamiento con  el emperador Leopoldo de Austria, que veía cómo eran desatendidos los acuerdos previamente establecidos para el descuartizamiento de España, dando lugar a la guerra.

En primer lugar, el despechado emperador reclamó al Papa ser coronado rey de Nápoles al tiempo que el 17 de septiembre de 1701 firmaba la Gran Alianza con Inglaterra y con Holanda, con el objeto de conquistar los territorios españoles en Italia y en Europa en su beneficio.

Tras la firma del tratado, a finales de 1701, el príncipe Eugenio de Saboya, al mando de las tropas austriacas, iniciará las hostilidades, derrotando en las batallas de Carpi y de Chiari, a las tropas francesas que defendían el norte de Italia.

¿Qué había pasado con el ejército español que se había señoreado de Europa durante dos siglos? Señala Christopher Storrs que “los ejércitos españoles fueron más pequeños y menos impresionantes en tiempos del reinado de Carlos II que durante el siglo XVI y los primeros años del XVII. Sin embargo, contribuyeron al éxito aliado en su empresa de impedir a Luis XIV lograr sus objetivos durante la Guerra Holandesa en los años setenta, y de derrotar después al rey francés en la Guerra de los Nueve Años.”

Parece evidente que, desde mediados del siglo XVII España estaba mostrando su debilidad al triunfar la sublevación de Portugal, al finalizar la Guerra de los Segadores en Cataluña con la amputación del Rosellón, y al perder posiciones de importancia en Flandes.

Las tropas españolas, que se habían señalado en su lucha en la guerra de los Nueve Años contra Francia, que había finalizado con el tratado de Ryswick en 1697, habían sido sustituidos por tropas extranjeras, francesas para más señas, para defender los intereses de España.

¿Cómo pudo sobrevivir España hasta el momento con tan exiguo ejército? La respuesta se encuentra en las milicias provinciales, que se desarrollaron a lo largo de todo el territorio, tanto en América como en Europa Asia o África, que daba apoyo esencial a las escasísimas unidades militares.

Otro núcleo importante del ejército estaría compuesto por flamencos, suizos, alemanes e irlandeses, católicos. Tres regimientos de infantería -Ultonia, Hibernia e Irlanda- y dos de dragones – Edimburgo y Dublín- eran la aportación irlandesa.

En lo tocante a la Armada, sigue señalando Christopher Storrs que “dentro de Europa, la escuadra de Flandes, que se volvió a activar bajo el reinado de Carlos II, formaba parte de las flotas. Las escuadras de galeras de España, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, y la del Duque de Tursi, que se alquilaba desde Génova, todas ellas componían la flota española de galeras en el Mediterráneo. Fuera de Europa estaban las flotas del Atlántico, la de Barlovento y la del Pacífico.”

Sigue señalando el mismo autor que “Al igual que en el caso de los ejércitos españoles, es un tópico sostener que las flotas españolas eran más pequeñas, más débiles y menos eficaces bajo el reinado de Carlos II que un siglo antes. Es verdad que eran más pequeñas: el total de las galeras nunca pasaba de treinta, lo cual contrastaba fuertemente con el número de galeras al servicio de Felipe II y hasta de Felipe IV. Al mismo tiempo, España se hizo más débil en el mar; las flotas españolas con frecuencia experimentaban humillaciones, sobre todo a manos de un poder naval francés naciente. Por ejemplo, en Cataluña en los años setenta y noventa los franceses lanzaron eficaces operaciones a las que España no fue capaz de contestar. Estas humillaciones en el mar también provenían de potencias navales supuestamente menores: en 1680 los buques del príncipe elector de Brandenburgo, que estaba enfadado a causa de la negativa de Madrid de pagar subvenciones en recompensa de tropas durante la Guerra Holandesa, se apoderaron fácilmente del buque Carlos Segundo en el puerto de Ostende. Sin embargo, aunque España ganó pocas victorias navales notables bajo el reinado de Carlos II, tampoco sufrió demasiadas grandes derrotas: se perdieron más buques a causa del mal tiempo —incluso el Carlos Segundo, en 1696— que a manos de los franceses. ”

Sigue diciendo Stors que “España aún mantenía unas extensas fuerzas efectivas bajo el reinado de Carlos II, y sus ejércitos y flotas jugaban un importante papel en la defensa del imperio español. Sin embargo, España también dependía, mucho más que en el pasado, del apoyo de otros poderes. Por ejemplo, en 1668, la intervención de la Triple Alianza —las Provincias Unidas, Inglaterra y Suecia— jugó un papel importante a la hora de evitar la derrota total de España a manos de Luis XIV, y quizás también en salvar la pérdida del Flandes español; y entre 1673 y 1675 Carlos II firmó doce tratados de alianza con otros estados, dirigidos contra Francia.” 


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