domingo, 10 de diciembre de 2017

La Inquisición en América (10)

La celebérrima Junta supuso un hito sin precedentes, ya que fue la primera vez “en la historia de la humanidad” en la que “una nación (España) y su rey pusieron a discusión la justificación jurídica de una guerra que ellos mismos estaban llevando a cabo.”  Se llevó a término en Agosto-Septiembre de 1550 y Abril-Mayo de 1551, y estaba compuesta por teólogos y juristas de primer orden, siendo el debate sobre los argumentos expuestos por las Casas y por Sepúlveda.

Sepúlveda defendía el derecho de conquista dado que los conquistados carecían de conocimientos mínimos para su buen gobierno, mientras las Casas defendía que los indios estaban más adelantados que muchos europeos.

Otro aspecto que abonaba la tesis de Sepúlveda era la antropofagia de los conquistados, por lo que entendía que los españoles debían imponerles la ley natural, pues todos los hombres están obligados a ella, y los indios la contravenían con multitud de sacrificios humanos rituales, pero las Casas negaba todo derecho a imponerla dado que los indios tenían total desconocimiento de Cristo, y que por tanto debían quedar bajo el amparo de la Iglesia, sin intervención de la fuerza, para evitar muertes injustas. Este aspecto, al cabo, era el que era tenido en cuenta por parte de la Inquisición, que no ejerció su jurisdicción sobre los indios.

Sepúlveda “argumentaba que los indios “una vez sometidos al poder de los cristianos y apartados de los impíos ritos religiosos, apenas oída la predicación evangélica, acuden en masa a pedir el bautismo. Es pues, propio de la costumbre y de la naturaleza humana que los vencidos fácilmente adopten las costumbres de los vencedores y dominantes y los imiten con gusto en sus hechos y dichos…(en sentido contrario), sobre la cuestión de la previa admonición, según Losada, Las Casas afirmaba que debía convocarse a los indios y, de forma absolutamente pacífica, invitarles al abandono de la idolatría y a recibir a los predicadores.” 

Por su parte, Bartolomé de las Casas decía. “si se aprueba la opinión de Sepúlveda, es decir, que las expediciones contra los indios son lícitas, la santísima fe de Cristo, con oprobio del nombre "cristiano", será odiosa y abominable para todas las naciones de esa parte del mundo, a las que llegue la fama de los enormes crímenes que se cometen contra la pobre gente por españoles, hasta el punto de que ni en nuestros días ni en el futuro deseen recibir de ninguna manera nuestra fe, al ver que sus primeros mensajeros no eran pastores, sino bandidos, no eran padres sino tiranos, y que los que la profesan son hombres impíos, crueles, inexorables por su descomunal atrocidad.”  La realidad y la torticería de las afirmaciones del dominico se corroboran con la realidad del pueblo hispánico: abrumadoramente católico.

La Controversia quedó sin sentencia, pero Carlos I nombró a las Casas “Defensor Universal del Indio”, y obispo de Chiapas, y se suspendieron las nuevas conquistas durante seis años, hasta 1556, “año en el que se dictaron las instrucciones pedidas por el virrey de Perú, marqués de Cañete, para proseguir el establecimiento de los españoles, sin que se causara daño a los indígenas.” 

“La Junta de Burgos llegó a las siguientes conclusiones:
1. Los indios son libres y deben ser tratados como tales, según ordenan los Reyes.
2. Los indios han de ser instruidos en la fe, como mandan las bulas pontificias.
3. Los indios tienen obligación de trabajar, sin que ello estorbe a su educación en la fe, y de modo que sea de provecho para ellos y para la república.
4. El trabajo que deben realizar los indios debe ser conforme a su constitución, de modo que lo puedan soportar, y ha de ir acompañado de sus horas de distracción y de descanso.
5. Los indios han de tener casas y haciendas propias, y deben tener tiempo para dedicarlas para su cultivo y mantenimiento.
6. Los indios han de tener contacto y comunicación con los cristianos.
7. Los indios han de recibir un salario justo por su trabajo.”

Es en suma una declaración de derechos humanos que ya la quisieran para sí muchos europeos, que empezaron  a conocerla como propuesta en el siglo XVIII, y no con el apoyo que tenía la de la Junta de Burgos.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2016/06/la-inquisicion-en-america-texto-completo.html

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