domingo, 17 de diciembre de 2017

LA INQUISICIÓN Y LOS JUDÍOS (3)



Como puede observarse, el aserto realizado líneas arriba no se halla desencaminado; las aljamas, juderías o barrios judíos no son precisamente barrios infectos. Los judíos no son marginados; en todo caso se aíslan de la “chusma”. Ese aislamiento es reconocido por el sector económico, social o racial que lo domina; para el caso, los judíos, pero queda claro que no se trata de un asunto racial, sino de clase social dominante. “En la documentación de la época medieval se utiliza la acepción “judería” para designar una zona o barrio geográfico de una ciudad, villa o aldea, donde viven los miembros de la comunidad judía, en la que también es frecuente encontrar familias cristianas, como veremos en Plasencia, Coria y Béjar.”



La actuación de los pastores del Pirineo no era nueva. Y es que los judíos, han tenido una historia escabrosa. Pensemos cómo salieron de Egipto, con Moisés, esquilmando el pueblo que les había acogido; cómo arrasaron Jericó... No olvidemos que fueron expulsados el año 70 de Jerusalén tras haber llevado una historia de “convivencia” con persas, griegos y romanos, conociendo periodos de distinto grado de integración y de enfrentamiento. “Las cifras de las masacres ocasionadas encuentran su punto más álgido en la que llevaron a cabo en Chipre el año 116, donde se cuenta que acabaron con la vida de 240.000 de sus ciudadanos, siendo sometidos por las tropas de Adriano, que acabaron expulsándolos de la isla.

Siempre, en unos pueblos han tenido protección o han sido perseguidos, dependiendo de los intereses de las partes. “Bajo Graciano, Teodosio I y Arcadio, disfrutaron también de la protección del Trono; pero bajo Teodosio II (402-450), envalentonados por su larga inmunidad contra las persecuciones, manifestaron un espíritu de intolerancia y crimen, que condujo a violentos tumultos entre ellos y los cristianos en varias partes del Imperio Romano de Oriente y también, al parecer, a la prohibición de construir nuevas sinagogas y al cese de cualquier cargo público.”

Las leyes romanas nunca fueron racistas, como nunca fueron racistas las leyes españolas. Lo demuestra el hecho de que, mientras los judíos de religión fueron expulsados de Jerusalén, no fueron expulsados los cristianos de raza judía. “Bajo Caracalla (211-217), los judíos recibieron los derechos de ciudadano; y bajo sus sucesores se fueron eliminando progresivamente las distintas limitaciones que les habían sido impuestas. Incluso las rabiosas persecuciones contra los cristianos de Decio (249-251), Valeriano (253-260), y Diocleciano (284-305), dejaron a los judíos en paz.”
En el siglo VII, “Durante la invasión persa y la ocupación de Palestina cometieron terribles excesos contra los cristianos pero, finalmente, encontraron un merecido castigo con la persecución que Heraclio, otra vez señor de Judea, inició contra ellos.”
“Durante la minoría de edad de Alfonso XI (1312–1325), los procuradores abordan cuestiones esenciales que afectan a la dignidad de los judíos y a los intereses jurídicos y económicos de las comunidades hispanohebreas de Castilla (cortes de 1313 y 1315). También las ordenanzas de las cortes de Medina del Campo de 1318 contemplan disposiciones antijudías.” …“En las cortes de Medina del Campo de 1305, los procuradores lanzan la interdicción a los judíos para que “non fuesen cogedores nin sobre cogedores nin arrendadores (art. 9)”…” el soberano Fernando IV ordena que los cogedores de impuesto “sean omes bonos de las villas ricos y abonados, y que judíos non sean cogedores ni arrendadores de pechos” (cortes de Valladolid 1307, art. 16) .”

Leyes que son metódicamente incumplidas por sus mismos redactores, que continúan dando los cargos que están negando… Pero es que no les quedaba otra, porque los reyes y los nobles estaban endeudados con los banqueros judíos, con unos importes que les habían pedido para la realización de actos militares, y a los que los prestamistas le aplicaban unos tipos de interés de escándalo; absolutamente inverosímil, que incluso supera a los tipos aplicados hoy por la banca en concepto de mora. Tipos que incluso llegaban a exceder lo que hoy cobra la banca en comisiones por servicios, en claro uso de la usura.

Así, la animadversión de un pueblo que se sabe expoliado por la usura, indefenso ante los métodos pacíficos usados para el exterminio físico de las personas y de las familias, crece exponencialmente, por lo que “los oficiales recaudadores de la nobleza, clérigos, caballeros y escuderos son el flanco de las iras de los concejos urbanos hasta 1322. A partir de 1377, los municipios sitúan en el centro de sus ataques a los infantes, nobles, caballeros y clérigos, que fomentan la contratación de testaferros judíos. Pero el foco discriminatorio se dirige únicamente hacia judíos y musulmanes, protagonistas estelares de la recaudación contributiva, a cuya sombra sigue operando la nobleza feudal.”

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