sábado, 30 de diciembre de 2017

La tortura en la Inquisición (II)

“Es de notar que la tortura no fue inventada por la Inquisición y era el procedimiento legal propio de la época en todo tribunal civil y militar, la tortura se anunciaba o se aplicaba con la esperanza de que el acusado confesara y recibiera una condena menor que la de muerte. La Inquisición prohibía la tortura a mujeres que estaban criando, a personas de corazón débil, y a los acusados de herejías menores, esta tortura era en mucho mas benigna que la de los tribunales de la época. Un ejemplo fue la tortura aplicada a los amantes de las nueras de Felipe el hermoso (Rey Francés) de 18 y 19 años respectivamente, los huesos de estos fueron triturados con mandarria, fueron desollados vivos, se le cortaron los genitales y se le introdujeron en la boca, se le sacaron y quemaron las entrañas y después fueron descuartizados, esto frente a miles de jubilosos espectadores de todas las clases sociales que inundaron la Plaza de la sentencia el día antes…esto era el tribunal civil, esto no ocurría en la Inquisición, la tortura principal de la Inquisición era una cárcel prolongada. En muchos casos como dice Will Durant en su libro sobre el tema, era misericordioso y perdonaba penas a causa de la edad, ignorancia, pobreza, embriaguez o por la buena reputación del acusado, la pena mas suave era una reprimenda.”

El asunto de la tortura siempre ha preocupado a la Iglesia, y por supuesto a la Inquisición, pero es evidente que la Historia se ha desarrollado en unas condiciones similares para todos. Es difícil romper de pronto con una costumbre; no obstante, la Inquisición marcaba unas pautas importantes en ese sentido, suavizando en lo posible las técnicas vigentes hasta el momento. Así, al tocar el asunto de la tortura, tanto San Agustín como el Código de las siete Partidas, lamentan que llegue a ser utilizado, pero “cometen los omes é facen grandes yerros é males encubiertamente, de manera que non puden ser sabidos ni probados. É por ende tovieron por bien los sabios antiguos que hiciesen tormentar los omes, porque pudiesen saber la verdad ende de ellos.”  La sensibilidad actual no soporta la tortura. No sucedía lo mismo en la Edad Media, si bien en el campo cristiano mostraban su dolor y procuraban limitarlo. La Inquisición es un ejemplo.

“Desde el siglo XIII, la Iglesia admitió el uso de la tortura para conseguir la confesión y arrepentimiento de los reos. No hay que olvidar que el tormento era utilizado también en los tribunales civiles; en el de la Inquisición se le dio otra finalidad: el acusado confeso arrepentido tras la tortura se libraba de la muerte, algo que no ocurría en la justicia civil. Las torturas eran terribles sufrimientos físicos que no llegaban a mutilar o matar al acusado.”

Todo lo contrario pasaba en el mundo de la Ilustración, del protestantismo, del liberalismo, del Islam y del comunismo. Debemos tener en cuenta que en Europa sí era utilizada con fruición la tortura, y hasta 1921, en Estados Unidos se aplicaba el tormento de “la barra”, y se reconocía “que en la investigación de los delitos es frecuentemente esencial…que deba dejarse cierta discreción al departamento de policía y al procurador en cuanto a los métodos que deben emplearse en cada caso.”

En 1921 se aplicaba en Estados Unidos el tormento; mientras, trescientos sesenta años antes “según el edicto de 1561, sólo a los reos contra la fe se les podía dar, y esto habiendo semiplena probanza del delito… Ningún tribunal de provincia tenía facultad para darlo sino cuando unánimemente lo votaban los inquisidores, el obispo diocesano y los consultores; desde muy antiguo se tenía prevenido a los inquisidores que fuesen sumamente circunspectos en mandar atormentar a los reos… El reo podía recurrir antes de sufrirlo… Los menores de veinticinco años y los mayores de sesenta, estaban exceptuados, lo mismo que las preñadas.”  Cuatro siglos después de estas instrucciones, los principales responsables de la leyenda negra contra la Inquisición se planteaban las mismas cuestiones.

0 comentarios :

 
;