domingo, 24 de diciembre de 2017

Los Campamentos del Frente de Juventudes (XIII)

Los campamentos según su especialidad

No nos vamos a detener en las particularidades de cada tipo de campamento concreto, atendiendo sin embargo a aquellos tipos o especialidades que destacaron de una forma o de otra sobre los demás. Es por ello que los “campamentos de alta montaña” los he sacado de su primer contexto, dedicándoles en esta ocasión un espacio junto a los que también destacaron.

Los campamentos de alta montaña

Hasta que el Frente de Juventudes desarrolló esta faceta, y en nuestra Patria, la alta montaña era coto privado de minorías exiguas.

El montañismo era entendido no tan sólo como un deporte completo, sino como un medio más de formación.

¿Dónde puede aprenderse mejor la camaradería que en la convivencia estrecha que exige la vida de la Alta Montaña, ya sea aguantando la frágil tienda contra la tempestad, ya sea escalando una difícil pared, encordados unos con otros?. ¿Hay mejor y más eficaz educación premilitar que la de aprender a valerse a sí mismo en todo tiempo y circunstancia, con el endurecimiento físico que impone esta clase de vida?108

Las actividades en este terreno, como se expone en el capítulo de la Organización Juvenil, comenzaron muy tempranamente en la juventud falangista.

Ya en el año 1940 se organizó el primer campamento de alta montaña en Ordesa, donde, al practicar la ascensión al Vignemale, se produjo el primer campamento volante del Frente de Juventudes109

El segundo campamento nacional de alta montaña tuvo ocasión en la Sierra de Gredos, en el año 1941; el tercero y el cuarto en 1942, en los Picos de Europa y en el Pirineo Aragonés El quinto en 1943 en Ordesa…110

En años sucesivos la actividad montañera fue muy extensa, y llama poderosamente la atención el hecho de que núcleos de 20 muchachos acometan la ascensión de picos que habitualmente sólo habían sido hollados por pequeños grupos de escaladores.

Las publicaciones glosaban el hecho de la siguiente manera: Para darse cuenta de lo que representa lo realizado en los últimos ocho años por los montañeros del Frente de Juventudes, basta con saber que en el pico del Aneto, el más alto del Pirineo, firmaban antes del año 1936 anualmente cinco o seis montañeros españoles, al lado de un gran número de extranjeros, y ahora pasan ya de los trescientos los nombres     que en el libro de su cumbre han inscrito los camaradas montañeros falangistas, a pesar de que hay que tener en cuenta los obstáculos con que se han tropezado en el curso de estos años, debido a su situación fronteriza y a las dificultades del transporte.111

Pero si las ascensiones que se emprendían no dejaban de tener su dificultad, agravado con el hecho de la dimensión de los grupos que las acometían, no se limitaba ahí la actividad montañera. Así, recogiendo la idea de “El Cruzado Aragonés”, periódico de Barbastro, y en homenaje a los montañeros que morían intentando la ascensión, 230 montañeros del Frente de Juventudes se acercaron a Benasque, a la Renclusa, y de la Renclusa al Aneto, y a las 12 de la mañana del día 14 de Agosto de 1956, dejaban instalada en el punto más alto del Aneto una imagen de la Virgen del Pilar.112

Una misa, celebrada por el Capellán del Frente de Juventudes de Teruel, un hombre de 63 años, sellaba definitivamente la ascensión.

Los campamentos, volantes unos y fijos otros, se enclavaron en todos los lugares, en la mayoría de montañas importantes de España, en Astós, en los Picos de Europa, en Els Encantats, etc.113

Los Mallos de Riglos, imponentes masas de piedra conglomerada, sólo habían sido escalados cuatro veces hasta 1936, y en Junio de 1946, cuando dos cordadas, una del Centro Excursionista de Cataluña y otra del Frente de Juventudes de Zaragoza, compuesta de siete chicos, reanudan la exigua historia de escalada de estos monolitos de piedra, ascendiendo por primera vez los monolitos de Firé y Pisón,114 por dos puntos diversos (Norte y Sur), dando el nombre de “No Importa” a la vía, potestad ésta que recae en los montañeros que por primera vez la abren.

Las ascensiones a lo largo de la historia son muchas, pero es en la época de las Falanges Juveniles cuando se desarrolló con más intensidad.

Las ascensiones no se realizaban con el único fin de la preparación física. Esta afirmación es abonada por el anterior relato de la ascensión al Aneto.

La primera misa (y hasta el momento la última) celebrada en la cumbre del Naranjo de Bulnes se llevó a cabo el 5 de Agosto de 1945 cuando, conmemorando la primera ascensión a este pico por el Marqués de Villaviciosa, 30 montañeros madrileños acometieron la ascensión115

El Roque Nublo, en Gran Canaria, escalado por segunda vez en toda la historia; Gredos, Montserrat, Pedriza, etc., son montañas que han conocido, asiduamente, la presencia de camisas azules.

En 1940 nacieron los “Guías Montañeros”116 con objeto de canalizar esta afición dentro del F. de J., realizando posteriormente multitud de escaladas, cursos de esquí y de espeleología.

Esta afición a los deportes de montaña se mantuvo hasta los últimos tiempos. Así, entre los días 3 y 22 de Agosto de 1971, se celebraba el XXVII Curso Nacional de Alta Montaña de la Organización Juvenil Española, en Gredos. Curso al que asistieron 50 muchachos procedentes de las más diversas provincias.117

Pero si estas facetas son importantes, no podemos olvidar la defensa de la Naturaleza, que disponía de su particular Decálogo118



Campamentos de repoblación forestal.-

En este tipo de campamentos se moviliza a la juventud para contribuir con su aportación a la tarea nacional de repoblar nuestros campos y aumentar la riqueza forestal de España119

El primer campamento de este tipo tuvo lugar el año 1953 en Villavieja (Madrid), y su práctica perduró hasta el advenimiento de la monarquía, habiendo dejado tras de sí la repoblación de miles de hectáreas de monte, entre las que se encuentra, a título de ejemplo, la montaña del Tibidabo, en Barcelona.

El régimen horario de estos campamentos difería ligeramente de los demás; la diana se tocaba a las cinco y media de la mañana, y tras escuchar la Santa Misa, izar banderas, escuchar la consigna y desayunar, se daba comienzo a la labor a las 6,45 de la mañana, suspendiéndose la misma a las nueve, cuando se daba comienzo a las prácticas normales del campamento.

Por la tarde, y tras una siesta, se reemprendía la labor para dejarla al cabo de dos horas, momento en que se arriaban banderas, se efectuaba el homenaje a los caídos y se cenaba.120

Ante la importante labor realizada en este campo, Rafael Cavestany, a la sazón ministro de Agricultura, envió un manifiesto a las Falanges Juveniles que significó una importante inyección de ánimo a aquellos jóvenes de 1955.121


Campamentos de formación marinera

La marinería gozaba de un gran respeto en la estructura del Frente de Juventudes que, en su emotividad, tenía siempre presente que seis flechas navales murieron en el Crucero Baleares.

Se realizaron campamentos, tanto de iniciación marinera como náutica y pesquera, y sobre los Flechas Navales se produjo la segunda Ley de Juventudes, tras la relativa a la creación del Frente de Juventudes.

Tan sólo seis días separan la una de la otra. El 12 de Diciembre de 1940 se crea por ley la sección de Flechas Navales, y hasta el último cuarto de siglo XX perduraba parte de su obra en Madrid, Cádiz, San Lúcar de Barrameda, Palma de Mallorca, Gandía, Marbella, Ribadeo, Foz, Vigo, Adra, Almería, Barcelona y Santander.

Pero esto se aparta del tema tratado, ya que las citadas eran escuelas de formación marinera, de las que han salido multitud de tripulantes.121

No obstante gozar de un estatuto propio dentro del Frente de Juventudes, se realizaban dentro del mismo campamentos de especialización marinera, impartiéndose en los mismos clases de natación, navegación, salvamento, pesca, historia naval, así como las típicas de izar, arriar, ofrenda, fuego de campamento, formación política, religiosa y premilitar.122

Ya en tiempos de la Organización Juvenil Española se desarrollaron campamentos de actividades subacuáticas, en los que colaboraba de manera importante el Ministerio de Marina y la Escuela de Formación Profesional Sindical.

En estos turnos tenían una especial significación los actos solemnes, dado que la corona a los caídos se depositaba en el fondo del mar. 123


Campamentos para deficientes físicos y psíquicos

Experiencias tan peculiares como éstas las llevó a cabo el Frente de Juventudes, intuyendo, y constatando, sus posibilidades de éxito.

El Campamento “Santa María del Buen Aire”, sito en El Escorial, y que recibe el nombre en honor a la Argentina con ocasión del viaje de Eva Duarte en 1946, fue el lugar escogido para desarrollar esta experiencia campamental, donde acampados invidentes convivirían con acampados videntes, militantes de las Falanges Juveniles.

La gimnasia educativa, los partidos de competición y enseñanza del balompié, baloncesto, balonmano, balonvolea, bolos y algunos más, se practicaron con toda normalidad… Trabajos manuales, periódicos y reglamentos de escuadra fueron ejemplo de la preocupación de todos los acampados por superarse en el mejor formarse y servir.124

Al segundo campamento de invidentes asistió la esposa del Caudillo, Dª Carmen Polo, que observó cómo al toque de llamada, 120 muchachos in videntes y 115 videntes formaban las centurias en menos de dos minutos.125

Las normas que debían observar los videntes para el trato con los invidentes eran de estricto respeto a la normalidad.126

Los campamentos para minusválidos conocieron otras vertientes además de la expresada; deficientes mentales ligeros, deficientes físicos, pudieron conocer la experiencia campamental, cerrada a partir de 1975.

Don Juan Carlos Palavecino Castillo, del Centro de Educación Especial “Proa” de Cáceres, en el estudio realizado con posterioridad a la celebración de un campamento de estas especiales características, encomió la labor desarrollada127.

Por otra parte, el doctor Bernardino García Arribas afirma que a lo largo de cuatro años de asistir a albergues de Frente de Juventudes para deficientes mentales, ha observado que la infancia subnormal posee un alto grado de compañerismo, asumiendo muy bien la disciplina.128 

Si los campamentos para ciegos y deficientes mentales supusieron un éxito del Frente de Juventudes, no podemos olvidar los específicos para deficientes físicos.

Los objetivos fijados para el desarrollo de un campamento con muchachos con estas características eran también específicos.129

A la vista de las normas y de los métodos se observa que el Frente de Juventudes no se convirtió en una institución caritativa, pretendiendo, por el contrario, acercar los campamentos al terreno de la educación especial.


Campamentos para la formación de mandos

Dentro de la extensa gama de campamentos, y con objeto de cubrir los puestos de mando con personas cualificadas, se desarrollaban unos campamentos especiales (a los que ya hemos hecho referencia), dedicados a la formación de mandos.

Creemos que la crisis de la educación no es más que una crisis de educadores. Y por esta razón concedemos vital importancia a la formación de mandos, sobre todo de aquellos que han de convivir directamente con los muchachos, cual sucede precisamente en campamentos. El verdadero educador, más que enseñar, conduce estimulando. Para nosotros, se define en una persona de incontenible vocación que alberga en sí la llama de una fe en principios permanentes.130

Pero para la consecución de un Mando se hacían necesarias unas determinadas premisas. Era convicción que las condiciones del mando debían abarcar dos facetas: Las condiciones innatas, y el aprendizaje.

Sobre este particular, el Jefe Nacional, José Antonio Elola Olaso, escribió:

La primera condición es la obediencia. Cuando se ha aprendido a obedecer, se sabe mandar.

La segunda es el ánimo de servicio. Serás obedecido cuando tu orden entrañe ese ánimo o intención de prestar un servicio, en el que está el secreto de la voz de mando.

La tercera es la clarividencia. Ordena siempre lo más conveniente, no lo que más te apetezca; fácil es decir derecha e izquierda; lo delicado es saber de antemano el camino que conviene seguir.

La cuarta es la preocupación constante. Sé solícito con los camaradas que mandas. No eres Jefe tan sólo para dar la voz de mando, sino para aconsejar y guiarles; cuida a tus camaradas con el alma vigilante y estremecida, sintiendo en todo momento la responsabilidad del mando.

La quinta es el ejemplo, Manda, más que con voces, con el ejemplo. 131

Existen otras normas que, impresas o verbales, vienen a reforzar lo expuesto. Se puede leer en “Mando y Organización”132:

Las cualidades del Jefe deben ser:

Voluntad.- “Querer es poder”, dice nuestro viejo refrán, y la experiencia le da plena validez.

Respetabilidad.- Para que los demás te respeten empieza por respetarte a ti mismo. Las bufonadas, los vicios, el desaliño, y todo cuanto represente desprecio o insultos a uno mismo redundan en desprestigio.

Discreción.- El dejar hablar es siempre buena táctica, pues se adquiere conocimiento del hablador, advertencia de sus yerros y muchas veces luz y camino para la propia decisión.

Vitalidad.- Sólo la pompa decadente de Bizancio y el mundo burgués degenerado del periodo liberal han podido valorizar y admitir las Jefaturas de seres dotados de una buena máquina intelectual, aunque desconectada de sanos instintos vitales e instalada en cuerpos degenerados y sin vigor.

Debe buscarse un perfecto equilibrio, y aún fortaleza física, mediante una vida sana y ordenada que preserve los reflejos nerviosos en buen estado hasta edad avanzada. Huir en todo instante de todos aquellos seres con instintos pervertidos. Buscar, en suma, seres de limpia vitalidad.

Frialdad.- Se puede ser frío por control esforzado de sí mismo o frío por incapacidad de reacción. Lo primero será cualidad; lo segundo, defecto.

Espíritu de iniciativa.- El problema es gravísimo y requiere a todo trance una reeducación salvadora. No basta el progresivo avance deportivo para detener el daño, sino que precisa reconocer, primero, la llaga que nos intoxica y aplicarle toda clase de remedios. En primer lugar, destruyendo armatostes jurídicos, sistemas administrativos y toda clase de construcciones que ahogan y enrarecen el aire, o sea la vida misma. Y en segundo lugar, yendo a nuevos procedimientos educativos.

Quizá sea preciso crear una conciencia de desprecio social hacia el empleado con escalafón. Quizá convenga que la juventud acepta el riesgo del hambre alegremente, antes que prostituirse tras un innoble pesebre.

Firmeza.- Frente a los titubeos de las razones y a las consideraciones de la convivencia, frente a los ratones intelectuales que derrumban fortalezas, se yergue siempre el valor superior del hombre, que dice sí o no manteniendo su posición sin reparar en nada.

La firmeza se impone en todo, decía Napoleón. Y, en efecto, la experiencia nos enseña a cada uno, y la Historia a todos, que jamás el éxito sonríe en las vacilaciones.

Justo.- El mando no es una función unilateral, en la cual sólo interviene la decisión del jefe, sino que éste necesita de una colaboración y de un cierto asentimiento. Pues bien: el español admitirá un mando duro y todo lo que se quiera menos un Jefe injusto.

Corazón.- Sólo por rara excepción podrá ser Jefe un hombre sin corazón. La posesión de víscera cordial es condición precisa para que la confianza y el amor sean recíprocos.

Estos conceptos morales, además de los específicos de la mecánica campamental eran los que los aspirantes a mandos debían asumir en los cursos a los que voluntariamente se sometían.

Los campamentos se desarrollaban por niveles de enseñanza, del mismo modo que la práctica normal se hacía atendiendo a las edades y a la procedencia de los acampados. Así nos encontramos con cursos para Jefes de Escuadra, de Falange, de Centuria, de Acampada y de Campamento.

Si bien se diferenciaban unos de otros en la profundidad de los temas tratados, y aumentaba el número de materias conforme lo hacía el grado de titulación, eran comunes las enseñanzas de orden moral, primado por los extremos apuntados más arriba, en busca de hombres emprendedores, recios de temple, enteros, afanosos en el trabajo y en el cumplimiento de un deber133.

La cualidad del mando sería poco menos que imposible pretender explicarla. Se pretendía, como ya se ha explicado, imprimir un modo de ser, y esto, unido a la riqueza del idioma español, puede hacer interminable la explicación de las cualidades.

No obstante, vamos a repasar alguna de ellas134:

Fe.- Es la fe, con su inconmensurable potencial espiritual, lo único que puede hacer salvar todas las dificultades y orillar todos los obstáculos que continuamente se presentan al mando.

Ejemplaridad.- El superior es el espejo en que el inferior se mira, y si el espejo está rugoso, lo que se refleja en él aparece como un monstruo. Por eso habéis de tener virtudes, grandeza de espíritu y el alma limpia, diáfana.

Magnanimidad.- Por magnanimidad, el mando no puede considerar el ejercicio de su función como un medio para obtener poder, dinero u honores.

Abnegación.- El jefe necesita una buena dosis de abnegación porque su sacrificio no tendrá muchas veces la recompensa a que es merecedor.

Austeridad.- Sólo es verdaderamente digno de su jefatura aquel cuya conducta se basa en el respeto que nuestra persona merece, no sólo de los demás, sino también de nosotros mismos y que nos impulsa a obrar en todas las circunstancias con arreglo a las normas del honor.

Constancia.- Ha de ser mando, con su ejemplo, con su constancia a toda prueba, el que rebaje prudentemente las fogosidades que sea preciso y el que levante los ánimos decaídos ante las contrariedades inevitables en toda obra valiosa.

Clarividencia, iniciativa, serenidad, decisión, preocupación, ecuanimidad, justicia, respetabilidad, presencia… son otras tantas facetas que resultaban imprescindibles para poder ejercer el mando en el Frente de Juventudes.

Por otra parte, la abulia, la desconfianza en sí mismo, el egoísmo, la soberbia, la envidia, la temeridad, el nerviosismo, etc., son aspectos que todo mando de Juventudes debía desechar de su espíritu.

Y es que el mando era totalmente necesario para la existencia del Frente de Juventudes. Toda comunidad necesita unos guías; esta realidad era atendida, y de ahí el esmero en su formación.

Para finalizar la exposición de lo que debía ser el mando, una última cita135:

El mando no se define por señales externas (prominencia del maxilar, labios, finos, resolución en la voz, mirada agresiva, etc.), sino por la capacidad para unas funciones y unas misiones propias, en la medida en que es apto para persuadir al grupo y lograr que participe en un ideal; en la medida en que acierta a servirlo y conducirlo a la consecución de su meta, superando obstáculos.

Se trasluce un espíritu de superación y de colaboración, pero ¿cómo se insuflan?.

Los medios aplicados eran similares a los que se debían cumplir en los campamentos de flechas, pero corregidos y aumentados.136

En la última etapa, el mando debía reunir varias cualidades: Físicas, intelectuales y de personalidad. Dentro de la personalidad, apuntada como la de mayor importancia137, deben destacar la vitalidad, la estabilidad emotiva, la sociabilidad y la competencia práctica.

Las funciones capitales del mando serían prever, programar, organizar, mandar, coordinar, controlar y decidir.138

Las normas, la elección del mando, su clasificación como autocrático irritable, autocrático benevolente, apático, cooperador, coinciden en forma y en estilo con las de años anteriores, de donde se nutre la Organización Juvenil Española.

Turnos de la Organización Juvenil Española 139

Debían seguir unas normas, que anualmente se verían reeditadas en las publicaciones al efecto, con ligeras modificaciones, especialmente en la ordenación de los capítulos.

Parece evidente que los Campamentos que en las Falanges Juveniles correspondían a Escolares y Aprendices se ven englobados en los “Especiales de Iniciación”, habiendo desaparecido los Campamentos para Rurales.

También el léxico es distinto, que tiene su primera muestra en el cambio de “militante” de las Falanges Juveniles al de “afiliado” en esta última época.

Por lo demás, como ya he afirmado reiteradamente, se encuentran diferencias estructurales y políticas con la etapa precedente, si bien se aprovechan los métodos y los hombres.


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