jueves, 28 de diciembre de 2017

Un repaso al genocidio (13)

Los aborígenes llevaban en Australia aproximadamente 60.000 años cuando los primeros ingleses desembarcaron en 1770. De 300.000 a 750.000 aborígenes habitaban el continente, pero en 1911 (123 años después de los primeros asentamientos ingleses), solo quedaban 31.000. Concediendo que muchos pudieron morir por contagio de enfermedades que les eran desconocidas, no vamos a decir que todos murieron en cacerías organizadas, porque sería injusto.


Pero no es injusto señalar que la limpieza étnica llevada a efecto fue casi tan extraordinaria como la llevada a cabo en Norteamérica, y casualmente, en el siglo XIX, cuando las masacres alcanzaban cotas dantescas, justamente entonces arreciaron con las falacias de la leyenda negra contra España. Hoy, si un  extraterrestre observase la composición del mapa humano de Oceanía y de América, pronto podría determinar en qué lugar dominó España y en qué lugar dominó la Gran Bretaña.

“Los ingleses declararon que Australia era terra nullius--es decir, sin habitantes humanos--y así justificaron el despojo de las tierras indígenas y el saqueo del continente. Arrebataron las tierras fértiles y arrojaron a los aborígenes a las zonas áridas del interior. Llevaron enfermedades desconocidas y en dos años la viruela mató casi la mitad de la población aborigen de la zona donde hoy se encuentra la ciudad de Sydney. Una epidemia de viruela estalló 15 meses de la llegada de los primeros colonos, en abril de 1789. Posteriormente, muchos aborígenes murieron en las epidemias de 1829 a 1831 y 1865 a 1869.”

Para los ingleses, los aborígenes no eran seres humanos. ¡Qué diferencia entre esa declaración y la Controversia de Valladolid!

“A la gran mayoría de las familias aborígenes les quitaron hijos, y en algunos casos eso se repitió varias generaciones. Muchos niños nunca volvieron a ver a sus padres y hoy muchos los buscan. A las familias que opusieron resistencia las sancionaban y castigaban cruelmente a los niños robados por hablar el idioma de sus padres o intentar huir y regresar a su familia…La policía, los pastores o cualquier persona de alta posición social tenía el derecho de entrar a un hogar, decir que descuidaban a los niños y llevárselos.”

“Se calcula que de 1860 a 1930, los colonos del Territorio del Norte mataron a 10.000 aborígenes. Oficialmente, se registró apenas una pequeña parte de las masacres. En la masacre de Myall Creek de 1838, ataron a 28 aborígenes, la mayoría mujeres y niños, los llevaron a unos corrales y los mataron con espadas. Ese mismo año, la policía mató a cientos de aborígenes en la masacre de Slaughterhouse Creek. En 1840, los colonos mataron a unos 80 aborígenes en la masacre de Fighting Hills. En 1868, 30 a 60 cayeron víctimas de un grupo de policías/colonos en la masacre de Jaburrara. En 1886, los mineros balearon a 150 aborígenes. Para los colonos de Queensland, los aborígenes eran "fieras para la caza". De 1824 a 1908, mataron a 10.000.”

Pero, ¿qué importancia tenía matar un aborigen que era considerado como un canguro?
La segregación y degradación de los aborígenes bajo las "leyes de protección" duró hasta el siglo XX, y miles de indígenas pasaron toda la vida en esa condición, en los lugares más apartados del país. El gobierno controlaba la vida cotidiana, el trabajo, el matrimonio, lo que leían, sus actividades de tiempo libre, y sus ritos culturales y religiosos...

“De 1911 a 1964, en el Territorio del Norte, los aborígenes de "raza pura" vivían "bajo la protección del estado" y no podían salir de las reservas sin permiso. Se prohibía el consumo de alcohol, relaciones sexuales entre las razas y matrimonios entre las razas sin permiso oficial. En Queensland, a los "culpables" de "conducta escandalosa" o "desobediencia" los expulsaban a otro estado de 12 meses hasta de por vida. Los metían a la cárcel por tres semanas por "contestar mal", "negarse a trabajar", "decirle cabrón al encargado de higiene", "cometer adulterio", "jugar naipes", "invitar a un hombre a pasar la noche", "dejar sucio el salón de recreo", "negarse a dar una muestra fecal al servicio de higiene, además de destruir la botella que se proporciona para ese fin, la cual es propiedad del departamento". Muchas de esas leyes e instituciones estuvieron en vigor hasta 1972.”

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