viernes, 12 de enero de 2018

ENEMIGOS DE ESPAÑA GOBERNANDO ESPAÑA: EL CASO DEL SUBMARINO (V)

No pudo con un patriota de la talla de Peral, pero tenía otros argumentos:
Zaharoff tuvo una relación amorosa con María Pilar de Muguiro y Beruete  casada con el duque de Marchena lo que le facilitó negocios al ser hija de Fermín Muguiro, banquero y amigo personal del partido conservador. También era sobrina de Segismundo Moret, hacendista y varias veces ministro, amigo de Cánovas.  Se vio a Zarahoff husmear por los astilleros donde se construía el submarino pero las autoridades taparon el asunto. La fábrica de armas antes referida, The Placencia de las Armas Co. Ltd estafó al Gobierno español, vendiendo armas inservibles durante la guerra del 98, proporcionando además a Maxim información sensible que pasaría a su gobierno durante el conflicto. Se denunció al propio Gobierno ante presuntos delitos de prevaricación, actuando el Gobierno de forma expeditiva contra los oficiales hostiles al decreto. (Santos 2016)

Cuando fue Peral a presentar el barco al Ministerio, en la puerta del despacho fue abordado por dos ingleses, constructores navales, uno de los cuales William Thomson, que en esos momentos  estaba construyendo para España el gran crucero de primera clase Reina Regente  y el cazatorpedero Destructor, le requirió para que entregase a Inglaterra los planos de su invento, a cambio de lo cual le serían entregados seis millones de francos y él sería nombrado director perpetuo de los Astilleros Woord. (Peral 1934: 28)

Peral se negó en redondo a las proposiciones británicas, quienes, viendo fracasar el intento sobornaron a quienes debían dar el visto bueno para incorporar la nueva arma a la Armada. Por su parte, el ministro Beránger, puso todo su saber hacer al servicio de impedir el proyecto.

Era evidente que Inglaterra ya era conocedora del proyecto; ¿quién había informado sobre el mismo? El asunto no es en absoluto anecdótico si consideramos que el submarino era esencial para España;

Un instrumento de guerra con el que se pudiera destruir todas las escuadras del mundo y agredir todos los puertos del orbe, provocaría contra España la ira de todas las naciones, que declararían ilícito el invento español.
Así, pues, lo prudente y lo cuerdo era dar largas al tiempo y dejar que Peral siguiera estudiando y perfeccionando su proyecto en los planos. (Pérez 193-: 71)

Repare el lector que la mitad, por lo menos, de la historia de la España contemporánea se ha escrito con esas tres formulas del buen gobernar que compendiaban todo el arte político de Sagasta, Moret, Romanones, Alhucemas y casi todo el de Cánovas del Castillo, Romero Robledo y demás jefes de la que a sí misma se llamaba «escuela» conservadora: «dar largas», «confiar al tiempos y «ver venir»... Lo único que no vieron venir aquellos gobernantes fue la total e irredimible decadencia de España, que continuamos forjando en los días presentes. (Pérez 193-: 36)

¿O sí lo veían venir?... ¿O tal vez fueron artífices directos y conscientes de la misma?

La pregunta no lleva veneno; la pregunta viene motivada porque la información sobre el secreto había salido del mismo despacho del ministro Beránger, que se veía forzado a jugar una doble baraja; por una parte no podía paralizar la construcción del submarino, y por otra, no podía dejar de pasar información sobre el mismo a Inglaterra, que sí supo aplicar de inmediato las aportaciones de Peral, en principio no al submarino, sino al torpedero Nordenfelt. (Peral 1934: 35)

Y lo que en principio había nacido como secreto,

la prensa y el telégrafo se encargaron de difundir por el orbe la noticia y esto, que se trataba de una nueva arma de guerra y que en cualquier otro país se hubiese llevado con el mayor secreto, ocultando sus componentes, se hizo a la luz pública y se dieron elementos de juicio más que suficientes a los demás países para que conocieran cómo se resolvía el problema y lo pudieran plagiar a sus anchas, llegándose incluso a publicar en la Gaceta de Madrid, como puede verse en el Arsenal y autorizar la visita y la permanencia en el submarino de cuantas personas ajenas al servicio quisieron entrar. (Peral 1934: 28)

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/enemigos-de-espana-gobernando-espana-el_10.html

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