sábado, 13 de enero de 2018

LA PREPARACIÓN DE LA REVOLUCIÓN CANTONAL (1)

Debo reconocer que afrontar este periodo de la historia ha significado para mí un gran esfuerzo, hasta el extremo que, exponer las conclusiones me resulta extremadamente dificultoso dado que la maraña de fechas y acontecimientos complican muy especialmente el asunto.



Ciertamente puede hacerse la reseña de otro modo que simplifique la cuestión, pero me parece interesante, parte esencial para comprender la barbaridad, crear en quién acceda a la lectura de este trabajo, la sensación de trasladarse al momento tratado y observar cómo los acontecimientos nos apedrean la mente sin darnos tiempo siquiera a reponernos de un golpe cuando han hecho blanco en nuestro cuerpo, un, dos, tres guijarros nuevos.

Y todo en, escasamente, un año.

En abril de 1873 se produjo una gran agitación en Madrid, hasta el punto que el día 23 se aprestaba una insurrección, que fue finalmente atajada, produciéndose un acoso a los parlamentarios radicales, y a la comisión permanente del parlamento que apoyaban aquella insurrección y que se vieron como objetivo de una insurrección de signo contrario, encabezada por los Voluntarios de la República. Como consecuencia, el día 24 era disuelta la comisión permanente.

En estas fechas, en Málaga, Sevilla, Granada y Cádiz habían proclamado la federación, y en Madrid el general Contreras amenazaba con sublevarse si no se imitaba esa actuación en Madrid, mientras el mismo general Contreras fundaba una asociación secreta llamada Dirección Federativa Revolucionaria, destinada a provocar en las provincias insurrecciones federales. (Blasco 1892: 701)

Como hemos visto, el cantonalismo tenía dos vertientes: el cantonalismo moderado (también conocido como organicista) reconocía cierto sometimiento a la república, y el cantonalismo intransigente o radical, que acabaría imponiéndose, proclamaba el cantón como república democrática federal social.

La respuesta fue dispar; destaquemos una:

Ante el intento de golpe de estado radical, dirigentes y autoridades sevillanas ofrecieron su apoyo al gobierno y crearon una comisión permanente que velase por la seguridad y formase una junta revolucionaria proclamando el Cantón de Andalucía en caso de que el gobierno fuese derrotado. (Arias 1989:24)

Quince días más tarde, el 10 de mayo de 1873 se celebraron elecciones generales a cortes constituyentes cuyo resultado  fue una aplastante mayoría de los federales, que era consecuencia del retraimiento practicado por los radicales, alfonsinos y carlistas.

La participación electoral fue sólo de un 25%, la más baja de toda la historia parlamentaria española. El nuevo Gobierno trató de  satisfacer al mismo tiempo la aspiración de la derecha: orden, y la de la izquierda: federación. El empeño era complicado, además el gobierno tenía que enfrentarse simultáneamente a la guerra carlista, a las conspiraciones alfonsinas y a los federalistas intransigentes, que habían iniciado ya el movimiento revolucionario cantonalista.

Grandes manifestaciones se produjeron en toda España, y en especial en Cartagena, en defensa de la república y el 29 de mayo de 1873, auspiciados por el diputado Gálvez Arce, en contacto con Roque Barcia, se produjeron dos conatos de insubordinación en las fragatas Victoria, y Almansa. Una parte de la dotación, al grito de "Abajo los galones", trató de sublevarse sin éxito, pues fueron sofocados por los oficiales.

Texto completo en papel de "el cantonalismo" en  https://www.facebook.com/elcantonalismo/

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