lunes, 1 de enero de 2018

Los cátaros (13)

Al principio, así, los pontífices romanos promovieron en el Languedoc medidas pacíficas como fue el envío de diversos legados papales, el apoyo a la predicación iniciada a partir de 1206 por el castellano Domingo de Guzmán –que respondía al catarismo en su terreno y con las mismas armas- y la organización de disputas o coloquios públicos entre representantes significados de ambas iglesias, como los que se celebraron, con gran presencia de público en Carcasota (1204), Servian (1206), Montreal (1207) y Pamiás (1207). Pero el balance de esta estrategia, ya lo hemos dicho,
se rebeló pronto como inútil y hasta contradictorio.122

Entre los apóstoles evangelizadores de los países contaminados de catarismo es preciso recordar a San Bernardo, al obispo español Diego de Acevedo y a la Orden de los Frailes Predicadores fundada por Santo Domingo de Guzmán.123

En 1207 el legado papal propone un juramento de paz a los condes y nobles en el que entre otras cosas se les pide lo siguiente: No aprovecharse de los bienes e impuestos eclesiásticos, no utilizar judíos en la administración, y perseguir a los herejes. El Conde de Tolosa se niega a jurar, por lo que es excomulgado, y el Papa confirma la sentencia en mayo de 1207. Meses después intenta retractarse, pero es excomulgado de nuevo, y tras una reunión en Saint Gilles, Pierre de Castelnau, legado papal, es asesinado por un escudero del conde de Tolosa Raimundo VI el 14 de enero de 1208.124

Inocencio III, en vista de la inmensa extensión de la herejía, que infectaba unas 1000 ciudades o pueblos, pidió ayuda (1207) al rey de Francia, como soberano del condado de Toulouse, para utilizar la fuerza. Renovó su apelación al recibir la noticia del asesinato de su legado, Pierre de Castelnau, un monje cisterciense (1208), que a juzgar por las apariencias, atribuyó a Raimundo VI. Numerosos barones del norte de Francia,
Alemania, y Bélgica se unieron a la cruzada, se puso a los legados papales al frente de la expedición, Arnaldo, abad del Císter, y dos obispos. 125

En 1209, Inocencio III proclama la Cruzada. Un poderoso ejército desciende del norte, por el Ródano. La campaña será larga y sangrienta: en el saqueo de Béziers morirán 17.000 personas. Matadlos a todos: Dios reconocerá a los suyos será la terrible consigna atribuida al legado papal.

Pronto toma el mando Simón de Montfort. Pero Toulouse no se rinde y Pedro II, que ha regresado victorioso de Las Navas, saldrá al fin en defensa de sus depuestos parientes y perecerán en la jornada de Muret (1213).

Poco tiempo después, caída ya Toulouse, el concilio de Letrán consumará la condena del catarismo (1215).126

Ese 1209, Arnaud Amaury, sucesor de Pedro de Castelnau, predicará la cruzada, uniéndose a ella, entre otros magnates del norte, Otón III de Borgoña.127 Este Arnaud Amauri fue Abad de Poblet y obispo de Carbona entre 1200 y 1212, e inquisidor de Occitania en 1204.

Notas:
122 Els càtars: una veu silenciada. Antoni Dalmau i Ribalta.
http://www.revistaigualada.cat/ImatgesArticles/2008/14.03.18.pdf
123 http://mercaba.org/Herejia/cataros.htm
124 GUILLERMO DE TUDELA Y "LA CANCION DE LA CRUZADA CONTRA LOS ALBIGENSES"
Joaquín Guillén Sangüesa. dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2273363.pdf
125 N.A. WEBER http://ec.aciprensa.com/a/albigenses.htm
126 CÁTAROS Fco de Moxó http://www.vallenajerilla.com/berceo/florilegio/inquisicion/cataros.htm
127 La herejía del Catarismo y los cátaros Jorge Martín Quintana http://www.arteguias.com/cataros.htm

1 comentarios :

literatura en marcha dijo...

Un honor que uno de mis artículos forme parte de la bibliografía utilizada. Saludos.

 
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