martes, 20 de febrero de 2018

1898, LA GUERRA EN FILIPINAS (1)

El 30 de agosto de 1.896 daba inicio la insurrección en la isla de Luzón y Andrés Bonifacio sostenía un enfrentamiento con la Guardia Civil al intentar entrar en Manila con sus tropas siendo rechazado en las cercanías de la misma, en San Juan del Monte.

En estos momentos, el Ejército español contaba con apenas 18.000 efectivos desplegados en el archipiélago, a los que había que sumar las unidades de la Guardia Civil, compuestas por tres Tercios indígenas y una Sección de Guardia Civil Veterana y 3 Compañías de Carabineros.

Al inicio de la revuelta el capitán general Blanco solo contaba con 309 soldados europeos pertenecientes a un regimiento de artillería de guarnición en Manila, estando el resto de las tropas del archipiélago compuesto por indígenas, principalmente tagalos, mandados por jefes, oficiales y clases peninsulares. El 25 de agosto buena parte de las tropas indígenas desertaron uniéndose a los rebeldes. Las escasas tropas indígenas que permanecieron fieles a España se batieron con eficacia, dando grandes pruebas de valor y arrojo. La situación era crítica. (Togores 2006: 571)

La situación, merced a la inoperancia de las autoridades, se estaba descontrolando de manera alarmante, lo que ocasionaba protestas en la Península, de la que se hacían eco los periódicos. Así, El Correo de Gerona, en su edición del 2 de noviembre de 1896, hacía referencia a un telegrama publicado por El Imparcial y sentenciaba:

Si el Gobierno no adopta las medidas consiguientes, destituyendo al general Blanco por telégrafo y encargando á un general de los que hay aquí, sea cual cualquiera, el mando militar, la situación será insostenible.

El primer combate serio se llevó a cabo en Malbón y triunfaron los sublevados. Ante el cariz de los acontecimientos, el Capitán General Blanco, telegrafía el 29 de agosto de 1896 al Ministro de la Guerra, pidiéndole mil hombres y permiso para crear un Batallón de Voluntarios, pero mientras tanto desguarneció por completo Luzón, y cuando quiso reaccionar, consiguió un ramillete de fracasos.
El crecimiento de la insurrección es exponencial entre los meses de septiembre y diciembre sin que el General Blanco pudiera hacerla retroceder, aunque sí contenerla de forma limitada, en parte gracias a la unidad de caballería de los macabebes .

A mediados de septiembre los desordenes se limitaban a la provincia de Cavite y algunos pueblos de Nueva Écija, pudiéndose considerar que la sublevación había fracasado en sus propósitos iniciales, comenzando una larga guerra, repleta de pequeños combates; durante el mes de octubre se produjeron mas de cien. (Togores 2006: 572)

Pero pocos días después, en la noche del 27 al 28 de Septiembre se sublevó la tercera compañía disciplinaria empleada en las obras militares de Mindanao, asesinando a los peninsulares que de ella formaban parte.
La situación estaba descontrolada y la capacidad de reacción del capitán general, limitada. Como consecuencia, el 15 de Octubre, el capitán general Blanco cursó el siguiente telegrama:

Por consecuencia grave indisposición general segundo cabo que le impide el despachar, he tenido que regresar á esta capital, dejando el mando de las fuerzas que operan provincias Laguna y Batangas, al jefe de estado mayor general Aguirre, con las oportunas instrucciones.—
Blanco.»
La primera impresión del público al ver que el general Blanco volvía tan precipitadamente á Manila fue la de que esta capital se hallaba sublevada, ó que nuestras tropas habían sufrido una derrota gravísima. (Soldevilla 1897: 404-405)

http://www.cesareojarabo.es/2018/04/1898-la-guerra-en-filipinas-texto.html

0 comentarios :

 
;