domingo, 25 de febrero de 2018

EL MANDO POLÍTICO MILITAR EN CUBA DURANTE EL SIGLO XIX (VI)


Tan del gusto de los anglo usenses era la actuación de Dulce que el jefe separatista Arango veía en las medidas aplicadas el desbroce del camino a sus aspiraciones.



Estas actividades soliviantaron a los patriotas, que acusaron a Domingo Dulce de estar en connivencia con los separatistas.

En ese orden los pocos medios patriotas, como el periódico El Cronista decían:

El general Dulce no es el hombre que puede ya dominar la insurrección de la isla de Cuba; y su relevo es tan urgente, que de no decretarlo acto continuo el gobierno de Madrid, se hará responsable de la pérdida de las Antillas españolas en brevísimo plazo, por desdicha. (Pirala 1895: 434)

Finalmente, el 28 de mayo de 1869 Dulce fue expulsado por los patriotas, que crearon su propio ejército, al frente del cual pusieron al general Genovés.

El 25 de mayo de 1869 los Voluntarios invadieron el palacio del gobernador y expulsaron a Dulce de Cuba, que tuvo que abandonar la isla en el vapor “Guipúzcoa”. Escribiría el depuesto Capitán General sobre estos incidentes: Aquella noche vi con pena y amargura que tenia el deber y la necesidad de combatir dos insurrecciones; una armada en el campo, contra la integridad del territorio, y otra dentro de la ciudad, guarecida en la impunidad de los .fusiles, contra la marcha política del Gobierno. (Togores 2010)

Permanecería preso hasta el dos de junio, cuando forzado por la situación dimitió, no sin lanzar antes la última sentencia:

Está bien, voy a renunciar, pero registrad esta data. Hoy empieza España a perder la isla de Cuba.

¿Era premonición?... ¿o tal vez era aviso de quién conocía los planes urdidos?

Ante los hechos consumados, el 28 de junio de 1869 ocupaba la capitanía general Antonio Fernández Caballero de Rodas, que vio incrementado el ejército con 34.000 reclutas procedentes de la Península.

Las órdenes que portaba eran concernientes a la necesidad de reconducir a los Voluntarios para que volviesen a ser instrumento en poder indiscutible del Capitán General, lo cual era problemático dada la actuación llevada largo tiempo por esta institución gubernamental.

La necesidad de someterlos y la imposibilidad de conseguirlo, unido a las exigencias provenientes de los Estados Unidos, forzó a Prim a que el 9 de Septiembre de 1869 ordenase a Caballero de Rodas desarmarlos.

Prim estaba presionado por el delegado usense en Madrid, Sickles, que en la actuación de aquel veía con complacencia la sumisión del gobierno español a sus disposiciones.

El entonces Capitán general de Cuba, D. Antonio Caballero de Rodas, afirmó después en Madrid en los salones del "Centro Hispano Ultra-Marino," que él poseía una carta del general Prim, que le dirigió al entablarse las negociaciones de Sickles, relativa a la venta o cesión de la Isla a los Estados Unidos y en la cual le pedía su ayuda para preparar allí las cosas de un modo conveniente, Caballero rechazó la propuesta con indignación. (Mendoza 1902: 37)

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