lunes, 26 de febrero de 2018

La crisis del siglo XVII (XIII)


Las desgracias no venían solas: “En el invierno y primavera de 1626 cayó en tanta abundancia el agua y la nieve, que saliendo casi todos los ríos de madre inundaron y estragaron campiñas y poblaciones, derribando casas, y ahogando y arrebatando gentes y ganados. Cuéntase que la subida del Tormes destruyó quinientas casas y doce iglesias, y que el Guadalquivir, cuya crecida duró cuarenta días, arruinó hasta tres mil casas, y llevó tras sí multitud de ganados y de personas; a lo cual siguió el hambre, y las enfermedades ocasionadas por la infección del aire y de las aguas corrompidas de los pantanos. Otra calamidad semejante afligió en 1629 a Granada, y mientras allí un terremoto devoraba hombres y edificios, la corte de Madrid celebraba con lujosas mascaradas y otras fiestas el bautizo del príncipe Baltasar Carlos y la salida pública de la reina a misa. En 1630 un voraz incendio consumió más de ciento veinte casas de San Sebastián. Y el 7 de julio de 1631 sucedió el famoso incendio de la Plaza Mayor de Madrid, que duró más de tres días, y que redujo a cenizas la manzana de casas que corresponde a la calle de Toledo y a la Imperial. El espectáculo era tan horroroso, que se hizo llevar el Santísimo de las tres parroquias contiguas, Santa Cruz, San Ginés, y San Miguel, y todas las imágenes de Nuestra Señora que había en la corte: en los balcones de las casas que hacían frente al fuego se construyeron altares, en los cuales se celebraron muchas misas. Era general la consternación.”



“Las deudas públicas eran tan grandes que el tesoro de Indias era absorbido en su casi totalidad por las deudas apremiantes del Rey, despojando a los particulares; tal ocurrió con la escuadra de galeones llegada a Sevilla en 1632, cuyo espléndido importe fue absorbido, enteramente, por los usureros de la Casa Real. Pero hasta esta fuente se empezó a secar, pues la importación americana, que en el quinquenio de 1631 a 1635 alcanzó la cifra de 35.184.892 pesos (cifra máxima de todas las exportaciones de América), descendió hasta 13.763.802 en el quinquenio de 1641-1645, último del Gobierno de Olivares, para seguir su declive hasta 3.361.115 en el quinquenio de 1656 a 1660 (cifra mínima) y extinguirse después.”

Y por si fuera poco, “La ascensión al trono inglés de Carlos I provocó la reanudación de hostilidades entre España e Inglaterra. En 1625 una flota inglesa llevó a cabo un ataque fallido contra Cádiz. Pero ese fracaso simbolizó la obtención, por parte de Holanda, de un nuevo aliado contra la Monarquía y el impedimento de establecer relaciones marítimas con Europa por el mar Cantábrico.”  “Acudieron á la defensa de aquella ciudad los Cavalleros Portuguefes con  el mifmo zelo con que andavan laboriofos en el reparo de fus lugares marítimos: por que demas que defpues de la union deftas coronas fe contaron luego por unos mifmos.../… del poder de Efpaña falieron infamemente huyendo los Ingleses.”

 “Los años 1629-1631 fueron años de profunda depresión en España. La crisis agraria, producida por la combinación clásica de sequía, hambre y malnutrición, elevó las tasas de mortalidad e indujo a numerosos habitantes de la zona central de Castilla a emigrar hacia el sur para buscar sustento en Andalucía. Aumentaron los precios del pan y se hicieron necesarias nuevas importaciones de cereales, para lo cual hacía falta plata…/… Cuando en 1632 la guerra cobró un nuevo impulso en el norte de Europa, Olivares dirigió una vez más su mirada aterrada hacia los contribuyentes de España y, como de costumbre, se posó sobre Castilla.”

Pero Castilla ya no podía dar más de sí. Lo había dado todo: hombres, dinero, ideas, esfuerzo…

“Castilla, el único reino que había colaborado con los gastos de las empresas de la Monarquía, mostraba señales de agotamiento. Por ello, el valido exigió a los demás reinos una contribución equivalente y se dispuso a paliar las trabas institucionales que pudieran existir. Durante esta última etapa se producen las diferencias con: Cataluña, Portugal y Andalucía.”

 Ya presente el conflicto de Portugal, “lo mejor de los ejércitos, los famosos Tercios, por regla general fueron enviados a luchar a cualquiera de los frentes citados, excluyendo el portugués; e igualmente la cantidad de dinero y bastimentos dedicados a sufragar y mantener a la tropa, fue menor que lo empleado en los focos principales. Las consecuencias de tal descompensación pronto se hicieron visibles. En primer lugar la escasez en cuanto a número y calidad de los soldados que debían componer el llamado Ejército de Extremadura, organizado para apagar la revuelta portuguesa, tuvo que ser aminorada mediante la recluta de nuevas tropas procedentes de los vecindarios de pueblos extremeños, dónde apenas nadie sabía manejar un arma y mucho menos existía conocimiento de las tácticas militares de batalla.”

Como consecuencia, Olivares comenzó a estimar conveniente pasar por encima de los fueros, y “a comienzos de 1640, por lo tanto, el virrey de Cataluña fue autorizado por Olivares a ignorar las leyes y costumbres de la provincia si fuera necesario, para aprovisionar y pagar a las tropas que la defendían. Aquellos que abogaran por la no cooperación o insistieran en la estricta observancia de las constituciones, habían de ser detenidos y, en marzo, dos turbulentos consejeros de Barcelona y un miembro de la Diputació fueron de hecho encarcelados.”

La situación en Cataluña fue creciendo en tensión, tanto y más que en 1520 en Castilla, llegando a producirse lo que ha pasado a la historia como Corpus de Sangre, acaecido el 7 de Junio de 1640, un altercado ocasionado por un grupo de segadores que vagueaban por las ramblas de Barcelona en espera de trabajo, derivó en un motín general que acabó con la vida del virrey Santa Coloma, que protagonizó un penoso peregrinar por la Barcelona sublevada y que acabó con su linchamiento. La motivación no fue otra que la leva de 6000 soldados catalanes destinados a la ofensiva que Francia estaba llevando contra el Rosellón y  que debían ser mantenidos con cargo al erario de la Generalidad.

Texto completo http://www.cesareojarabo.es/2018/04/la-crisis-del-siglo-xvii-texto-competo.html

0 comentarios :

 
;