lunes, 12 de febrero de 2018

LA INQUISICIÓN Y LOS JUDÍOS (4)

El inconformismo se hace notar cada vez más, y la incomodidad popular se hace tan evidente que“Juan I suprime la independencia jurídica de los judíos, elimina el viejo privilegio de los tribunales de justicias judíos en materia criminal. Rabinos y adelantados quedan relegados de sus funciones jurídicas a merced de los jueces cristianos, pero mantienen sus derechos en las causas civiles (cortes de Soria de 1380)”



Dando otro pequeño salto en la historia, Bonifacio IX “nombró a fray Vicente de Lisboa, en 14 de Julio de 1401 para inquisidor general de la provincia de España, y, muerto fray Vicente, decretó por otro breve de primero de febrero de 1402, que fuesen inquisidores generales todos y cada uno de los provinciales dominicanos de la provincia llamada España”

Vamos diciendo, y seguiremos haciéndolo, que la Inquisición no estuvo presente en la totalidad de España hasta noviembre de 1478. Sin embargo, la cita anterior nos dice lo contrario. Bien, ciertamente, el general de los dominicos era el inquisidor directamente nombrado por el Papa, pero al parecer toda la cuestión relativa a los asuntos tratados por la Inquisición tanto en Aragón como en Portugal y en Navarra, era llevado por los obispos en Castilla, y el asunto no tendría solución hasta 1478, a pesar que durante los reinados anteriores, especialmente durante el de Juan II de Castilla, se había intentado la instauración, que se estimada necesaria en extremo dado el desorden existente en la Iglesia.

Un desorden en el que no ocupaba exclusivamente el problema de los judíos conversos, pero que ocupaba un espacio importante en la problemática de los obispos. Y es que “El judaísmo no era una simple cuestión individual. Estaba organizado como una comunidad separada, una microsociedad, al margen de la sociedad cristiana... (y) todavía en los siglos XVI y XVII, España estaba infamada en Europa a causa de las influencias semíticas, en la doble vertiente del semitismo: el islam y el judaísmo.”

Pero es conveniente que quede clara una cosa: “Para la Iglesia judaísmo era un término religioso, aplicado sólo a aquella parte del pueblo de Israel que había rechazado a Jesús, al Mesías. El bautizado dejaba de ser judío al convertirse en cristiano.”
Por otra parte, la memoria colectiva del pueblo español existía todavía, y todos tenían  muy presente que “los judíos colaboraron estrechamente con el Islam, y así, cuando el Islam invadió España, fueron sus estrechos colaboradores, “gracias a cuya ayuda los conquistadores alcanzaron, en gran parte, sus victorias.”   Esa evidencia, que en siglo XXI es desconocida por la generalidad del pueblo español, se unía a la animadversión ocasionada con motivo de la usura, y el caldo se hacía explosivo.
La animadversión a los judíos a quienes se veía como astutos, taimados, soberbios, codiciosos y resentidos contra los cristianos, se había ido fraguando a lo largo de los siglos, en España, sí, y en Europa también. A los judíos se les vio involucrados en la invasión del año 711, habiéndose beneficiado directamente tras haber caído las ciudades en poder musulmán… Y anteriormente sufrieron la legislación antijudía de los visigodos, propiciada por las actuaciones contrarias de la población judía… y así, hasta determinar qué fue primero, si el huevo o la gallina.

Por otra parte, los hechos generalizados de incultura propiciaban el desencuentro. Si por parte del pueblo cristiano, en gran medida ayuno de cultura, se achacaba a los judíos infamias ciertas e inciertas, por parte judía, asimismo ayuna de cultura, se llevaban a término acciones que posibilitaban las acciones de los primeros; así, “el egemplar de santo Domingo de Val, niño infante de Zaragoza, crucificado en 1250; el robo y ultrages de la hostia consagrada en Segovia, año 1406; la conjuracion de Toledo, minando y llenando de polvora las calles por donde había de pasar la procesion del Corpus, año 1445; la del lugar de Tabara entre Zamora y Benavente, poniendo abrojos de fierro en las calles por donde havian de andar cristianos descalzos, clavando puertas é incendiando casas en que habitaban estos; el robo y crucifiacion de un niño cristiano en Valladolid , año 1452 ; el caso igual en un pueblo de señorío del marques de Almarza, cerca de Zamora , en 1454; el otro semejante sucedido en Sepulveda, obispado de Segovia, en 1468; el caso de los ultrages hechos á la cruz en el campo llamado pueroó del Gamo, entre las villas del Casar y de Granadilla, obispado de Coria, en 1488; el robo del niño de la villa de la Guardia, provincia de la Mancha, en 1489, y su crucifixion en 1490; el conato de igual crimen evitado por la justicia en Valencia ; y otros casos semejantes con muchas muertes de cristianos atribuidas á judios medicos, cirujanos y boticarios, en abuso de sus oficios, particularmente la del rey Enrique III por su medico don Mair.”

1 comentarios :

Eugenio Lino dijo...

Gran trabajo. gracias por su aportación a la Historia de España.

 
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