sábado, 3 de febrero de 2018

Sobre la herejía (14)

El concilio de Nicea

El Concilio I de Nicea es el primer Concilio Ecuménico, es decir, universal, en cuanto participaron unos trescientos obispos de todas las regiones donde había cristianos.

Fomentado por Constantino tras haber logrado con su victoria contra Licinio en el año 324 la reunificación del Imperio, que también deseaba ver unida a la Iglesia, que en esos momentos estaba sacudida por la predicación de Arrio, de donde se deduce que hubo un tiempo en que el Hijo no existió, por tanto Dios fue siempre Dios pero no siempre fue Padre; el Hijo no pertenece a la esencia del Padre sino que es creado y producido; el Hijo es Dios por participación y no por esencia.97

Las principales enseñanzas de Arrio condenadas en Nicea aparecen en el anatema que sigue a la exposición que el concilio hace de la fe católica. Podemos sintetizarlas en seis proposiciones:

a) el Verbo no es eterno ya que «hubo un tiempo en que no existía»
b) el Verbo no existía antes de ser engendrado c) fue hecho de la nada
d) no es de la misma sustancia o esencia que el Padre);
e) es una criatura
f) posee una naturaleza mudable y, en virtud del libre albedrío, es capaz del bien y del Mal. 98

Afirmaban que el Hijo de Dios no es eterno pretendían establecer la diferencia entre el Padre y el Hijo en base al atributo divino de la eternidad, atributo que correspondería solamente al Padre; el Hijo sería de distinta naturaleza por ser posterior en el tiempo.

Basilio, en cambio, negará enérgicamente que la unión Padre-Hijo se dé solamente en el tiempo; esa unión, dice, va más allá de todos los siglos y no existe intermedio alguno entre el que engendra y el engendrado . El Hijo existe antes de los siglos y S. Juan lo ha puesto de relieve cuando dice: «En el principio existía el Verbo El Hijo guarda con el Padre una unión natural y, por tanto, eterna.

También del Espíritu Santo se dice que no es eterno con el fin de mostrar su desemejanza con el Padre. Basilio responde con una fórmula llena de solemnidad: el Espíritu Santo existía, preexistía y estaba en compañía del Padre ya antes de todos los siglos también en cuanto a la eternidad está unido con el Padre y el Hijo, o lo que es lo mismo, coincide con ambos en la noción de eternidad . Por ser eterno como el Padre y el Hijo, está justificado el decir que coexiste con ellos; coexistir significa lo mismo que consorcio eterno y resulta perfectamente adecuado para expresar la existencia antes de los siglos y la duración sin fin. Según el concilio de Nicea, (el 20 de mayo del 325 D.C.)

una de las características de la herejía arriana es calificar al Hijo como hechura y criatura del Padre. El arrianismo piensa, en efecto, que no hay diferencia alguna entre el Hijo y las criaturas . La herejía arriana enseñaba que el Verbo no existió desde siempre, y que, por ser engendrado no era increado, sino hecho y hecho de la nada por ello no era posible comunión alguna entre el Padre y el Hijo ni que el Padre engendrara a alguien de su misma naturaleza .

Para Basilio ni el Hijo ni el Espíritu Santo provienen de una sustancia anterior común a las tres divinas Personas. Pero tampoco proceden de la nada: ambos proceden del Padre, pero no por eso son criaturas ya que proceden de un modo radical y esencialmente distinto; tan distinto que ese modo de proceder da testimonio de su divinidad. Sólo el Hijo y el Espíritu Santo proceden del Padre en el sentido más auténtico y pleno. Ambos proceden en sentido estricto, aunque de diferente manera: el Hijo por generación y el Espíritu Santo de un modo que nos resulta desconocido e
inefable. Nicea condenó a quienes afirmaran que el Verbo es capaz del bien y del mal, es decir, de voluntad mudable los arrianos sostenían así porque pensaban que se seguía ineludiblemente del hecho de que Cristo poseyera el libre albedrío. Paralelamente, también del Espíritu Santo dirán que es capaz del mal es decir, que no tiene la santidad por naturaleza pero, precisamente, dirá Basilio, la diferencia que se da entre el Espíritu Santo y los poderes celestiales consiste en que aquél tiene la santidad por naturaleza mientras que éstos la poseen de una manera participada los ángeles tienen una naturaleza mudable y, en virtud de su libre albedrío tienen capacidad de hacer el bien y el mal; en exacta contraposición con el modo de ser y calidad de naturaleza de los poderes celestiales, Basilio afirma que el Espíritu Santo es fuente de santidad; posee una santidad no recibida graciosamente, sino poseída esencialmente, coesencialmente con el Padre y el Hijo y llena completamente su naturaleza. Pero el atentado más fuerte contra la verdadera doctrina del Hijo y del Espíritu Santo es el que supone que ni uno ni otro poseen la misma naturaleza, la misma esencia (oúcrla) que el Padre. 99

De las afirmaciones del Evangelio relativas al hambre, a la sed, al sueño y a las pasiones (ira, emoción, llanto, etc.) de Cristo, los arrianos inducían que Jesucristo no podía ser Dios, porque era mutable y pasible100.

Maximino, obispo arriano de África en el siglo IV habla de la Encarnación como de ad humana contagia et ad humanam carnem descendere, cosa incompatible con el Padre que es: innatus, infectus, invisibilis; en este sentido atribuye sólo al Padre el texto de 1 Tim 6, 15s que habla de la inmortalidad e invisibilidad de Dios, y que la unidad entre Dios Padre y Cristo es una unidad moral, producida por la unión de voluntades.101

La fe arriana se basa en que el Hijo: «valuntate et praecepta Patris se encaminó a la pasión y muerte, como él mismo dijo: Padre, pase de mí este cáliz; pero no lo que yo quiero, sino lo que quieras tú (Mt 26, 39.59); y el Apóstol afirma y dice: hecho obediente al Padre hasta la muerte, y la muerte de cruz (Phi! 2,8)102


97 ¿Qué sucedió en el Concilio de Nicea? Francisco Varo. http://www.opusdei.es/art.php?p=15384
98 ARRIANISMO CRISTOLOGICO y PNEUMATOLOGICO EN EL SIGLO IV: LA RESPUESTA DE
S. BASILIO DE CESAREA. José Mª Yanguas.
http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/6175/1/JOSE%20MARIA%20YANGUAS.pdf
99 ARRIANISMO CRISTOLOGICO y PNEUMATOLOGICO EN EL SIGLO IV: LA RESPUESTA DE
S. BASILIO DE CESAREA. José Mª Yanguas.
http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/6175/1/JOSE%20MARIA%20YANGUAS.pdf
100 Claudio Basevi. Los textos de la Sagrada Escritura sobre la Pasión de Cristo en la exégesis arriana y
agustiniana. Pag. 359
101 Id. Id. Pag. 360
102 Id. Id. Pag. 361

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