viernes, 16 de marzo de 2018

Algunos apuntes sobre la Inquisición (14)

CULTURA E INQUISICIÓN

Mucho se ha hablado, especialmente durante la Ilustración sobre el postramiento cultural de España, acusando de esa situación, precisamente a la Inquisición. “En resumen, hay autores que señalan que tanto la intolerancia del momento como la crueldad en los procesos fue la causa de que España quedase al margen de las corrientes culturales, científicas y filosóficas que influyeron en la transformación y desarrollo del resto de Europa.” 

Objetivamente debemos poner en cuestión lo de la “crueldad de los procesos” si los comparamos con las actuaciones llevadas a cabo por otros tribunales, españoles o europeos; “Para otros historiadores los métodos usados por la Inquisición, no fueron ni más crueles ni más intolerantes que los utilizados por Tribunales instituidos en otras naciones europeas como Alemania, Italia, Portugal o Francia. Tampoco fue la causa de que España quedase atrasada culturalmente, pues el siglo XVII es conocido por el Siglo de Oro español.”

Aspecto que parece pasar desapercibido a los enemigos furibundos del tribunal, incapaces de abstraerse y analizarlo en su contexto histórico. Llegan incluso a afirmar que “el Humanismo fue pronto herido de muerte en España. Algunos de los hombres que acabamos de citar fueron ya perseguidos en sus personas por la Inquisición o bien sus obras cayeron en el Índice de libros prohibidos. La Escolástica había vuelto a recobrar sus fueros, y las letras humanistas, después de esta breve primavera, no volvieron a florecer. España estaba haciendo, decididamente, marcha atrás de toda aventura intelectual.”  Ciertamente, ningún aspecto intelectual pasó desapercibido para la Inquisición, y bajo su órbita se desarrolló el Siglo de Oro español.

La actividad intelectual era de primer orden; se convocó “una asamblea en Valladolid en 1527 para decidir sobre la ortodoxia de las obras de Erasmo, bajo la presidencia del inquisidor general Manrique (que precisamente era erasmista). Todos los esfuerzos de los dominicos y franciscanos para conseguir una condena fueron infructuosos ante la decidida defensa de los erasmistas. Entre los más destacados de éstos, aparte del ya nombrado inquisidor general Manrique, se contaban el arzobispo Fonseca, Alfonso de Virues, benedictino, junto con su hermano Jerónimo, también benedictino: el dominico Francisco de Vitoria, el agustino Dionisio Vázquez, profesor de Alcalá, y, entre los no eclesiásticos, eran fervientes erasmistas también los hermanos Vergara, Alfonso de Valdés (secretario del emperador) y otros. En la asamblea las discusiones no salían de un punto muerto. Al cabo de un mes de reuniones sin haber adelantado un paso, y teniendo en cuenta que los papas no sólo no habían desaprobado públicamente la doctrina de Erasmo sino que le daban a él públicas muestras de aprecio, Manrique suspendió la asamblea y emitió una disposición por la que no sólo no se impedía la difusión de sus obras, sino que se prohibió por la Inquisición que se atacara a Erasmo en lo que éste contradecía a Lutero».” 

Cierto es que más adelante las obras de Erasmo entrarían a formar parte del Índice, pero no precisamente por falta de un debate intelectual de envergadura difícilmente alcanzada.

Finalmente Erasmo fue incluido en el Índice; los motivos: De un profundísimo matiz teológico:

“1º De negar la consustancialidad del Verbo, como los arrianos.
2º De negar la divinidad del Hijo o, a lo menos, de explicar en sentido arriano todos los lugares del Nuevo Testamento donde esta divinidad se consigna, hasta los más claros y explícitos; v.gr.: In ipso inhabitat omnis plenitudo divinitatis corporaliter.–Dominus meus et Deus meus.–El Deus erat Verbum. Del segundo decía que era una exclamación, y del tercero, un razonamiento;
pero ninguno de los dos denominación manifiesta.
3º De afirmar que ni en las Escrituras ni en los Padres antiguos, sobre todo en San Hilario, De Trinitate, se encuentra con claridad el nombre de Dios dado al Espíritu Santo.
4º De sentir mal de la Inquisición y no aprobar el castigo temporal de los herejes.
5º De negar la eficacia del bautismo y de ser rebautizante.
6º De creer moderna la confesión auricular y nacida de las consultas secretas a los obispos.
7º De errores contra el sacramento de la Eucaristía.
8º De atribuir la autoridad sacerdotal a todo el pueblo y de impugnar el primado del pontífice.
9º De defender el divorcio.
10. De atacar la autoridad de las Sagradas Escrituras porque tacha de olvidadizos y aun de ignorantes en algunas cosas a los apóstoles.
11. De llamar, en son de mofa, cuestiones escolásticas a todas las que se disputaban entre luteranos y católicas, incluso la del libre albedrío y la de la fe y las obras, añadiendo que no valía la pena de in capitis discriminen venire por tales cosas.
12. De hablar con poco respeto de los Santos Padres, máxime de San Jerónimo.
13. De muchas irreverencias contra el culto de la Virgen María. [722]
14. De tener en poco la autoridad del papa y de los concilios generales.
15. De tachar de judaísmo las ceremonias eclesiásticas, los ayunos y abstinencias.
16. De preferir el matrimonio al estado de virginidad.
17. De condenar en absoluto la teología escolástica.
18. De tener por inútiles y vanas las indulgencias, la veneración de los santos, las reliquias, imágenes y peregrinaciones.
19. De poner en duda el derecho de la Iglesia a los bienes temporales.
20. De otras dudas sobre el libre albedrío.
21. Idem sobre las penas del infierno."


0 comentarios :

 
;