miércoles, 14 de marzo de 2018

LA PREPARACIÓN DE LA REVOLUCIÓN CANTONAL (2)

En sintonía con lo que venía aconteciendo, el 1 de junio de 1873 las Cortes proclamaron la República Federal y se constituyó una comisión de parlamentarios presidida por Castelar cuya misión sería elaborar un Proyecto de Constitución republicana federal, que finalmente fue aprobada dos días más tarde que no llegaba a las expectativas de organizar cantones independientes. (Ver texto del proyecto en Anexo I)



En 1893, evocando los acontecimientos de este año, decía Emilio Castelar:
Hubo días de aquel verano en que creíamos completamente disuelta nuestra España. La idea de la legalidad se había perdido en tales términos que un empleado cualquiera de guerra asumía todos los poderes y lo notificaba a las Cortes, y los encargados de dar y cumplir las leyes desacatábanlas, sublevándose o tañendo a rebato contra la legalidad. No se trataba allí, como en otras ocasiones, de sustituir un Ministerio existente ni una forma de gobierno a la forma admitida; tratábase de dividir en mil porciones nuestra patria, semejantes a las que siguieron a la caída del Califato de Córdoba. De provincias llegaban las ideas más extrañas y los principios mas descabellados. Unos decían que iban a resucitar la antigua Corona de Aragón, como si las fórmulas del derecho moderno fueran conjuras de la Edad Media. Otros decían que iban a constituir una Galicia independiente bajo el protectorado de Inglaterra. Jaén se apercibía a una guerra con Granada. Salamanca temblaba por la clausura de su gloriosa Universidad y el eclipse de su predominio científico en Castilla. Rivalidades mal apagadas por la Unidad nacional en largos siglos surgían como si hubiéramos retrocedido a los tiempos de zegríes y abencerrajes, de agramonteses y beamonteses, de Castros y Laras, de capuletos y montescos; la guerra universal. Villas insignificantes, apenas inscritas en el mapa, citaban a asambleas constituyentes. La sublevación vino contra el más federal de todos los Ministerios posibles, y en el momento mismo en que la Asamblea trazaba un proyecto de Constitución, cuyos mayores defectos provenían de la falta de tiempo en la Comisión y de la sobra de impaciencia en el Gobierno.

Y esa crítica era formulada por alguien como Castelar… Un personaje cuya actuación no le permitía sentirse ajeno a la responsabilidad de donde había sido abocada España.

El caso es que al día siguiente, dos de junio,

En Andalucía especialmente, la efervescencia federal tomaba un carácter peligroso. En Granada los voluntarios republicanos habían desarmado el 2 de junio mil carabineros, y en Málaga, las facciones que seguían a Carvajal y a Palanca se hacían cruda guerra, pero se coaligaban para impedir que penetrara ni un soldado en la ciudad. En Cádiz y en Sevilla también era imponente el espíritu de las masas. (Blasco 1892: 733)

Un espíritu de las masas que arrasaba incluso con quienes lo habían promovido

Generalmente, cuando se proclama el Cantón, se procede de inmedíato a la destitución de las autoridades fieles al Gobierno central. En algún caso, las fuerzas populares deben combatir con las guarniciones locales para tomar el poder y establecer las nuevas juntas revolucionarias. En cuanto a los objetivos perseguidos, los fundamentales pueden resumirse en los que expresa la proclama del Comité de Salud Pública, de Cádiz, que preside F. Salvochea:
El Comité se ocupará sin descanso en la adopción de las medidas necesarias para salvar la República y contrarrestar el espíritu centralizador de las organizaciones políticas pasadas y salvar para siempre al pueblo español de todas las tiranías. (Lacomba 2001: 1)

En esa situación, de normalidad, según el gobierno, el once de junio, en reunión del gabinete, el presidente Figueras, harto ya de la situación, espetó: “senyors, estic fins els collons de tots nosaltres” (señores, estoy hasta los cojones de todos nosotros), y se marchó. La siguiente noticia del presidente fue un telegrama que envió desde París indicando que se encontraba bien.

Ante la evidencia de haberse quedado sin presidente, se eligió un nuevo gabinete, nombrado por las Cortes y presidido por Francisco Pi y Margall, que no empezaba con buen pie; recibió el apodo de Gobierno de los Pájaros, debido a la asonancias de los apellidos de varios de los ministros: Pi, Chao (Fomento), Sorní (Ultramar) y Tutao (Hacienda).

Texto completo en papel de "el cantonalismo" en  https://www.facebook.com/elcantonalismo/

1 comentarios :

Wolfson dijo...

Seguimos en ese estado, o aún peor, pues aquellas regiones, han sido incluso superadas por las actuales Comunidades Autónomas, dañando notablemente a Castilla la Vieja, a la que han privado de su salida al mar por Santander, por donde entrara el joven Carlos I a Castilla y también de Logroño, de la que han formado esa entelequia de considerar una comarca, La Rioja, por el todo provincial, y a castilla la Nueva, en la que han hecho lo mismo, segándole Madrid.
Vamos a peor, sin duda.
CETERUM CENSEO CACAs DELENDÆ ESSE!

 
;