domingo, 18 de marzo de 2018

La revuelta comunera (15)

Los nobles seguían con su tradición; así, Pedro Girón puso sitio a Sanlúcar, y Cisneros lo puso fuera de la ley y lo persiguió. Posteriormente, el rebelde se alió con el obispo de Sigüenza, el duque de Alburquerque y el de Medinaceli, en vistas de hacer una gran liga que finalmente se deshizo al faltar acuerdo entre ellos. Es en estos momentos cuando se produjo la reunión de sus delegados con Cisneros en la que éste, supuestamente, les señaló el ejército y la artillería indicándoles que esos eran sus poderes.

Los movimientos de insurrección se estaban haciendo sentir; uno de los motivos fueron los alistamientos de tropa que, como hemos señalado, ordenó Cisneros.

Los vallisoletanos llegaron a escribir una carta a Carlos reclamando que no se llevase a efecto la medida de reclutar la tropa, y entre muchos argumentos se decía: “Ni es tampoco justo el que obligue por fuerza á los españoles á aparecer como impelidos por inclinación propia á aborreceros aun antes de que os conozcan.”  Y el Almirante de Castilla, si no redactó él personalmente la carta, influyó para que fuese redactada. “El Almirante de Castilla, revolucionario en tiempo de Cisneros y que habia azuzado á los menestrales de Valladolid á que no tomasen las armas, pintándoles esto como una servidumbre que quería imponerles el fraile, se hace después partidario del órden para quitarles aquellas mismas armas.”

El objetivo de Cisneros no era otro que limitar el poder de los nobles; una acción que venía a reforzar lo ya iniciado por los Reyes Católicos, a favor de la municipalidad. “Y el cardenal porfiando y perseverando en su propósito, que lo tenía recio y cabezudo, perseveró Valladolid en su dureza, sin hacer efeto la ordenanza, hasta el año siguiente de 1517, que el rey escribió desde Flandes a los de Valladolid, que hiciesen lo que los gobernadores les mandasen”  . Cisneros paralizó los alistamientos ante el levantamiento generalizado, y el pueblo se salió con la suya en el empeñó de pelear en contra de sus propios intereses. No obstante, “dejó á su muerte armados 34.000 labradores y menestrales castellanos…/… Esta gente, que Cisneros había armado contra la aristocracia castellana, tuvieron medio algunos señores de sublevarla contra el monarca, aprovechando los desmanes y el descrédito en que cayeran los servidores del rey por su venalidad é impericia, aparentando deseos de justicia, pero encubriendo todos los comuneros miras sórdidas é interesadas.”

Es en estos momentos cuando las ciudades, instigadas por los nobles, se rebelaron contra la leva de soldados. El arzobispo de Granada, el condestable de Castilla, el conde de Benavente… alborotaron las ciudades; así, Valladolid, Burgos, León, Medina de Campo y otras, escribieron a Carlos reclamando la supresión de la medida. La corte de Bruselas, temiendo que este ejército fuese un obstáculo para ellos, obligó a Cisneros a paralizar la medida. No obstante, y a pesar de haber triunfado la oposición de los nobles en muchos lugares, en otros se consolidó; así, con la actualización de la flota, batió a los turcos.

 “El fracaso del proyecto de Cisneros sirve para ilustrar cuál era el papel que desempeñaba la nobleza en el conjunto del Estado. Esta fuerza social no sólo representaba una amenaza para el orden público sino que, por su influencia sobre algunas ciudades y en los círculos de la Corte, tenía la fuerza suficiente para obstaculizar cualquier iniciativa tendente a limitar su poder. Durante la regencia de Cisneros, y mucho más aún que durante la del rey de Aragón, la alta nobleza castellana demostró que no había perdido un átomo de sus ambiciones y que únicamente un poder fuerte, como el de los Reyes Católicos, podía mantenerla a raya.”

Tal vez, si el proyecto de Cisneros hubiera triunfado, no hubiesen sucedido los acontecimientos de los Comuneros, porque en ese caso, con toda seguridad, defendiendo los principios nobles y justos que fueron rechazados en cortes y que justificaron el levantamiento, éste no hubiese derivado en altercados asamblearios y sanguinarios, sino que se hubiese conducido por un orden que se hubiese hecho sentir con determinación, y caso de haber llegado al enfrentamiento, hubiese terminado al haber sido aplicadas las peticiones que en su momento se hicieron en las Cortes. Es una opinión, como opinión es la expresada por un autor romántico, necesariamente partidario de los comuneros, quien afirma que “si tres años atrás no se hubieran rebelado las ciudades contra el alistamiento de la gente de ordenanza, ahora tuvieran un ejército hábil y disciplinado en vez de una turba inexperta y allegadiza.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/la-revuelta-comunera-texto-completo.html

1 comentarios :

Jl Gs dijo...

Cuanto más investigo más claro observo que España está mal cimentada desde sus raíces.
En otro artículo de esta misma serie, usted mismo indica que a la muerte de Isabel (casi no dejan enfriar el cadáver) se reunieron rápidamente para ceder la mitad de las ganancias de Indias a Aragón (que no había hecho nada de nada) además de todas las cargas humanas, financieras y de todo tipo para Castilla. Un robo manifiesto cuyos efectos vemos hoy en día. Bonito modo de Fernando de honrar la memoria de Isabel.
Seguramente y visto el resultado, fue una mala idea la reunificación peninsular destruida por los árabes (o quien fueran) y Castilla debería haber mirado a consolidarse definitivamente, asegurar Portugal y el Atlántico y olvidarse tanto de Navarra (unos pobres diablos) como de Aragón (tan pobres o más) dejando a estos que se las viesen en el Mediterráneo con todas la potencias emergentes e incluso con el turco. Poco iban a durar pero servirían de parapeto, que es lo merecido.
La misión universal de España (Castilla) iba a haber sido realizada no solo igual, sino mucho mejor sin la carga soltada, posiblemente incluyendo el orbe entero si se hubiese jugado correctamente la baza de Portugal, lo que parece haber sido entorpecido al tener que cargar con gentes que sobradamente han demostrado no ser ya nuestras.
En resumen, Castilla dándolo todo cinco siglos para desertizarse, despoblarse, arruinarse y al final acabar despreciada, traicionada y apuñalada por la espalda por quien todo le debe. Lo positivo es que alguien pueda sacar la lección de que no debes ayudar a nadie si el primer beneficiado no eres tú; hacer otra cosa es de tontos e incluso de locos, como se ha demostrado sobradamente.

 
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