miércoles, 18 de abril de 2018

Antonio Pérez, el primero entre los traidores (XV)

El juicio por el asesinato de Escobedo estaba poniendo contra las cuerdas a nuestro personaje, que comenzó a enviar cartas a Felipe II amenazándole veladamente, tras el consejo recibido del cardenal Quiroga, de hablar sobre la “verdad” del asesinato de Escobedo, pero el monarca, que había sido el principal y en ocasiones único instigador de las investigaciones relativas a ese asunto, incluso cuando los deudos de Escobedo habían callado en sus demandas, pasaba las cartas al juez instructor. Por otra parte, en escritura firmada el 2 de Octubre de 1589 , Pedro de Escobedo acabó desistiendo de la demanda y pidiendo la libertad de Pérez, y éste solicitaba “la conclusión de la causa por faltar querella é intervenir remisión de la parte ofendida.”



¿Qué había sucedido? La falta de resultados, la astucia y el soborno de Pérez habían hecho mella en la voluntad de encontrar justicia… Pero no en todos. Felipe II seguía…

Y decía Pérez en sentido amenazante: “Su Magestad es el señor de mí y de mis confianças y secretos (o por mejor dezir suyos), aunque se auenturase mucho en ello; pues sobre todas las cosas de la tierra tengo puesto mi fee y mi secreto no en mí solo por mí, sino en mi Rey y señor natural, y no hago mucho fuera de la obligación general y común de todos, porque demás de ser en particular hechura suya, me cuesta mucho su seruiçio y lo que mucho cuesta mucho se estima y se respecta…/…  Sobre todo lo qual sólo me queda que dezir que de la offensa y agrauio que en estos dos cargos se me ha hecho reserbo pedir a Su Magestad satisfaçión en su tiempo y lugar.”

Pero entonces el juez continuó “el juicio para averiguar si las causas que mediaron en la muerte de Escovedo, y que dio como ciertas Antonio Perez al rey, tenían verdaderos fundamentos y probanzas”.   Este extremo alarmó al partido de Pérez, y sus contactos eclesiásticos movieron los hilos para defender a su amigo, que se encontraba preso e incomunicado “hasta el 11 de Enero de 1590 en que le tomó declaración Rodrigo Vazquez, enseñándole una carta que le mandaba el rey: Presidente: Podéis decir a Antonio Perez de mi parte, y si fuesse necesario enseñarle este papel, que él sabe muy bien la noticia que yo tengo de haber hecho matar a Escobedo, y las causas que me dijo para ello havía: y porque á my satisfacción y á mi conciencia conviene saber, si estas causas fueron ó no bastantes, ya yo le mando que os las diga, y dé particular razon de ellas, y os muestre y haga verdad  lo que á my me dijo que vos sabeis, porque yo os lo he dícho particularmente; para que haviendo yo entendido lo que assy os dijere y razon os diere de ello, mande ver lo que en todo convenga. En Madrid, á 4 de enero de 1590. Yo el rey”.

Ya se había cansado Felipe II de tanta pantomima, y no dudaba en reconocer su participación en el asesinato de Escobedo, determinado a saber por qué su secretario lo llevó a asumir esa terrible responsabilidad.

Este mismo hecho es tratado por Antonio Pérez bajo su óptica; al relatar la prisión de la princesa de Éboli señala: “El rey, viéndose ya tan apretado de los demandantes justicia en la muerte de Escobedo, de las quejas de la princesa, de la palabra dada  á Antonio Perez de satisfacción en la ofensa del pasquín, se aconsejó con la confusion que todo esto le causaba, y para arrojar de sí tanta carga de obligaciones, echó mano del color de amistades y tomó al cabo aquella fuerte resolucion; prender á Antonio Perez, y en el mismo instante á la princesa de Eboli.”  y tratando de la tercera acción, señala: “Gobernóse Antonio Perez en el exámen con el respecto y fidelidad debida á los secretos de su príncipe, y á lo que su mismo rey de su mano le habia pedido desde que se concertó entra los dos la muerte, y despues della, y corriente la carga que le iban dando al rey sobre ella.”

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2015/10/antonio-perez-el-primero-entre-los_9.html

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