jueves, 24 de mayo de 2018

Conspiraciones, pronunciamientos y sublevaciones en el siglo XIX (11)

Al respecto de estas revueltas, Carlos Marx dice el 18 de agosto del mismo año:

La revolución española de 1856 se distingue de todas las que la han precedido por la pérdida de todo carácter dinástico…/… La próxima revolución europea encontrará a España madura para colaborar con ella. (Marx 1978)



Pero si en julio era aventado Espartero por O’Donnell, éste sería aventado por Narváez el doce de Octubre del mismo año. Narváez completa la represión contra los progresistas, y como su partido  carecía de alternativas, la reina acabaría llamando de nuevo a O´Donnell a legislar.

Pero antes de estos acontecimientos, en la madrugada del 12 de enero de 1857 fue hecho preso Juan  Prim, en Madrid, acusado de alteración del orden público en Barcelona en los altercados que tuvieron lugar en Barcelona en los últimos días de diciembre anterior y primeros del año 1857. Fue condenado a seis meses de castillo en Alicante, condena que finalmente quedó reducida a que viviese seis meses en Alicante. Pero en las elecciones del 26 de marzo, Prim, que ya era diputado,  salió nuevamente elegido por Reus.

Con el nuevo gobierno de O’Donnell, el conocido como gobierno largo, que tuvo lugar entre 1858 y 1865, toda la energía nacional, como ahora mismo sin solución de continuidad, se gastaba en ditirambos, insultos y actos inútiles. Dos ejemplos del esperpento los encontramos en la guerra de África de 1859 y la de Extremo Oriente, donde en ningún caso el ejército español tenía permiso de las potencias europeas para ganar posiciones seguras. ¿Qué motivos hubo, entonces, para acometerlas? Las acciones, de mera propaganda, eran criticadas por la oposición, también como mera propaganda; así Blasco Ibáñez señalaba

En guerras imbéciles y ridículas consumió Odonell miles de millones y mucha sangre española, y para completar su despilfarro soldadesco, llegó a gastar dos mil millones en la construcción de cuarteles para aquel ejército permanente que arruinaba el país.
Gracias a Odonell, que tan rastrero y cobarde se mostraba con las potencias fuertes, España fue considerada como un verdadero azote por todos los pueblos débiles, y fuimos a los ojos de Europa una nación de fanfarrones que, sin tener para vivir, gastábamos como unos locos en absurdas empresas guerreras. (Blasco 1892: 275)

En este ambiente, que a pesar de los saltos de fechas que aquí acometemos era permanente, el 10 de Abril de 1865 ocurren los hechos de la Noche de San Daniel.

El 25 de febrero de 1865, Emilio Castelar publicó un artículo titulado “el rasgo” en el que criticaba la desamortización del patrimonio real que se estaba llevando a cabo, por el cual el 25% de los bienes desamortizados quedaban para atender los gastos de la casa real.

Hasta aquel mes de febrero de 1865, la crítica popular a la reina se ceñía a su vida privada, pero que parecía justificarse por el matrimonio forzado con Francisco de Asís, al que popularmente se tenía por homosexual, impotente o “poco hombre”. La corrupción quedaba en el imaginario popular para la reina madre María Cristina y su entorno, pero el asunto de “El rasgo” situó a Isabel II al mismo nivel que a los corruptos que se enriquecían “a costa del pueblo”. Los republicanos utilizaron aquello para reforzar la idea de que la Monarquía era un régimen corrupto e inmoral, que venía a demostrarse por aquel episodio. (Vilches 2006)

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/02/conspiraciones-pronunciamientos-y.html

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