viernes, 11 de mayo de 2018

DESARROLLO HISTÓRICO DEL SEPARATISMO EN FILIPINAS (3)

Por su parte, en Barcelona los deportados filipinos crean la logia masónica Revolución. A ella se adscribirían José Bonifacio y José Rizal. (Sánchez 1997)



Evidentemente, la administración inglesa iba muy por delante de la administración española, ya manifiestamente sufragánea de aquella. No era sólo la traición del submarino… Tampoco en otros aspectos atendía el ejecutivo español los intereses de España; así, Filipinas, en estas fechas se nos presenta como

un país en el que existen zonas no del todo dominadas; con tribus más ó menos numerosas no sometidas, en estado salvaje, que reciben a flechazos a los seres civilizados; donde otras gentes, si bien sometidas, no tributan; país, en fin, cuyos pobladores, en su mayor parte, son a la manera de «niños grandes», con resabios de sus costumbres primitivas, tan difíciles de desarraigar... ¡Y a tal país le fue el Código civil de la Península sin limitación ninguna, con leves modificaciones!... pues el Gobierno metropolítico, en Real orden de 31 de Diciembre del mismo año de 1889, dispuso que quedara vigente el Código. (Retana 1896: 81)

¿Es criticable o es asumible la crítica de Retana relativa a la aplicación del Código Civil en esa situación social de Filipinas? Eso deberá aclararlo algún jurista… Por lo que respecta a este trabajo, baste con señalar el hecho, como baste señalar el hecho de que en estos momentos se estaba desarrollando la prensa escrita en Filipinas.

Vieron la luz en 1890: Calendario de la Oceanía española, El domingo, El caneco, El papelito, Patnubay nang Católico, El avisador filipino, El Eco de Filipinas El pájaro verde, Lo semana, El papeño mercantil, El liliputiense, La peña (número único), La lectura popular (bilingüe). Son notas a destacar del listado anterior la aparición del primer periódico escrito íntegramente en tagalo, así como la publicación de otra cabecera en edición bilingüe, junto con varios títulos de carácter satírico. (Cal 1998: 29)

Lo que sí es de señalar es que ni a quienes impusieron el Código Civil, ni a quienes promocionaron la divulgación de la prensa escrita parecía preocupar las revueltas ni la acción de algún periódico cuando, el 1 de noviembre de 1891, momento en que Weyler dejaba la capitanía general de Filipinas existían las siguientes fuerzas:

Artillería……………………………. 1.388
Ingenieros ..............................................448
Regimientos de línea.......................... 6.114
Guardia civil .......................................4.102
Veterana .................................................411
Caballería .................................................65
Carabineros ........................................... 427
Brigada sanitaria ................................... 148
Batallón disciplinario ............................ 672
Total  ...............................................13.775 (Retana 1896: 303)

En cuanto a la fuerza de marina, a finales de los ochenta,

El total de las dotaciones, incluidos Infantería de Marina, Guardas de Arsenales y demás, ascendía a poco más de tres mil hombres, en un escenario que sólo en Filipinas abarcaba más de siete mil islas. (Rodríguez 2013: 18)

De esta distribución de las fuerzas militares desplegadas en Filipinas podemos concluir que hablar de dominación sobre el archipiélago no puede ser considerado sino un exabrupto, máxime si tenemos en cuenta que, a excepción de los soldados de artillería, la soldadesca era toda nativa.
Tan escandalosamente minoritaria era la presencia militar en las islas, que nunca el número de peninsulares alcanzó el número de islas que forman aquel Archipiélago. La iglesia, «el convento», como se decía en Filipinas, era el centro de la vida y de la actividad de los poblados por ejercer desde ella el párroco sus inmensos poderes político-administrativos.
El 17 de noviembre de 1891 el general Weyler fue sustituido por el general Ignacio María Despujol, quién a los pocos día de dejar Weyler la Capitanía General neutralizó a unas células separatistas en Manila y se procedió a la quema de unos tapancos (que ni siquiera llegan a ser chozas) de construcción ilegal en terrenos propiedad de los dominicos en Calamba, lo que fue presentado por los activistas masónicos como quema de viviendas.
El activismo separatista que Rizal estaba llevando a cabo, y que culminó en estos momentos con la publicación de su novela Noli me tangere, cargada de sentimiento antirreligioso, ocasionó que fuese desterrado el siete de julio de 1892.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/02/desarrollo-historico-del-separatismo-en.html

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