lunes, 14 de mayo de 2018

LA PREPARACIÓN DE LA REVOLUCIÓN CANTONAL (3)


Pi y Margall estaba apoyado por el Partido demócrata republicano Federal, cuyo ideario era la República y el estado laico, por la pequeña burguesía y por el movimiento obrero y campesino. Su gobierno duró treinta y siete días, si bien fue muy intenso, no en aciertos, pero sí en barbaridades.



Como queda señalado, el uno de junio de 1873 se abrieron las Cortes Constituyentes. Durante la primera semana se presentaron las credenciales de diputados que evidenciaron tres sectores en el hemiciclo: derecha (Castelar), centro (Pi) e izquierda (Orense y los intransigentes).

El día 7 presentó la dimisión el gobierno Figueras, y ese mismo día se presentó en las Cortes una proposición de ley para que se proclamara España república federal.

España quedaba organizada en 17 Estados y uno de ellos era Cuba. Cada uno tendría su propia Constitución, quedando para el presidente un cuarto poder, el de “relación”, para mantener el equilibrio. El poder emanaría de 3 niveles diferentes: municipio, estado regional y estado federal. El Estado regional tenía autonomía política, económica y administrativa.

Pero los intransigentes exigían más y más deprisa; así, se inició el movimiento en Cartagena.

El 4 de julio se produjo la sustitución de las fuerzas del ejército que hacían guardia en los castillos y fortalezas de Cartagena por voluntarios móviles, cuyos jefes, en gran número, eran partidarios de los republicanos intransigentes. Conseguido esto, por la propia debilidad del gobierno, ante la presión de los voluntarios, la iniciación de la revolución cantonal en Cartagena estaba servida en bandeja, pues las defensas de la inexpugnable ciudad militar habían sido entregadas sin lucha por el gobierno, a sus adversarios Políticos. (Pérez 1990: 93)

La situación se estaba yendo de las manos del gobierno a pasos acelerados, si es que acaso la había controlado en algún momento.

También para el cuatro de julio de 1873 estaba previsto un movimiento cantonalista en Madrid dirigido por Contreras, y que fue cortado por Pi Margall, lo que ocasionó la defección de los 57 diputados más exaltados, que abandonaron las Cortes. Hasta Castelar afirmaba que había un exceso de libertad y democracia, y definía a Pi como hombre anárquico, peligroso y funesto.

Sólo tres días después, el día 7 de julio, una huelga general exige la dimisión de la corporación municipal de Alcoy, ocasionando un serio enfrentamiento en el que acabaron siendo asesinadas varias personas, entre ellas, el alcalde Agustín Albors, republicano revolucionario, al tiempo que se iniciaba un proceso colectivista siguiendo la doctrina de la AIT.

La situación ya había tenido un precalentamiento cuando

El 15 de junio, una semana después de la proclamación de la República Federal, el boletín de la Federación Alcoyana publicaba una “Protesta” afirmando que carlistas y republicanos eran una misma cosa, alentando al pueblo a la acción revolucionaria contra la sociedad y la política burguesa. (Tormo: 30)

Pero fue el día ocho de julio cuando, triunfante la huelga general, los comités represivos impidieron trabajar a aquellos que deseaban hacerlo.

El asunto no quedó ahí. Los huelguistas se hicieron con el poder municipal, cometiendo todo tipo de excesos, y ocasionando que fuese el ejército quién tomase cartas en el asunto, acabando con la revuelta el día trece, de la que se dan más datos en el capítulo relativo a la conflictividad social.

Texto completo en papel de "el cantonalismo" en  https://www.facebook.com/elcantonalismo/

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