viernes, 18 de mayo de 2018

La revuelta comunera (16)

Efectivamente, esa es la línea que separa la opción comunera de la opción realista. Efectivamente, “loando una vez mas la alta prevision del ilustre Jiménez de Cisneros, se acusaron sin duda y se arrepintieron tarde de su desvario en oponerse á una institución popular de suyo, y destinada á dar el golpe de gracia á la nobleza.”  

La grandeza espiritual y humana de Cisneros frenó el ánimo de los piratas berberiscos con la toma de Mazalquivir y Orán, y estableciendo arsenales en los puertos de la costa mediterránea, así como el bastimento de una armada; pacificó y aseguró Navarra, amenazada por Francia; reformó el estado eclesiástico en la línea que había empezado con la reina Isabel; fue el artífice de la Biblia políglota y de la Universidad de Alcalá, a la que dotó de cuarenta y seis cátedras, “dejando para sostenimiento de las mismas catorce mil ducados de renta.” 

Mientras el gigante Cisneros llevaba a cabo obras inmensas, la reina Germana conspiraba, intentando poner en el trono a Fernando, hermano de Carlos. Cisneros los apartó, y puso a vivir al infante con Adriano de Utrecht, al tiempo que comunicaba a Carlos la necesidad de que le diese las posesiones de la casa de Borgoña.

Por su parte, los nobles seguían con sus revueltas, y Cisneros, irremediablemente, las sofocaba con sus milicias; el conde de Ureña, el duque de Alba, el duque de Béjar… Todos conocieron la buena medida militar que marcaba Cisneros.

Pero los nobles llevaban adelante otro frente soliviantando al pueblo que de por sí se encontraba incómodo con las actuaciones de los flamencos y por la crisis económica y social del momento. Pero era a la nobleza a quién, en principio, y por pura expresión de competencia directa, perjudicaban los excesos de los advenedizos.

Incómodos por la situación inadmisible, y soliviantados por los nobles, a mediados de Marzo de 1517 el movimiento de los pueblos era casi unánime reclamando se excluyese de los consejos a los flamencos. Ese fue el inicio de la revuelta. Lógicamente, el pueblo aprovechó para realizar sus más que justificadas reclamaciones.

Cisneros convocó reunión de estados para otoño, al objeto de controlar la situación, pero al ver que el rey no venía, se reprodujeron los disturbios, mientras escribía a Carlos diciéndole: “venid, señor, á sosegar estas tempestades; el pueblo es insolente, quando ha tomado ya una vez la libertad de hablar, y los que se han querellado con altas voces, no están muy lejos de inquietarse.”

El 19 de septiembre de 1517 desembarca en Villaviciosa el príncipe Carlos, acompañado de gran séquito de flamencos, y Cisneros, con menos de dos meses de vida por delante, parte para recibirle. No lo conseguiría, porque murió antes.

En el camino a Villaviciosa, el infante Fernando se enteró de los designios que tenía su hermano para con él, y amenazó a Cisneros con sublevarse, pero Cisneros le malbarató los planes. También en estos momentos Pedro Girón se apoderó del Ducado de Medina Sidonia, y aún pocas semanas antes de su muerte, tuvo energías Cisneros para contraatacar y vencer al rebelde.

En otro lugar de este trabajo señalamos que Carlos envió a Cisneros una carta en la que le daba licencia para retirarse a su diócesis a descansar. No obstante, esa afirmación es tema de polémica, ya que “verosímilmente dicha carta no llegó a poder del anciano prelado”  principalmente, según el autor citado, porque “Ninguno de los historiadores que hablan de la carta dicen haberla visto, y el maestro Robles, que escribió relativamente pocos años después de fallecido Cisneros; que pudo conocer a alguien que hubiese visto y tratado al egregio purpurado; que tuvo a su disposición los Archivos de Toledo y Alcalá, ricos en documentos cisnerianos: que halló en la capilla de muzárabes, en donde prestaba sus servicios, frescas y vivas aún las huellas de su munífico fundador, no solamente no vió la carta en cuestión, sino que tiene que hacer esta confesión sincera: No he podido averiguar lo que la carta del Rey contenia.”

El 8 de noviembre muere en Roa el cardenal Cisneros, regente del reino. “No logró imponer sus criterios, es cierto, pero dejó por lo menos un ideal de gobierno, el recuerdo de un estadista de excepción.”

El cardenal, en sus veinticinco años de vida pública acomete acciones magníficas; desde la expedición en persona a Orán, donde instauró la Inquisición,  hasta la creación de la universidad de Alcalá de Henares, “una universidad abierta a todas las teorías y a las nuevas tendencias de las ciencias: lenguas clásicas y orientales, por ejemplo. Inquisidor general, no muestra ningún fanatismo en la defensa de la ortodoxia: acaba con los abusos y excesos de Lucero, el inquisidor de Córdoba; no duda en pedir la colaboración de conversos para preparar una versión políglota de la Biblia e invita al mismo Erasmo a participar en la empresa.”

En estos momentos, Europa no se llamaba así, sino que todavía, aunque ya por poco tiempo era “la cristiandad, es decir, la comunidad de naciones que compartían el mismo credo religioso”  , y se preparaba para ser regida por un ser excepcional: Carlos I.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/la-revuelta-comunera-texto-completo.html

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