miércoles, 23 de mayo de 2018

LOS VOLUNTARIOS REALISTAS Y LA MILICIA NACIONAL (1)

LOS VOLUNTARIOS REALISTAS Y LA MILICIA NACIONAL

Si el larguísimo siglo XIX viene siendo una sucesión de sinsentidos en la historia de España, 1820 es un año especialmente señalado. Empezó con la asonada del general Riego, lo que ocasionó, además de la ruptura de la unidad nacional, la instauración del régimen liberal en lo quedaba como España así como la restauración de la constitución de Cádiz de 1812.



Como consecuencia directa de estos acontecimientos, se dio paso a la constitución de un cuerpo de voluntarios que, hasta hoy mismo, y con distintas denominaciones, ha tenido especial significación en la consolidación del sistema: la Milicia Nacional.

El 24 de abril de 1820 se llevó a efecto lo dispuesto por las Cortes en 1814 y por Real Decreto del Rey Fernando VII, de acuerdo con la Junta Provisional, se comunicó a los Ayuntamientos el Reglamento provisional de la Milicia Nacional. En el mismo se disponía que: “debe haber en cada provincia Cuerpos de Milicias Nacionales, compuestos de habitantes de cada una de ellas, con proporción á su poblacion y circunstancias”. Su principal destino era mantener en las distintas localidades “la seguridad y tranquilidad pública” y su primera obligación dar “Guardia a las Casas Capitulares donde lo permita la fuerza”. Tanto los oficiales como los sargentos y cabos debían ser elegidos en las Casas Consistoriales por los individuos alistados en cada Compañía, cuyo número giraba en torno a 120 voluntarios, quienes debían prestar juramento a la Constitución; y el Ayuntamiento debía suministrarles uniforme, armamento y tambores.(Rodríguez 2013)

Contra lo que pueda parecer a primera vista, la Milicia Nacional no era un instrumento pensado para la salvaguarda de los intereses de la Monarquía, ni tan siquiera de los intereses de Fernando VII. De la Milicia Nacional se habla en el título VIII de la Constitución de Cádiz, cuyo capítulo II reza:

De las milicias nacionales
Art. 362. Habrá en cada provincia cuerpos de milicias nacionales, compuestos de habitantes de cada una de ellas, con proporción a su población y circunstancias.
Art. 363. Se arreglarán por una ordenanza particular el modo de su formación, su número y especial constitución en todos sus ramos.
Art. 364. El servicio de estas milicias no será continuo, y sólo tendrá lugar cuando las circunstancias lo requieran.
Art. 365. En caso necesario podrá el Rey disponer de esta fuerza dentro de la respectiva provincia, pero no podrá emplearla fuera de ella sin otorgamiento de las Cortes.

Así, la milicia nacional fue creada en 1808, cuando los progresistas acordaron crear el cuerpo de Milicias Honradas, especie de guardia urbana formada con ciudadanos voluntarios armados, creada por un decreto de la Junta Suprema Central del Reino de 1 de noviembre de 1808, y cuyo Reglamento organizador fue expedido en Aranjuez el 22 de ese mismo mes por la citada Junta. Su objetivo era mantener la tranquilidad en todos los pueblos, y singularmente en los más considerables, para imponer respeto a los bandidos, aprehender a los desertores y evitar la multiplicación de los delitos.

El 15 de abril de 1814, las Cortes de Cádiz dispusieron la creación de la Milicia Nacional Local y promulgaron su Reglamento, pero la derogación del Régimen Constitucional impidió que dicho cuerpo se hiciese realidad.

Era así, un cuerpo represivo al servicio de los intereses políticos, que desde entonces, y hasta ahora mismo, ha sido y es utilizado conforme a los intereses de cada momento, habiendo cambiado varias veces de nombre y de estrategia. Así, con el tiempo pasaría a denominarse Milicia de la República, Milicia de la Libertad... y en la actualidad podemos encontrar que sus funciones son desarrolladas por los denominados "sindicatos de clase", siendo que, siempre, existió un sector más radicalizado encargado de crear conflictos violentos que hoy podemos reconocer en las bandas de los conocidos como "perroflautas" o "guarros".

Es el caso que, en principio, y según la legislación, la Milicia Nacional

fue un cuerpo policial, y de auxilio al ejército, formado por personas no profesionales, esto es, que hacían compatible su enrolamiento en la Milicia con otras actividades, productivas y no productivas. Establecía restricciones a la incorporación de miembros de las clases populares, usaba uniforme y se dividía en cuerpos de infantería, caballería y artillería. Allí donde lo hubiere, estaba a las órdenes del jefe militar, y donde no, de sus propios mandos. (Rodrigo 2012: 1)

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