domingo, 20 de mayo de 2018

Siguiendo con la guerra de sucesión (XVI)

La guerra, que en estos momentos era ya evidente, se extendía también por los Países Bajos, donde un ejército combinado anglo-holandés, en defensa de los derechos del Archiduque Carlos sitiaba Amberes y era derrotado por el ejército combinado franco-español el 30 de Junio de 1703.

Este año 1703, Luis XIV de Francia envió 30.000 soldados  en defensa del Duque de Baviera, defensor de los derechos de Felipe V, mientras otro ejército francés acometía el norte de Italia, llegando a las puertas de Turín, y un ejército hispano francés compuesto de 40.000 soldados guerreaba en el valle del Rhin. La guerra tuvo un extenso desarrollo en Europa, donde las tropas del Archiduque mantuvieron largos y duros enfrentamientos con las tropas francesas.

Finalmente, el 12 de septiembre de 1703, el archiduque Carlos fue aclamado como rey de la monarquía española el en la Corte imperial vienesa tras la cesión de derechos hecha por el emperador Leopoldo y por su hijo primogénito. Este nombramiento fue reconocido por la corte y por los ministros extranjeros a excepción de Suecia y del Nuncio Apostólico.

Por su parte, en Octubre de 1703 Felipe V (o más bien Luis XIV), perdía la alianza de Víctor Amadeo, duque de Saboya, que se pasaba al bando austracista, no sin cobrar los cien mil doblones que le dieron los ingleses en agradecimiento por el tránsito , y sufriendo los ataques de los mariscales franceses Tessé y Vandomme hasta que en 1704, los austriacos al mando de Staremberg, lo liberaron del asedio.

Portugal se alió con la liga austracista, compuesta por Alemania, Inglaterra y Holanda, tras informes emitidos por el embajador Mendoza indicando que la nobleza y el pueblo eran contrarios a Felipe V, siendo que la deriva de Portocarrero iba en la misma dirección, y el malestar creado por la acción de la armada aliada en Vigo había provocado que el presidente de Indias, duque de Medinaceli, hubiese renunciado al cargo, así como el malestar de Aragón por no haber sido celebradas cortes. Todo ello, manifestaban los representantes de Alemania, Inglaterra y Holanda, para animar el concurso de Portugal, “no podía dejarle de tocar algún desecho fragmento de máquina tan vasta, pues no había otro medio de dilatar los Imperios que con la ruina de los confinantes”.

Señala Germán Segura García que “el 9 de marzo de 1704 llegó el archiduque Carlos a Lisboa y publicó, pocos días después, un manifiesto a los españoles instándoles a sacrificarse por su causa. Felipe V, en respuesta, declaró la guerra a Portugal (30 de abril) concentrando en la frontera a más de 40.000 hombres divididos en cuatro cuerpos de ejército”-

Posteriormente, una escuadra inglesa y holandesa compuesta por 14.000 soldados, desembarcó en Lisboa el 7 de mayo de 1704. La escuadra aliada se componía de cincuenta buques de guerra más los barcos de transporte para catorce mil hombres. Según Manuel Henao y Muñoz, las fortalezas españolas estaban “ruinosas y desguarnecidas, sin provisiones sus almacenes, sin naves sus puertos, vacíos sus astilleros y arsenales, sin tropas de que disponer el gobernador de Andalucía, pues al arribo de la flota enemiga apenas pudo reunir el marqués de Villadarias ciento cincuenta infantes y treinta caballos. Tampoco la guarnicion de Cádiz pasaba de trescientos hombres, y para colmo de desdichas estaban faltos de vituallas y de municiones de guerra. La poca fuerza militar con que contaba entonces España, estaba en Flándes y en Italia, y la restante que habia en los dominios españoles, no excedia seguramente de veinte mil hombres: la marina era cosa perdida, pues solo contaba con algunos buques viejos y casi estropeados enteramente.” 

La guerra había sido declarada el 30 de abril. Este fue el inicio del conflicto en la península. Aquí se hizo público que el archiduque contaba con el apoyo del Almirante de Castilla, Juan Tomás Enríquez de Cabrera, que había sido el artífice de conseguir la abdicación de las pretensiones del Emperador en su hijo, el Archiduque Carlos, con el antiguo virrey de Cataluña, Darmstadt y con el conde Gallaway.

“El almirante de Castilla y el príncipe de Darmstadt habian presentado á Guillermo III un proyecto que mereció su completa aprobación, y que estaba reducido á efectuar un desembarco cerca de Cádiz, obligando en seguida á que se rindiese esta plaza y la isla de Leon, y después de establecer un punto central de operaciones, penetrar en los pueblos circunvecinos y provocar un alzamiento popular contra el trono de Felipe V.”

Pero la respuesta de Felipe V fue contundente; los ejércitos tomaron la iniciativa y entraron en Portugal, tomando el mismo día 7 de Mayo de 1704 la plaza de Salvatierra, Penha-García, Segura, Rosmarinhos, Idaña, el castillo de Mosanto… y tomando iniciativa en otros muchos puntos.

0 comentarios :

 
;