lunes, 16 de julio de 2018

Algunos apuntes sobre la Inquisición (16)

La democracia, como la Inquisición, hace una primera llamada invitando a la reconciliación a aquellos que permanecen en la herejía. Si acuden bajo la capa de la democracia, son bienvenidos, y hasta se les realiza “autos de fe” en los que se muestra su conversión; se les aplaude, se les pone como ejemplo. Y la reconversión siempre tiende a que aquellos que se alejan de la democracia sean reconciliados con el sistema.

La denuncia no es sino la voluntad de mover el espíritu antidemocrático a espíritu proclive a la democracia. Cuando se insulta a una persona no democrática, cuando se la margina, cuando no se deja que hable, cuando se le amenza o cuando se la condena al ostracismo, es con la sana intención de que se convierta a la democracia; así, en el siglo XVI, como ahora mismo, “La denuncia … constituía el inicio del diálogo entre la Inquisición y la sociedad, un diálogo que a su término procura la identificación de un infractor y el reconocimiento de que los edictos habían cumplido su objetivo.”

Por otra parte, se procuraba que la denuncia se ciñese a la estricta realidad y en garantía del denunciado, “las Instrucciones de Ávila de 1498 prescriben el castigo con pena pública de los testigos que presten falso testimonio. Además, disponen que en las testificaciones ha de estar presente un inquisidor y en las ratificaciones dos personas honestas que no sean del Oficio, sin que en estas últimas actuaciones puedan concurrir otros oficiales de la Inquisición.”

Y lo que era por todos conocido es que “El Santo Oficio pretendía ser el Tribunal más clemente de todos porque sus fines no eran la administración de una justicia rígida y automática, sino la reconciliación del delincuente. Confesarse culpable con el Santo Oficio era obtener el perdón. De qué otro tribunal se puede decir esto? El Inquisidor era tanto Padre Confesor como juez, que pretendía no una condenación, sino acabar con un extravío y devolver al rebaño la oveja descarriada. Por eso se instaba constantemente al acusado a que recordase la diferencia fundamental entre la Inquisición y los tribunales ordinarios y que su finalidad no era el castigo del cuerpo, sino la salvación del alma y por lo mismo se le imprecaba a que tratara de salvarse por medio de la Confesión.”

El tribunal del Santo Oficio fue, entre otras cosas, igualitario, pues se habilitaba a los inquisidores “poder y facultad para que podais inquirir e inquierades contra todas y cualesquiera personas, ansi hombres como mujeres, vivos y difuntos, absentes e presentes, de cualquier estado, condición, prerrogativa, preeminencia y dignidad que sean, exentos y no exentos…”

No era tema baladí, porque hasta entonces, los nobles y el clero tenían estatutos especiales que les permitían evadir la justicia ordinaria. La Inquisición aplicaba justicia igualitaria para todos.

Los delitos que perseguía el Santo Oficio “eran las de falsos conversos del judaísmo y mahometismo; pronto se añadió el luteranismo con focos en Sevilla y Valladolid; y el alumbradismo, movimiento pseudo-místico.  También se consideraban delitos contra la fe, la blasfemia, en la medida que podía reflejar la heterodoxia, y la brujería, como subproducto de religiosidad. Además, se perseguían delitos de carácter moral como la bigamia. Con el tiempo se introdujo el delito de resistencia al Santo Oficio, que trataba de garantizar el trabajo del tribunal. La censura a posteriori se hacía mediante la elaboración de índices de libros prohibidos total o parcialmente. Tales índices no eran exclusivos de la Inquisición, pues los promulgaron también ciertas universidades y algunos obispos, ni surgieron en España… En este terreno, como en tantos otros, los inquisidores actuaban cuando alguna denuncia atraía su atención sobre una determinada obra y, aquí, los celos y rencillas del mundillo literario y del académico tuvieron a menudo mucha mayor importancia que el auténtico fondo doctrinal del asunto.”

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/algunos-apuntes-sobre-la-inquisicion.html

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