miércoles, 11 de julio de 2018

DESARROLLO HISTÓRICO DEL SEPARATISMO EN FILIPINAS (4)



Pero en el fondo, el asunto era bastante prosaico… La familia de Rizal era inquilina de los Dominicos en Calamba, La Laguna. La orden de Predicadores era dueña de extensas tierras agrícolas por dación del Rey a las que habían dotado con sistemas de irrigaciones. A la familia Rizal le fueron otorgadas 500 hectáreas de tierras "limpias y desbrozadas" y otras 300 hectáreas más de tierras que los Rizal habían de limpiar y plantar con arroz y azúcar o caña dulce. De allí la fortuna de la familia. Lo que ocurrió es que Rizal, al hacerse masón y al escribir contra los frailes amen de aconsejar a su familia a dejar de pagar el 30% de alquiler contratado con los dominicos, se enfrentó a los frailes que presentaron un caso de desahucio. La familia de Rizal perdió el caso aunque lo apelaron hasta las cortes de Madrid. Por eso, el mismo gobernador general español les aconsejó que saliesen de Calamba, y Rizal, por despecho, dijo que prefería irse a Borneo bajo los ingleses a sabiendas que existía un conflicto territorial entre España e Inglaterra sobre el norte de Borneo.


Es el caso que, tras haber sido sentenciado a la pena de destierro,
pocos días después aquel ciudadano español, debidamente documentado, desembarcó con su hermana en Manila, y habiéndose presentado el mismo día a la Autoridad superior en momentos en que no era posible concederle audiencia, logró, sin embargo, en una entrevista de tres minutos, y en el acto de solicitarlo, el indulto de su anciano padre de la pena de deportación, cuya gracia se hizo extensiva a sus tres hermanas durante los días siguientes, en que libremente ha transitado por diferentes provincias, sin ser por agente alguno de la Autoridad molestado. (Retana 1896: 126)

Justamente el día del destierro de Rizal, el 7 de julio de 1892 Marcelo Hilario del Pilar crea en Filipinas una sociedad secreta antiespañola, «Soberana y Venerable Asociación de los Hijos del Pueblo», más conocida como el Katipunan, al que pertenecían los que más tarde fueron los principales cabecillas de la rebelión de 1896, Andrés Bonifacio y Emilio Aguinaldo, a quienes EE.UU. subvencionó las guerrillas.
El sentimiento separatista venía gestándose en Filipinas desde tiempos atrás, fundamentalmente, por la deficiente administración española, agudizada por la inestabilidad política de la España isabelina, y el apoyo norteamericano a dichos movimientos separatistas, encabezado por el rebelde Datto Utto. Estas rebeldías fueron resueltas en principio por el entonces Capitán General de Filipinas en 1886, el General Terrero Perinat, pero no pudo evitar que algunas sociedades masónicas se encargaran de canalizar el descontento hacia acciones revolucionarias.
La creación del Katipunan acabaría siendo decisiva en la sublevación tagala. La revolución da comienzo en la isla Luzón el 30 de agosto de 1896, y durante el transcurso del primer año, bajo el liderazgo de Canuto Villanueva y de Eusebio Roque, instauran la conocida como «República del Kakarong» en la provincia de Bulacán.
Habían pasado cuatro años desde la creación del Katipunan sin que ni Despujol, que acabó su mandato en 1893, ni Ramón Blanco y Ereas, que lo detentó hasta el trece de diciembre de 1896 hiciesen nada por atajarlo.
Ante la inoperatividad de las instituciones, el 28 de junio de 1896, el Gran Consejo del Katipunan ordenaba:

Cada hermano cumplirá con el deber que esta Gran Logia le ha impuesto, asesinando a todos los españoles, sus mujeres e hijos..."
En Manila, pese a los rumores de que algo se estaba fraguando, no se supo lo que ocurría hasta el 20 de agosto, cuando uno de los implicados confesó a su párroco que la Katipunán, a la que dijo pertenecían unos 25.000 tagalos, había ordenado asesinar a frailes y residentes españoles de la provincia de Cavite el domingo siguiente a la salida de misa. (Puell 2013:46)
Las amenazas de los terroristas y la pasividad del capitán general, Ramón Blanco, muy en concreto el 20 de agosto de 1896 cuando dieron comienzo las hostilidades armadas del Katipunan, contra España, no sin el necesario concurso del gobierno, que en Cortes manifestó que no concedía importancia a los sucesos de Filipinas, levantó duras críticas en la opinión pública manileña, que veía cómo se iniciaba una dura persecución contra las órdenes religiosas, sin que el Capitán General hiciese nada por evitarlo.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/02/desarrollo-historico-del-separatismo-en.html

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