domingo, 29 de julio de 2018

EL ANEXIONISMO ANGLO-USENSE (VIII)

Narciso López, por su parte, se dedicó a preparar una expedición para la que procedió a la apertura de suscripciones y financiación a través de la familia Iznaga, la misma que en 1849  acabará financiando la primera invasión de Cuba. Iniciativa impulsada por los principales terratenientes de la isla, José Aniceto Iznaga Borrell con sus hermanos José Antonio y Antonio Abad y el general español nacido en Venezuela, Narciso López, quienes requirieron el apoyo del político sudista Jeffersson Davis y del financiero Vanderbilt. Como resultado de estas gestiones les fue ofrecido el mayor Robert E. Lee para la dirección de la invasión.



La falta de apoyo interno dado que se veía la expedición como una invasión extranjera, hizo fracasar la expedición. Capturados los invasores, fue ejecutado Narciso López por garrote vil, por traición. Algunos de la familia Iznaga, (parientes de Narciso López por matrimonio de este con una sobrina), ante el fracaso de la invasión, se instalaron en Nueva York y en Misisipi, donde adquirieron gran cantidad de tierras de cultivo al borde del río y siguieron la causa por la independencia de Cuba, que habían iniciado en 1820. Los mambises fueron capitaneados por el General Ernesto Castañeda.
La invasión de Narciso López había tenido pasos previos, coincidentes con la embajada usense encargada de hacer la proposición de venta.
En 1848, siendo Gobernante de Cuba el Conde Alcoy, observó que en poco tiempo desembarcaron una multitud de individuos sospechosos, que no eran otros que los emisarios norteamericanos e ingleses que llevaban el encargo de sublevar los habitantes de Cuba y proclamar la anexión a los Estados Unidos. (Mendoza 1902:18)

Al respecto de este asunto, los EE UU. Sabían guardar muy bien la ropa, pues mientras por una parte estaban coadyuvando el filibusterismo, por otra, el 11 de Agosto de 1849, el presidente usense Zacarías Taylor, hizo un comunicado contra el filibusterismo en el que terminaba diciendo:

Prevengo, pues, a todos los empleados de este gobierno tanto civiles como militares, que empleen todos los esfuerzos posibles, a fin de arrestar para la debida formación de causa y enjuiciamiento, a toda persona que intente la violación de las leyes formuladas para el sostenimiento de las sagradas obligaciones que tenemos contraídas con las potencias amigas. (Pirala 1895: 188)

Pero las declaraciones diplomáticas son una cosa y las acciones son otras; así, mientras los filibusteros actuaban con impunidad en territorio usense,

Constantes los Estados-Unidos en su empeño de adquirir a Cuba, ofrecieron en 1853 al gobierno Español doscientos millones de pesos: representaba a aquella República en Madrid Mr Soulé, uno de los más furibundos anexionistas, que había declarado en el parlamento de su nación que Cuba debía ser suya, es decir, de los Estados-Unidos, sin que tal hecho pudiera considerarse como una usurpación. (Pirala 1895: 777)

Al respecto, once años desde la primera propuesta en firme para la compra de la isla, en 1854, se reunieron en Ostende los embajadores de los Estados Unidos en una conferencia donde pusieron encima de la mesa la cuestión de Cuba, su compra o la posibilidad de provocar un enfrentamiento armado.

Tres habían sido las objeciones que en Ostende se plantearon para una inmediata guerra con España. La primera, que no estaba garantizada la superioridad naval; la segunda, que no parecía asegurada la neutralidad de las potencias europeas; y la tercera, que se consideraba preferible la existencia de un conflicto armado en el seno de la propia isla que justificara una intervención "solidaria". (Pérez 1998: 8)

En esas mismas fechas, el presidente usense Taylor manifestaba:

Creemos firmemente que debido al desarrollo de los acontecimientos ha llegado la hora de que tanto los intereses de España como los de Estados Unidos se cifran en la venta de la Isla, y la transacción será igualmente honrosa para ambas naciones…Pero si España sorda a las voces de los propios intereses, rehusase vender Cuba a Estados Unidos... entonces toda ley divina o humana justificará que liberemos ese territorio de España.

0 comentarios :

 
;