miércoles, 18 de julio de 2018

La revuelta comunera (17)

La codicia de los flamencos


Todo español que lleve sangre en las venas, sea en el siglo XVI o sea en el siglo XXI debe sentir algo especial al repasar los acontecimientos que envolvieron la venida de Carlos de Gante.

No me refiero por casualidad como Carlos de Gante cuando hablo de Carlos I en 1518, porque en esas fechas, las expectativas que se podían tener no eran precisamente halagüeñas. Llegaba a ser rey de España una persona que era cualquier cosa menos español, y para rematar la jugada, no se preocupaba en ocultar tal condición.

Carlos era un imberbe que desde los siete años era, además de príncipe de España, duque de Borgoña y conde de Flandes, y a los dieciséis, a la muerte de su abuelo Fernando el Católico, rey de España coronado por un acto que muchos calificaron de golpe de estado. Difícilmente se puede encontrar culpa en un muchacho de dieciocho años… Del mismo modo que no se puede culpar de nada a quienes sentían rechazo por él, ya que se encontraban con un rey con el que nada tenían en común.

Pero para juzgar a un personaje, y más de la influencia y categoría de Carlos I, caeríamos en un error imperdonable si nos limitamos a juzgar a un chico de 18 años al que le llueven los títulos nobiliarios más importantes del mundo, que como es lógico por otra parte, se encuentra rodeado de buitres esperando despojos. ¿Y quién más buitre que Guillermo de Croy, señor de Chevres?

Era Guillermo de Croy un trepa que había sabido manejar los hilos de la corte flamenca, deshaciéndose tanto de sus aliados como de sus contrarios, y ganándose la con fianza tanto de Maximiliano como de Carlos. 

No parece que se deba ser muy comedido al tratar de los consejeros que rodeaban a quién transcurridos los años sería uno de los mejores reyes de España. Pedro Mártir de Anglería lo define así: “El Capro (Chevres) esta sima insaciable de avaricia, que no solamente se traga las riquezas del Rey y de sus reinos, sino que además devora su honor y fama ha discurrido un medio de recoger el oro que haya podido quedar.”  ”Y lo que peor fue, que los corazones de muchos se enajenaron del príncipe y le perdieron el amor que le tenían, y concibieron contra Xevres un mortal odio, y fue causa que entre los que estaban en servicio del príncipe hubiese escándalo.”

La opinión de ¿todos? Los historiadores parece coincidir en el juicio de este personaje. Era “Monsieur de Gevres intimo amigo del Emperador, que fuera del vicio de fu insaciable avaricia, fue hombre de grandes talentos en lo economico y politico.”

Este hombre, privado de Carlos, hacía y deshacía sin que muchos asuntos llegasen tan siquiera al conocimiento de su señor, en todos los ámbitos; así, volcado hacia Francia, y desatendiendo los intereses de su señor,“Xevres deseaba la paz entre el rey don Carlos y el rey Francisco de Francia. Para tratar de ella, se concertó, que por ambas partes se enviasen personas tales a Noyon, que es en los confines de Langres y de Borgoña. Hízose, pues, en Noyon la paz por mano de embajadores, con estas condiciones.

La primera, que la diferencia sobre el reino de Navarra se pusiese en manos de jueces y que si pareciese justicia, el rey don Carlos fuese obligado a restituir aquel reino al hijo del rey don Juan que fue echado de él.

II. Que el rey don Carlos pague cada un año al rey de Francia cien mil ducados, para que pareciese que tenía algo en el reino de Nápoles.
III. Que para firmeza de esta paz el rey don Carlos casase con madama Luisa, que a la sazón era de un año, y que si muriere, casase con otra que Dios le diese, y a falta de hija casase con Renata, cuñada del rey de Francia.

IV. Que el Emperador diese a los venecianos la ciudad de Verona por título de compra, y los venecianos al Emperador docientos mil ducados en dos pagas.”  Esta es la paz de Noyon.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/la-revuelta-comunera-texto-completo.html

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