lunes, 2 de julio de 2018

Nada en común (XVII)

1973
El terrorismo empezaba también sus ensayos. Así, el  primero de Mayo de 1973 es asesinado por el FRAP el subinspector de policía Antonio Fernández Gutiérrez, el nueve de Junio,  Carrero Blanco es nombrado Presidente del Gobierno. No detentaría mucho tiempo el cargo, ya que el veinte de Diciembre un atentado terrorista acabaría con su vida en una acción espectacular que nunca sería aclarada.



Una bomba colocada bajo la calle por la que iba a diario después de asistir a Misa hizo saltar por los aires al automóvil donde viajaba. Literalmente por los aires, ya que el coche fue levantado 20 metros y fue a caer en el patio interior de un convento.

El hecho sucedía a los seis meses de haber sido nombrado presidente del gobierno. Fue nombrado presidente provisional Torcuato Fernández Miranda, el mismo que años más tarde sería cabeza pensante de la naciente democracia.

La banda terrorista desbarataba los planes del régimen. El asesinato fue reivindicado por sus asesinos, quienes afirmaron: “Luis Carrero Blanco, hombre duro y violento en sus actitudes represivas, era la clave que garantizaba la estabilidad y continuidad del sistema franquista. Es seguro que sin él las tensiones en el Gobierno entre la Falange y el Opus Dei se intensificarán.”

Se comentó que el general Iniesta Cano, ordenó ocupar las capitales de provincia, pero nada sucedió sino el luto y las condenas generalizadas contra los asesinos.

Los periódicos hablaban de “criminal atentado”... Ya llegarían los años en los que estos adjetivos, serían erradicados del vocabulario periodístico. En el puesto de Carrero fue nombrado Arias Navarro.

Cesáreo siempre fue contrario al terrorismo, pero también era contrario al régimen de Franco. Hoy, no obstante, lamenta profundamente haber combatido aquel régimen, ya que considera que el sistema democrático es infinitamente peor.

Por todo ello recuerda con tristeza el anónimo que envió a El Pardo. Él, despreciador nato de los cobardes que envían anónimos, despreciador nato de quienes desprecian la vida y asesinan mediante actos terroristas o de aborto, tuvo la desfachatez de enviar un anónimo irreproducible cuando unos terroristas acabaron con la vida del almirante Carrero Blanco. Se preguntaba si, en el más allá, habrá sido perdonado por acto tan cobarde. Recordaba la estructura del escrito, y esa era su penitencia. Ese era su castigo.

Los acontecimientos se aceleraban. Hasta el momento, y desde el 7 de Junio de 1968, los terroristas habían segado la vida a 10 personas, y algunos culpables habían pagado por ello.

Sin embargo, la prensa, contrariamente a lo que posteriormente sucedería en el periodo democrático, se explayaba atacando a las organizaciones adictas al régimen, como Fuerza Nueva.

Recordaba Cesáreo muchos detalles, pero en particular la revista Mundo, especialmente incisiva con quienes no manifestaban principios estrictamente democráticos.

Recordaba en concreto aquel número de Junio de 1973, donde, con el mismo espíritu democrático, monolítico años después, ponía en un mismo saco  a organizaciones nazis como  PENS o CEDADE, racistas y abortistas como los propios demócratas, con organizaciones nacionalsindicalistas como FRENS, FES o FSR, al tiempo que propugnaba la ilegalización de publicaciones de los mismos.

En esos mismos momentos se estaba llevando a cabo el proceso 1001 contra diez dirigentes de CCOO, cuya cabeza destacada era Marcelino Camacho, y que se había iniciado el mismo día del asesinado de Carrero Blanco. El clima laboral estaba caldeado. Sin embargo, el puesto de trabajo estaba asegurado por unas leyes que, en democracia, acabarían siendo liquidadas en unas supuestas mejoras que dejaban a los trabajadores desamparados y una Magistratura de Trabajo que acabaría transformada, diluida, “nadeada”, en los Juzgados de lo Social.

En este año de 1973 se produciría la Guerra del Yom Kippur, entre árabes e israelíes. Este conflicto tendría una gran repercusión en el precio de los hidrocarburos, pero para los españoles, y por decisión del ministro de Economía, Barrera de Irimo, no tendría repercusión directa.

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