jueves, 16 de agosto de 2018

Intereses europeos en las guerras carlistas (y 7)

Tras la batalla de Wad–Ras el califa manifestó su voluntad de acabar con la guerra, convencido que las tropas españolas tomarían Tánger en un par de días. El califa Muley-el-Abbas aceptó todas las condiciones presentadas por O’Donnell, y dio fin a la guerra con el único beneficio de que el gobierno ganó prestigio frente al pueblo español.




Parece que Inglaterra quedó contenta de la actuación del ejército español en África, por lo que, el 31 de octubre de 1861 el gobierno de O'Donnell firmaba un convenio con Inglaterra y con Francia por el que España se comprometía a defender los intereses británicos y franceses en México, y que se circunscribían al cobro de una supuesta deuda, para lo que se organizaba una expedición militar en la que España debía aparecer como cipayo.

El contingente mayor del ejército aliado era el español, al frente del cual iba el general Juan Prim. Pronto empezaron las desavenencias entrre los aliados, siendo importante la actitud del general Prim, que contrario a la componenda, se limitaba a cumplir órdenes, y acabó reembarcando el contingente español tras la conferencia de Orizaba de 8 de abril de 1862, donde Prim fue acusado de querer coronarse rey de México.

Terminada la conferencia, el general Prim no vaciló un momento en disponer los preparativos de marcha; y convocando a los jefes de su división, les comunicó lo que había resuelto, haciéndoles una breve reseña de todo lo ocurrido con los franceses y de los motivos que le impulsaban a separarse de ellos y de su política aventurera. (Orellana, II: 1022)








ANEXOS

ANEXO 1

TRATADO DE WAITANGI
VERSIÓN BRITÁNICA
SU MAJESTAD, LA REINA VICTORIA, soberana del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, con el deseo de brindar su favor real a las Tribus y Jefes Nativos de Nueva Zelanda y de proteger su propiedad y derechos justos y asegurarles el disfrute de la paz y el buen orden, ha considerado necesario, debido al gran número de súbditos de su Majestad que ya se han establecido en Nueva Zelanda y a la rápida expansión de la emigración tanto de europeos como australianos aún vigente, constituir y nombrar a un funcionario con la autoridad necesaria para tratar con los aborígenes de Nueva Zelanda el reconocimiento de la autoridad soberana de Su Majestad sobre la totalidad o cualquier parte de esas islas.
- Su Majestad por lo tanto, desea instaurar una forma establecida de gobierno civil para evitar las consecuencias adversas que resultarían de la falta de instituciones y leyes necesarias comunes a la población nativa y a sus súbditos, y ha tenido la gentileza de nombrarme y autorizarme a mí, William Hobson, capitán de la Armada Real de Su Majestad, subgobernador de las partes de Nueva Zelanda cedidas, ahora o en futuro, a su Majestad, para invitar a los Jefes independientes y confederados de Nueva Zelanda a que firmen los siguientes Artículos y Condiciones.
Artículo Primero
Los jefes de la Confederación de las Tribus Unidas de Nueva Zelanda y los jefes independientes y separados aún no miembros de la Confederación ceden a su Majestad, la Reina de Inglaterra, totalmente y sin reserva todos los derechos y poderes de soberanía que los mencionados jefes confederados o individuales ejercen o poseen, o que se supone que ejercen o poseen sobre sus respectivos territorios como sus únicos soberanos.
Artículo Segundo
Su Majestad, la Reina de Inglaterra, confirma y garantiza a los Jefes y Tribus de Nueva Zelanda y a sus respectivas familias e individuos la posesión exclusiva e inalterable de sus tierras y estados, pesquerías y bosques y otras propiedades que pudieran poseer de forma colectiva o individual, siempre y cuando quieran y deseen mantener dichas tierras bajo su posesión; pero los jefes de las tribus unidas y jefes individuales ceden a Su Majestad el derecho exclusivo de prelación sobre las tierras cuyos propietarios estén dispuestos a enajenar al precio convenido entre los propietarios respectivos y las personas nombradas por Su Majestad para negociar con ellos a ese respecto.
Artículo Tercero
En consideración de lo mismo, Su Majestad, la Reina de Inglaterra, extiende a los nativos de Nueva Zelanda su protección real y les confiere todos los derechos y privilegios de súbditos británicos
[Firmado] William Hobson, Subgobernador.
Así, pues, Nosotros, los jefes de la Confederación de las Tribus Unidas de Nueva Zelanda congregados en congreso en Waitangi (Victoria), y Nosotros, los jefes independientes y separados de Nueva Zelanda, con autoridad sobre las tribus y territorios (especificados junto a nuestros nombres respectivos) y tras la completa clarificación de las provisiones de este tratado, aceptamos y firmamos el espíritu y significado del mismo / con todo lo que ello significa e implica; como testigo de ello adjuntamos nuestras firmas o marcas en los lugares y fechas especificados respectivamente. Firmado en Waitangi el 6 de febrero del año 1840 de Nuestro Señor.


VERSIÓN MAORÍ
El tratado de Waitangi
Traducción del Inglés Moderno de la versión maorí
Tratado de Waitangi
Victoria, Reina de Inglaterra, queriendo proteger a los jefes y subtribus de Nueva Zelanda y con el deseo de que preserven sus jefaturas y tierras y para mantener la paz y el orden, considera justo nombrar a un administrador para negociar con las gentes de Nueva Zelanda que los jefes acepten el Gobierno de la Reina sobre todas las partes de esta tierra y las islas adyacentes, y también porque muchos de sus súbditos ya se han establecido en esas tierras y hay otros aún por llegar. Así, la Reina desea establecer un gobierno para evitar las circunstancias adversas que pudieran recaer sobre los habitantes maoríes y europeos viviendo en un estado sin ley. De este modo, la Reina me ha nombrado a mí, «William Hobson», capitán de la Armada Real, Gobernador de todas las partes de Nueva Zelanda que la Reina recibirá en breve y las que recibirá con posterioridad, y presenta a los jefes de esta Confederación de subtribus de Nueva Zelanda las siguientes leyes.
Primera
Los jefes de la Confederación y todos los jefes no miembros de la Confederación ceden completa y perpetuamente el gobierno de sus tierras a la Reina de Inglaterra.
Segunda
La Reina de Inglaterra se compromete a proteger a los jefes, subtribus y a todas las personas de Nueva Zelanda durante el ejercicio absoluto de su jefatura sobre sus tierras, poblados y todos sus tesoros. Por otro lado, los jefes de la Confederación y todos los jefes venderán las tierras a la Reina al precio acordado entre la persona propietaria y la persona compradora, esta última habiendo sido nombrado “agente de compras” por la Reina.
Tercera
Por lo tanto, por medio de este acuerdo que afecta al Gobierno de la Reina, la Reina de Inglaterra protegerá a todas las personas de Nueva Zelanda y les proporcionará los mismos derechos y obligaciones de ciudadanía que a la gente de Inglaterra.
[Firmado] William Hobson, Subgobernador.
Así nosotros, los Jefes de la Confederación de las subtribus de Nueva Zelanda reunidos en Waitangi, después de haber leído el tratado, lo aceptamos y firmamos con nuestros nombres y marcas. Firmado en Waitangi el 6 de febrero del año 1840 de Nuestro Señor.


Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/06/intereses-europeos-en-las-guerras_15.html

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