martes, 11 de septiembre de 2018

DESARROLLO HISTÓRICO DEL SEPARATISMO EN FILIPINAS (5)

Mientras tanto, José Rizal es detenido en Barcelona a bordo del vapor que le lleva voluntariamente, tras haber obtenido permiso del gobierno español, como médico de campaña para el Ejército Español que opera en la isla de Cuba y devuelto a las islas Filipinas, donde es juzgado como instigador de la sublevación en el archipiélago y condenado a pena capital, siendo fusilado el 30 de diciembre de 1896.

Y en el curso de estos acontecimientos, las presiones populares forzaron la destitución de Ramón Blanco, que el 13 de diciembre fue sustituido por Camilo Polavieja, que se mantendría hasta el 15 de abril de 1897.
El 3 de noviembre de 1896 había llegado a Manila José Rizal, procedente de la península donde había sido enviado por el general Blanco.
El 3 de diciembre de 1896 llegó Polavieja a Filipinas como segundo del gobernador Ramón Blanco Ereas, siendo nombrado gobernador cinco días más tarde. La llegada de Polavieja fue celebrada con grandes manifestaciones de apoyo en Barcelona y en Zaragoza, impidiendo el gobierno que las mismas se celebrasen en Madrid, obligando a Polavieja a llegar antes de lo que estaba previsto. No obstante, la manifestación popular de apoyo a Polavieja (a la que se sumó la reina), y de rechazo al gobierno, fue muy importante.
Camilo Polavieja se encontraría con el problema del juicio de Rizal, quién acaba teniendo una importante colección de claroscuros que le significaron como culpable de la rebelión filipina, pero que, al fin, también lo señalan como víctima de las asociaciones masónicas que, si durante cinco años lo habían utilizado para la obtención de sus fines, se encontraban en estos momentos con una persona que había madurado y planteaba diferencias que lo alejaban de la obediencia masónica tanto como de la idea separatista que alimentaba el Katipunan.
No estaba de acuerdo Rizal con los planteamientos independentistas de los sediciosos katipuneros y así se lo manifestó al Dr. Pío Valenzuela, perteneciente a la masonería, durante su clandestina visita que realizó a Rizal en Dapitan. No obstante, Rizal fue acusado de encabezar la rebelión (El no informar a las autoridades españolas de su entrevista con el Dr. Valenzuela, le perjudicó mucho en su consejo de guerra) Realmente, fueron los masones filipinos Marcelo H. del Pilar, Apolinario, Ambrosio Flores, Faustino Villarroel, Arcadio del Rosario, Numeriano Adriano y otros, con sus trabajos y ponencias, los que más influyeron en la sociedad filipina para provocar la insurrección independentista. (Gómez)
Ante el Consejo de Guerra, Rizal ya no es el separatista de cinco años atrás, y como consecuencia es abandonado por sus antiguos hermanos masones, que pasan a ser los principales testigos contra su defensa. Las pruebas y los argumentos, realmente defendidos años atrás, pero rechazados a estas alturas, son el argumento de la acusación, y el día 26 de diciembre de 1896 es condenado a muerte por el tribunal y confirmada su sentencia por el Gobernador Polavieja.
Contra esos argumentos, y en su descargo, manifestó Rizal:

Soy inocente. Necesítase, sin duda, una víctima propiciatoria de los acontecimientos. En Cuba, esa víctima ha sido Maura, á cuyas reformas políticas se atribuye la sublevación. Aquí se pretende que lo sea yo. (Soldevilla 1897: 513)

Consciente que se encontraba ante los últimos momentos de su existencia, José Rizal pidió el matrimonio con Josefina, su novia. Y lo pidió por el rito católico al padre Balaguer, quién le otorgó un documento por el que Rizal renunciaba a la masonería.

Me declaro católico y en esta religión, en que nací y me eduqué, quiero vivir y morir. Me retracto con todo mi corazón de cuanto en mis palabras, escritos, publicaciones y conducta haya sido contrario a mi condición de hijo de la iglesia. Creo y profeso cuanto ella enseña y me someto a cuanto ordena. Abomino de la masonería como enemiga de la iglesia y como sociedad prohibida por la misma iglesia. Puede el prelado diocesano, como superior autoridad eclesiástica, hacer pública esta manifestación espontánea mía para reparar el escándalo que mis obras hayan podido causar y para que Dios y los hombres me perdonen. (Gómez)

En el portal de una muerte cierta, con el conocimiento de que tal confesión no iba a reportarle ningún beneficio material,  Rizal renunció a sus grados masones (el 4º grado en la masonería francesa y el 5º grado en la masonería alemana), el día antes de ser fusilado, veintinueve de diciembre de 1896, ante un sacerdote que ejerció como testigo.
Rizal confesó y comulgó y escribió de puño y letra:

Me declaro católico, y en esta Religión en que nací y me eduqué quiero vivir y morir.
Me retracto de todo corazón de cuanto en mis palabras, escritos, impresos y conducta ha habido contrario a mis cualidades de hijo de la Iglesia Católica. Creo y profeso cuanto ella enseña y me someto a cuanto ella manda. Abomino de la masonería, como enemiga que es de la Iglesia. Puede el prelado diocesano, como autoridad superior eclesiástica, hacer pública esta manifestación espontánea mía, para reparar el escándalo que mis actos hayan podido causar y para que Dios y los hombres me perdonen. Manila, 29 de diciembre de 1896.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/02/desarrollo-historico-del-separatismo-en.html

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