sábado, 29 de septiembre de 2018

EL ANEXIONISMO ANGLO USENSE (IX)

Es bien sabido que los Estados-Unidos, unas veces con arrogancia, y otras, las menos, con hipocresía no muy disimulada, han manifestado en todas ocasiones su codicia por adquirir la Isla, a cuyo fin alentaban a los cubanos, dándoles garantías contra una insurrección de la raza negra, es decir, que, como vulgarmente se dice, tiraban la piedra y escondían la mano; o lo que es cierto, lanzar a los cubanos a la empresa, a reserva de utilizarse un día de la victoria. Pero después de la emancipación de los negros en la Unión, ya no sólo no podían aquellos Estados protestar que no permitirían que se africanizase la Isla, sino que, por el contrario, sus intereses, su conveniencia, su bienestar y hasta su seguridad se oponían a semejante pretexto, pues estaban muy interesados en libertarse de la plaga de los libertos, que era un peligro permanente, y constante motivo de perturbación. No hubieran desdeñado en algún tiempo los Estados-Unidos que Cuba se hubiera africanizado, aun cuando fuera a costa de la desaparición de la raza blanca: su adquisición les importa, pero como un Estado más de la Unión americana. (Pirala 1895: 787)



Esa arrogancia a la que hace referencia Pirala no tardó en evidenciarse.

El 28 de Febrero de 1854 fondeó en la bahía de la Habana el vapor americano Black Warrior, mandado por el capitán Buliock quien al recibir las instrucciones escritas para ajustar sus maniobras en el puerto, así como se practicaba en todos los puertos españoles, se negó a enterarse del documento, sin devolver por consiguiente el duplicado cual se le exigía, con la firma de quedar impuesto de cuanto en la instrucción se determinaba; así como se negó a presentar el manifiesto de la carga del buque y a manifestar si iba o no de tránsito, diciendo sólo que estaba en lastre…/… verificado el reconocimiento o visita de fondeo, resultó que estaba el buque cargado de pacas de algodón y no de armas como se había corrido la voz…/… el capitán del Black Warrior había pedido permiso para salir del puerto, a lo que se le contestó que procediendo con arreglo a la ley la descarga del buque, se le haría la gracia de permitirle seguir su viaje, siempre que prestara la correspondiente fianza; el Consignatario Tyng se negó y el capitán Bullock abandonó el buque…/… El Presidente de los Estados Unidos Mr. Pierce, en su mensaje de 1854, llamó a la cuestión del Warrior un casus belli. España con su reconocida falta de energía en sus gobernantes, admitió pagar la indemnización exigida por el dueño o armador del buque y que ascendió a $ 53,000. (Mendoza 1902: 25)

Los gobiernos españoles, como gobiernos sumisos de la colonia que ya era España, no les quedó otra que obedecer a quienes eran sus superiores jerárquicos, y mientras tal cosa se hacía en lo que quedaba de España, el New Orleáns Creole Courier el 27 de enero de 1855 publicaba:

La pura raza angloamericana está destinada a extenderse por todo el mundo con la fuerza de un tornado. La raza hispanomorisca [sic] será abatida.

No era la proclama más escandalosa. El New Orleans Delta decía:

El bastardo latín de su nación no podrá resistir la fuerza conquistadora del sólido y robusto inglés… Su sentimentalismo político y sus tendencias anárquicas ceden rápidamente tras el idioma y, gradualmente, se llega a la total absorción de esa gente: todo esto es debido al dominio inevitable del espíritu americano sobre una raza inferior.

Animados por ese espíritu, en 1857 los EE UU intentaron, por tercera vez, la compra de Cuba, aprovechando el endeudamiento exterior sufrido por España, y mediante la compra de políticos españoles, pero como finalmente resultase infructuoso el intento de compra, se incrementó considerablemente el movimiento separatista.
La misma intentona se produjo en varias ocasiones

el presidente Jonson, en su mensaje del año 1867, dijo: Convengo con nuestros poderosos hombres de Estado, en que las Indias Occidentales gravitan naturalmente y deben ser absorbidas por los estados del continente, incluso el nuestro; convengo también con ellos en que es prudente dejar ese problema al problema natural de la gravitación política.
Y Cleveland, en el mensaje del 96, decía: Se ha sugerido al gobierno la idea de que los Estados-Unidos podrían comprar la isla: ésta sería digna de consideración si se encontrase España dispuesta a discutir este punto. (Patriota 1899:24)

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