miércoles, 12 de septiembre de 2018

ENEMIGOS DE ESPAÑA GOBERNANDO ESPAÑA: EL CASO DEL SUBMARINO (IX)

El 27 de diciembre de 1889, la prensa se hacía eco de los éxitos del submarino. El diario “La República” decía:

El brillantísimo éxito que acaban de tener las pruebas de inmersión del submarino Peral, sirve en estos momentos de asunto a todas las conversaciones y justo es que así suceda, que alguna vez hemos de dar tregua los españoles a las luchas y a las preocupaciones del momento para coincidir en el elogio de lo que es verdaderamente grande y verdaderamente digno de aplauso.

Pero no toda la prensa, precisamente, apoyaba a Peral. La Época, El Correo y El Globo; que representaban el pensamiento de Cánovas, Sagasta y Castelar, respectivamente, le acosaban directamente desde los primeros momentos del submarino.

Ajeno a la cochambre, el éxito se reprodujo el 16 de enero de 1890, con la prueba de torpedos.

Llegados a este punto, donde el barco había superado todos los obstáculos, y con el nuevo ministro de Marina Juan Romero Moreno, que desempeñó el cargo desde el 21 de enero de 1890 a 5 de julio del mismo año, se le exigieron pruebas que excedían las cualidades de la nave, siendo que en el proyecto ya habían quedado expresadas, y que conforme señalaba en su respuesta a la orden, le faltaban setenta amperios hora para completar el ejercicio demandado, asegurando además

que en tal prueba se iba a destruir inútilmente un material de valor grande que estando prudentemente manejado podría prestar aún muchos años muy importantísimos servicios. (Peral 1934: 129)

y añadía:

Ante todo, decía, no hay buque alguno al que se le compruebe su radio de acción haciéndole recorrer toda la distancia que es capaz de salvar, sino que ésta se deduce de su capacidad de carboneras, que aquí equivale a la de acumuladores, que se puede medir de mil modos y de su velocidad experimentada sobre una milla medida; pero si a cualquier buque moderno de vapor, teniendo sus calderas dos años de vida se le pidiese que consumiese la  mayor parte de su carbón al régimen de su mayor velocidad dado el caso de que pudiese sostenerla, quedaría a consecuencia de aquella prueba con sus calderas inservibles, si no tenían durante la prueba serias averías. (Peral 1934: 129)

De nada sirvieron las advertencias. El ambiente de las pruebas del submarino empezó a enrarecerse todavía más, influido por el cambio en el ministerio del almirante Rodríguez Arias, por Romero Moreno.

Las maquinaciones de lo que se conocía como gobierno acabaron creando un organismo hecho a medida para cumplir sus objetivos. Para observar el desarrollo del submarino se nombró una Junta que quedó constituida el 12 de marzo de 1890, bajo la presidencia del capitán general, Florencio Montojo, al que acompañaban 11 miembros más, con algunos cambios en su composición durante el tiempo en que este órgano colegiado ejerció sus funciones.

la Junta se había formado con los más acreditados miembros científicos de la Armada, pero poco antes de reunirse por primera vez, se sustituyó a Joaquín Bustamante, hombre muy solvente en la materia, por Francisco Chacón Pery muy alejado del nivel del resto de los miembros y que además se había pronunciado públicamente en contra del submarino de Peral. Tampoco se puede pasar por alto que su hermano estaba trabajando para una empresa que había tratado de “sobornar” al inventor…/… Contra el informe colegiado de la Junta, emitió voto particular Francisco Chacón. (Crespo 2014: 15)

Bajo la supervisión de la Junta se desarrollaron nuevas pruebas culminadas con nuevos éxitos. Ante los mismos, la euforia nacional hacía que se soñase con algo que resultaba plausible. Entonces se escribían cosas como estas:

Lo más curioso de la prueba nocturna, que hasta la reticente junta tuvo que admitir había constituido un rotundo éxito para el submarino, es que este operó en superficie, con la torreta fuera del agua y un oficial en ella dirigiendo la maniobra y el ataque, táctica que durante la segunda guerra mundial, utilizada por los submarinos alemanes contra los convoyes aliados, mostró su letal eficacia. Peral no era, pues, tan solo un gran técnico capaz de diseñar y construir un submarino, sino un táctico visionario que anticipó alguna de las potencialidades que cincuenta años más tarde convertirían al submarino en un peligrosísimo enemigo para cualquier buque de superficie. (Rodríguez 2013. 43)

En nada beneficiaba el futuro del submarino esta euforia. El problema del gobierno era encontrar los medios de neutralizarla y arrumbar el invento. Máxime cuando habiendo efectuado las pruebas de combate, tanto de noche como de día, y en condiciones adversas y hasta forzadamente comprometidas, había quedado demostrada la perfecta operatividad de la nave. Fue tal el éxito que todos los sectores de la sociedad reclamaron el público reconocimiento de su inventor.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/enemigos-de-espana-gobernando-espana-el_10.html

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