jueves, 6 de septiembre de 2018

LA REVOLUCIÓN CANTONAL (5)


El mismo 17 de Julio envió Pi un ejército al mando del general Ripoll destinado a someter a los revoltosos que bajo la autoridad de Roque Barcia y el general Contreras, y comandados por Fermín Salvochea en Cádiz y por Eduardo Carvajal en Málaga, rechazaban a cuantas fuerzas enviaba el gobierno. Pero las instrucciones que llevaba Ripoll eran de no entrar en son de guerra, sino mediante la persuasión y el consejo. (Blasco 1892: 750)



Mientras, los carlistas redoblaban sus actuaciones en el norte y se hacían dueños de toda Cataluña.

Con estas premisas, no fue de extrañar que se produjese una política nacionalista en Andalucía conocida como Revolución Cantonalista, máxime si tenemos en cuenta que

Desde 1869 el federalismo tiene una importante fuerza en Andalucía. Andaluces, extremeños y murcianos firman, el 12 de junio de 1869, el Pacto federal de las provincias de Andalucía, Extremadura y Murcia en el que se considera la República federal como el único sistema de gobierno adecuado a la doctrina democrática. De esta manera, en una coyuntura, la de 1869, de replanteamiento del régimen político para España, los federales diseñan su alternativa, y no sólo frente a la monarquía, sino también frente al mismo republicanismo unitario. De aquí la efervescencia federal andaluza en la llamada revolución de 1869; de aquí, igualmente, el papel luego de los federales en el movimiento cantonal andaluz. (Orte 2015: 21)

Mientras tanto, como hemos visto, se redactaban proyectos de constitución.

Contreras quería ser ministro de la Guerra, y las negativas con que se habían acogido sus pretensiones le tenían muy disgustado; y en cuanto a Barcia mostrábase resentido primeramente no se le quiso dar una cartera y después porque no fue nombrado embajador en París, concediéndosele únicamente el cargo de representante de España en Suiza que él rehusó indignado. (Blasco 1892: 770)

Con este ambiente, el 17 de julio se constituía el Cantón de Valencia, cuya vida se prolongaría hasta el siete de agosto.

Al verificarse la insurrección de Cartagena, el movimiento cantonal se esparció rápidamente por toda España con más o menos fortuna. El 17 de julio o sea cinco días después, la oficialidad de los batallones de voluntarios de Valencia reunióse, mostrándose resuelta a proclamar el cantón valenciano…/… en la mañana del 19, al saberse la subida de Salmerón al poder, renació la agitación revolucionaria, los voluntarios cantonales se apoderaron de los principales puntos de la ciudad y declararon que Valencia se constituía en estado regional. (Blasco 1892: 771)

En la Junta cantonal de Valencia tomaron parte dignatarios de alto rango y hasta un marqués, y su presidente, el diputado José Antonio Guerrero, en telegrama a Pi y Margall, presidente de la República, se preciaría de hallarse todo bajo control y de contar el recién establecido cantón “...con el apoyo de la propiedad, la industria y el comercio”.

Con esa seguridad en sí mismos, la Junta revolucionaria de Valencia emitió un manifiesto en el que los firmantes se presentaban como “electos” dispuestos a satisfacer las aspiraciones de la ciencia moderna. (Ver anexo 5)

El gobernador Castellón, que había sido guerrillero republicano en 1869, se negó a secundar el movimiento, y con algunos centenares de carabineros y guardias civiles se retiró a Alcira.

Por su parte, el general Martínez Campos, que había sido enviado por el gobierno de Salmerón, para asediar la ciudad de Valencia y bombardearla, estableció el cuartel general en Mislata, mientras las fuerzas del brigadier Villacampa, que en el Maestrazgo combatían a los carlistas, se le unieron, mientras la Junta revolucionaria, según Vicente Blasco Ibáñez, mostraba una incapacidad que rayaba el ridículo.

Texto completo en papel de "el cantonalismo" en  https://www.facebook.com/elcantonalismo/

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