martes, 18 de septiembre de 2018

La revuelta comunera (18)
















Buena señal de lo que avecinaba a España. Antes de empezar el reinado, se renunciaba a los derechos de España a favor de Francia, sin batallas, sin altercados, sin discusiones, hablando entre “caballeros”. España debía entregar a Francia, porque sí, lo que durante el reinado de los Reyes Católicos habían conseguido. Es de destacar que Chevres y Francisco I no pidieron también América. Tal era el sentimiento que debían tener los españoles del momento.

Pero la actuación particular de los consejeros flamencos no se limitó a ese humillante tratado; por lo que cuentan las crónicas, se introdujeron en cuantos lugares podían con la intención manifiesta de enriquecerse. El oro salía de los puertos españoles con una diligencia encomiable; tan es así que “La voz del pueblo inventó un refrán que ha llegado hasta nuestros días (el autor escribe en 1884), y que aún suele aplicarse á los ministros dilapidadores; y era, que cuando se veia un doblón de dos caras, de oro, de los acuñados en el reinado de los Reyes Católicos, se exclamaba así:
Sálveos Dios,
ducado á dos,
que monsieur de Xebres
no topó con vos”

Llegó a calcularse en dos mil quinientos los millones de maravedís  (500 millones de euros de 2014) que los flamencos aligeraron la bolsa de los españoles. Cuentan que Pedro Mártir de Anglería “calcula moderadamente que solo en el término de diez meses enviaron los flamencos á su tierra un millon y cien mil ducados.”

Mientras, los consejeros flamencos entretenían la venida de Carlos a España porque “temían al cardenal Cisneros, cuyo talento, integridad y elevado ánimo le daban sobre ellos un grande ascendiente.”  Y Carlos, que no actuaba sin las indicaciones expresas de sus consejeros, no venía a España, muy a pesar de los incesantes requerimientos que le hacía el cardenal Cisneros, que estaba conteniendo el maremoto político que se estaba gestando en todos los lugares de Castilla (también en el resto de España, aunque siendo de menor intensidad y tratando como estamos de las Comunidades de Castilla, lo dejamos para capítulo aparte).

Por otra parte, y aunque de Barcelona salieron barcos cargados con tesoros, debemos tener en cuenta que en aquellos momentos, por población y riqueza, era Castilla el fondeadero principal de los flamencos sedientos de riquezas.

A primeros del año 1517 desembarca el señor de Laxao, enviado de Chevres para intentar neutralizar la acción del Cardenal Cisneros, que no dejaba actuar libremente a quién, después de todo fue, con diferencia, el mejor enviado de los Países Bajos: Adriano de Utrecht. Pero como no era suficiente, aún envió Chevres a Armers Tors, que obtuvo el mismo éxito. El cardenal gobernaba sin que éstos interviniesen en nada. Y no sólo dentro del territorio nacional, donde tuvo que frenar las apetencias francesas en Navarra, sino en África, contra Barbarroja. Y todo mientras Chevres trataba la entrega de Navarra a Francia.

El 14 de noviembre, naturaliza castellano al flamenco Guillermo de Croy, sobrino del consejero de Carlos del mismo nombre, obispo de Cambrai, para hacerle días después, a los veinte años de edad, arzobispo de Toledo, colocándole al frente de la Iglesia Castellana. Nombramiento que, al parecer, fue incitado por “el marqués de Villena y otros grandes…/… y que el rey no estaba primero en ello, ni Xebres lo había intentado. Por manera que el rey tuvo en esto y otras cosas semejantes poca culpa.”

Puede verse, así, que no fue sólo la codicia de los flamencos, sino la actuación torticera de la propia nobleza “española” la que laboraba en contra de los intereses nacionales. ¿Qué motivo tenía esa nobleza para actuar de esa manera? El que llevaba teniendo desde hacía muchos años. De hecho, la creación de las comunidades en el siglo XIII fue una reacción popular para defenderse de los ataques bandoleros protagonizados por los nobles; actividad popular que fue apoyada por los reyes, y muy especialmente por los Reyes Católicos, que cortaron la prepotencia de los nobles y llegaron a desposeerles de castillos, y hasta llegaron a destruir a cañonazos un buen número de ellos.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/la-revuelta-comunera-texto-completo.html

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