domingo, 2 de septiembre de 2018

Nada en común (XVIII)

1974

El doce de Febrero de 1974, el nuevo presidente del Gobierno, don Carlos Arias Navarro, presentaba su proyecto político, conocido como el espíritu del 12 de Febrero. La ley de prensa, la ley de asociaciones políticas.



Aperturismo era la palabra de moda. Empezada a hablarse de asociacionismo político, y a esa idea se unían todos los órganos de expresión; aperturismo que era usado en todos los ámbitos, incluso en el de la Ley de Selectividad, que comenzó a movilizar a los grupos estudiantiles.

Se produjeron manifestaciones que alcanzaban grados importantes de violencia. Cesáreo no participaba en ellas, si bien se vio envuelto en una refriega cuando en unos minutos de descanso en el instituto se vio acometido por una carga de la policía.

Tuvo que correr. Nunca más corrió huyendo; un compañero de clase, que con él había salido a tomar un refrigerio, tropezó y cayó a pocos pasos de las porras que le perseguían. Cesáreo le ayudó y juntos salieron corriendo para reintegrarse a la clase.

Antes habían oteado la calle Vía Layetana. Se vislumbraba una importante jarana, pero los estudiantes optaron por reincorporarse a la clase.

Había otros grupos falangistas que pugnaban por hacerse un lugar. La Ley de Asociaciones de Arias Navarro posibilitó que intentasen organizarse. Entre ellas, y de la mano de Roberto surgió el Círculo Eugenio d’Ors, donde acabó integrándose también Cesáreo.

Hombre de acción, Ferruz no dudaba en enfrentarse al sistema, valiéndose de las armas que tenía a su alcance, realizando declaraciones que escocían. Bien entrada la democracia el activismo de estas personas se vio encaminado a la nada.

La convulsión por el “aperturismo” había tomado cuerpo en la prensa democrática y los Elipandos seguían con su acción demoledora de valores cristianos y disfrazada de “aperturismo”. Añoveros publicaba una “pastoral” más que discutible desde el punto de vista cristiano y avaladora de los principios democráticos.

Con motivo de esta “pastoral”, el 24 de febrero del 1974 el Gobierno de España entró en un grave conflicto con la Iglesia, ya que se trataba de una homilía absolutamente favorable al separatismo vasco, por lo que el Gobierno de Arias Navarro decidió expulsarlo; la jerarquía eclesiástica, tras la que estaba, lógicamente, el Nuncio, Luigi Dadaglio, de sospechosa militancia masónica, amenazó con excomulgar a todos los políticos responsables; se llegó a hablar de romper relaciones diplomáticas con el Vaticano, pero, finalmente, Añoveros no fue finalmente expulsado.

Contra esta situación José Antonio Girón entonaba el 28 de Abril un canto del cisne contra el aperturismo. Nada había que hacer. El treinta de Julio se presentaba en París la Junta Democrática y el 1 de Septiembre se constituía la Unión Militar Democrática, al tiempo que el cinco de Diciembre estallaba el Escándalo Sofico, arruinando con él a un nutrido grupo de pequeños y medianos inversores.

El 2 de Marzo de 1974 fue ejecutado en Barcelona un asesino del Movimiento Ibérico de Liberación, Salvador Puig Antich, y en Tarragona Heinz Chez, culpable del asesinato de un policía. Nuevamente las democracias aprovecharon la oportunidad para cargar las tintas contra España.

El 19 de julio, Franco, que estaba gravemente enfermo de flebitis, delegó provisionalmente en su sucesor, pero el 30 de julio abandonó el hospital, y reasumió sus funciones.
El 13 de septiembre, el brazo armado de la democratización, la ETA, provocó una masacre en la cafetería Rolando, de Madrid. Asesinaron a once personas  y produjeron más de setenta heridos.

Albert Boadella y su grupo teatral “Els Joglars” pusieron en escena una obra titulada “la Torna”, en la que atacaban al régimen, viniendo a justificar, a la postre, la actividad terrorista. Pasados los años, cosa curiosa, la cercanía ideológica, en lo tocante a la unidad de España, era evidente entre Albert Boadella y Cesáreo.

En lo económico, España había sufrido un cambio radical, también en lo que respecta a la geografía: “Cinco provincias, Vizcaya, Madrid, Guipuzcoa, Bercelona y Gerona pasaron, en diez años , de absorber el 38,15% de la renta interior al 40,75%, mientras las cinco más desfavorecidas , Orense, Almería, Granada, Cáceres y Málaga, en esos mismos años descendieron del 5,31 al 5,13%” (“Índice” 1 a 15 de Abril de 1975).

Por su parte, Cesáreo tenía un enfrentamiento particular con su hermana Ángela y el novio de ésta; un enfrentamiento que ocasionó una lamentable separación que duró más de veinte años.

1 comentarios :

Fran Cervera Trillo dijo...

Muy histórico-didáctico

 
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