viernes, 19 de octubre de 2018

1898, LA GUERRA EN FILIPINAS (5)

Apenas partió para las Antillas la mediocre armada de Cervera, el gobierno organizó otra procesión de barcos de desguace dirigida a Filipinas, pero con tanta visión que nunca llegaría a su destino.
Esta armada, conocida como “armada de reserva”, y comandada por el general Cámara, constaba de ocho unidades que, en su conjunto, fue calificada de basura por el cónsul de los Estados Unidos en Port Said.

Pero los intereses de los anglosajones exigían que sus agentes en España ocultasen esa realidad al pueblo español. La derrota debía ser absoluta. Tal vez por eso, la prensa española proclamaba que una tercera y formidable escuadra estaba lista para partir; estaría compuesta por las naves

Vitoria, Numancia, Alfonso XIII, Princesa de Asturias, Cataluña, Puerto Rico, Cardenal Cisneros, Lepanto, Puigcerdá, crucero auxiliar Meteoro, cazatorpedero Destructor, torpederos Barceló y Retamoso, el transporte General Valdés, los trasatlánticos armados en guerra León XIII  y Montserrat, y tres hermosos acorazados de 9.000, 7.500 Y4.235 toneladas que se habían adquirido recientemente. (Isern 1899: 352)

Todo, literalmente, mentira, como mentira era la noticia que los periódicos publicaban el diecinueve de abril, que aseguraba que España tenía más fuerza naval que los Estados Unidos… Como mentira era la información del ministro de marina, quién en las cortes del día 20 del mismo mes explicaba dónde podría abastecerse la flota de carbón y de víveres.
Y en medio de esa retahíla de mentiras, una única verdad: Estados Unidos declaraba la guerra el 25 de abril… ¡con efectos retroactivos al día 21!
¿Y qué hizo el gobierno que supuestamente defendía los intereses de España?... Por lo visto, ni tan siquiera comunicar esta situación a quienes más interesados en el asunto, ya que el 20 de junio de 1898 llegó al puerto de San Luis de Apra (Guam) una escuadra usense formada por un crucero de la marina (Charleston) bajo la comandancia del capitán Henry Glass y tres transportes (Australia, City of Pekin y City of Sidney) bajo la comandancia del general Anderson. Dispararon en diversas ocasiones. Los españoles, confiados en que la inoperatividad del gobierno español se debía a una actitud honesta, creyeron que se trataba de un aviso de saludo, por lo que se organizó una comisión de recibimiento, pero cuando el teniente Francisco García Gutiérrez y el médico castrense José Romero fueron a recibirlos, los norteamericanos comunicaron que ambas naciones estaban en guerra, y que habían arribado para ocupar las Marianas. El gobernador políticomilitar Juan Marina y otros cargos fueron hechos presos y conducidos al Charleston, y Henri Glass hizó la bandera usense.
En estos momentos, cuando desde el 9 de abril había asumido el mando militar Basilio Augustín

Las fuerzas españolas diseminadas por Luzón y por todo el archipiélago se componían de pequeñas guarniciones incapaces de agruparse en columnas de cierta entidad para converger con rapidez y orden sobre Manila: buen ejemplo de esta situación es la guarnición española del pueblo de Baler. (Togores 2006: 576)
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Pero el asunto de Guam resulta todavía más incomprensible si tenemos en cuenta lo acaecido casi dos meses antes…
El uno de mayo de 1898 la flota usense estaba frente a Manila, desde donde las baterías de costa cañonearon sin ningún éxito al mantenerse los invasores a distancia prudente. Finalmente, Dewey venció a la escuadra española, comandada por el almirante Patricio Montojo, en la batalla de Cavite.
Desde el hundimiento del Maine el quince de febrero, el almirante Dewey se había preparado en Hong Kong y se hallaba listo para entrar en combate. Contaba con seis buques que desplazaban 19.000 toneladas, armados con 87 cañones largos y 46 pequeños. Los siete buques españoles no llegaban a las 12.000 toneladas y contaban con 42 cañones de calibre medio y 53 más pequeños. Los usenses contaban con mayor poder destructivo, mejor blindaje y barcos más rápidos y maniobrables y, sin embargo nadie consideraba que la resistencia fuese imposible.

http://www.cesareojarabo.es/2018/04/1898-la-guerra-en-filipinas-texto.html

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