sábado, 6 de octubre de 2018

La expulsión de los moriscos (4)

Los moriscos seguían siendo un mundo aparte, con su propia lengua y religión y una forma de vida que se basaba en la ley islámica. En Aragón y en Valencia, en donde descendían de aquellos a quienes se había impuesto la conversión forzosa, constituían un auténtico enclave del Islam en España, que se resistía a la cristianización y a la hispanización, con sus propios líderes y su clase dirigente, sus ricos y sus pobres, todos ellos inmunes a la integración.”



Eso, a la postre, no puede justificar la expulsión si la contemplamos desde un punto de vista cristiano, pero para el español del momento debía ser un acicate más que abonaba los deseos de que llevase a cabo la medida.

Económicamente, a lo que parece, también fue un inmenso error, ya que desprenderse de un colectivo de personas con conocimientos específicos en el campo de la agricultura, de la alfarería, de la apicultura y de otras artes, no podía significar sino un  duro golpe a la maltrecha economía nacional, que en esos momentos se encontraba en un momento especialmente delicado, pero si a esta laboriosidad añadimos la laboriosidad que manifestaban a la hora de prestar apoyo a los corsarios berberiscos que continuamente estaban asaltando la costa, el peso de la balanza, al menos al entender de las autoridades del momento, indicaba la necesidad de proceder a la expulsión. Todo hace indicar que en aquellas circunstancias pesaba más la disposición que tenían a colaborar con el enemigo que el resto de las consideraciones.

También se ha intentado quitar hierro al peligro de invasión de los turcos, pero la simple contemplación de ciudades como Valencia o Castellón de la Plana vienen a indicarnos que el miedo a los ataques sorpresa era evidente. La ciudad de Castellón de la Plana dista cinco kilómetros de la costa. Cierto que la creación de esta ciudad es anterior a las fechas que hablamos, pero el crecimiento natural y el desarrollo natural de las ciudades cercanas a la costa es justamente en la costa. ¿Por qué, hoy, hay ciudades que, como Castellón, tienen un barrio a cinco kilómetros del casco urbano? ¿quién habitaba, en los tiempos que nos ocupa esos terrenos, por otra parte feraces?... Los moriscos.

Los moriscos que reiteradamente habían demostrado su disposición a colaborar con los piratas turcos y del norte de África que merodeaban las costas españolas. “En las costas de Argelia y Túnez había auténticas repúblicas piratas que vivían del delito: asaltaban barcos, robaban sus mercancías, saqueaban las costas, secuestraban a las mujeres para venderlas como esclavas… Por eso, en el litoral español, la mayoría de las ciudades no estaban en la costa, sino unos kilómetros hacia el interior, para protegerse de los piratas. También por eso, el comercio del Mediterráneo tenía un pulso mortecino. Desde varios siglos atrás, la Corona venía organizando expediciones para combatir a los piratas, pero el problema no se extinguía. Como la amenaza era permanente, los marinos mercantes gozaban de patente de corso para hacer frente a los berberiscos.”

Era un hecho demasiado habitual que “las depredaciones de los corsarios berberiscos y de sus aliados otomanos continuaban planteando un problema de seguridad en el Mediterráneo occidental, pues los barcos españoles seguían sufriendo constantes ataques y los enemigos del norte de África continuaban exigiendo rescate por sus prisioneros españoles.”

Y los moriscos, que no se integraban, eran aliados de los piratas, a los que facilitaban información, acceso y apoyo de todo tipo en sus asaltos; que se producían, robando y secuestrando todo lo que podían. Voluntariamente los moriscos se encontraban enmarcados en núcleos perfectamente identificados, en un estado de integración social sencillamente inexistente.

3 comentarios :

Unknown dijo...

Los Reyes Católicos fueron extremadamente tolerantes, por eso los reyes Católicos no expulsaron en su momento a los moriscos. Un siglo después, ante la gravedad de los desmanes y la inestabilidad que generaba tener en el propio territorio a una población enemiga, se hizo necesario dejar de postergar su expulsión. Pero lamentablemente España no aprende de su pasado, y ahora se repite la historia con la llegada de cientos de miles de inmigrantes mayoritariamente ilegales del norte a África, que son igualmente islámicos que no desean integrarse a la sociedad española y que aspiran a sustituir al cristianismo en tierra ajena. Tal parece que el actual régimen "democrático" español trabaja para intereses ajenos a los de España.

Carlos Domínguez Varela dijo...

Soy descendiente de Andrés de Melilla, no sé si conoce a este personaje histórico, destapado por Don Miguel Villalba, en su libro Los Alguaciles de Melilla, si lo conoce,Qué papel cree que jugó en el levantamiento de los moriscos?

Carlos Domínguez Varela

Unknown dijo...

Pués no conozco el caso de Andrés de Melilla. Lo siento.

 
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